por Miguel Núñez Cortés (sobre una idea de Enrique Morente)

 

Si yo descubriera la misma estrella que los guiara, 

la metería en mi pecho, y venerándola,

 seguiría el camino que ella alumbrara.


Estrella, llévame a un mundo con más verdades,

Con menos odios, con más clemencia, con más piedades.
Romperíamos las nubes negras que nos engañan, 

aquellas mismas que hoy nos espantan.

Abriríamos un mundo nuevo sin amenazas.

 


Y si al final del camino estrella mía
encontrara el remanso que tanto añoro,

lleno de gozo y de alegrías, sin sinsabores, 

ufano, lo mostraría al mundo, 

entre perfumes de incienso y mirra, 

Pleno de aromas y de colores.