por Hector Daniel Rosental

Miembros de las fuerzas de seguridad, entre quienes los apoyan, (me cuido de decir los quieren) y quienes los denuestan, quiero que sepan que somos muchos los que los entendemos. Por que yo estuve en la Plaza pidiendo por Santiago Maldonado, y pensé: Santiago Maldonado tiene entidad, aún cuando lo buscamos infructuosamente, Santiago nos duele en su ausencia, lo extrañamos sin haberlo conocido, lo queremos sin habernos nunca cruzado con él, lo buscamos con desesperación por que su historia puede ser la nuestra: sus padres, hermanos, amigos bien podrían ser nuestros padres, hermanos, amigos.

Santiago Maldonado tiene entidad, conocemos su nombre y su apellido, sabemos de sus facciones, tan distintas a las de ustedes, tapadas con trapos para no ser reconocidos, sin nombres ni apellidos, solo gritando <uno>, por que no tienen entidad, no pueden tenerla, simplemente son un número, -<uno>-. Santiago Maldonado amaba la vida, la veneraba en su forma simple de ser, en comunión con fuerzas naturales, entregado a La Pacha, un hombre cabal Santiago Maldonado.

Por todo esto, miembros de las fuerzas de seguridad, los entiendo, entiendo su soledad, entiendo su anonimato, su verguenza al cuidarse bien de decir a que se dedican, no por profesionalismo, sino por verguenza, entiendo su mutismo al llegar a sus hogares y no poder responder a sus hijos por lo actuado en el día: ¿como explicarles que le pusieron la rodilla en la cara a una mujer después de tirarla al piso, una mujer como su madre, o su hija,o que entre varios <unos>, anónimos entre la gente, reventaron a un pibe que pedía por Santiago Maldonado, entiendo que lleguen a sus hogares malhumorados, con unas copas de mas, violentos y lleguen al extremo de golpear a sus propios hijos y/o compañeras/os, por que el trabajo debiera dignificar a las personas, nunca humillarlas, avergonzarlas, hacerlas sentir que están por fuera de la sociedad. Por todo esto los entiendo, miembros de las fuerzas de seguridad, y me apeno por sus miserables vidas. pero quiero que sepan que nunca, jamás, los voy a justificar.

Y voy a seguir yendo a La Plaza a pedir aparición con vida de Santiago Maldonado, por que la luz se ha de imponer a la oscuridad