Por Miguel Núñez Cortés.

La persistencia de la memoria es la pintura más conocida de Salvador Dalí, y hay muchas referencias a esta obra en la cultura popular. La interpretación general es que la pintura, que representa a muchos relojes de fusión, es un rechazo del tiempo como una influencia sólida y determinista.

Y tenía y tiene razón Salvador Dalí. La persistencia de la memoria es algo contundentemente cierto y comprobable. El pasado domingo tuvo lugar una reunión extrañamente singular. No tendría nada de extraño si se omite decir que ese aparente e intrascendente encuentro de 20 personas tenía lugar 38 años después de un acontecimiento profundamente traumático, que las unió para siempre. Ese grupo de gente, que en algunos casos pasaba holgadamente los 70 años, se entendía a través de un idioma que no necesitaba de acuerdos o consensos previos en materias fundamentales tales como justicia, moral, estética, religión, filosofía o economía y sus respectivas políticas instrumentales.

Habían transcurrido 38 años en que las fuerzas armadas en operaciones los habían perseguido, torturado, secuestrado y finalmente cesanteado, por virtud de sus ideas políticas y gremiales, en la empresa Gas del Estado. Por el  poder omnímodo del orden y la desvergüenza prepotente basada en el poder de las armas, se convirtieron para siempre en invisibles exiliados internos, parias en su propia Patria. Lo misterioso radica en que jamás dejaron de pertenecer  a ese núcleo históricamente perseverante, que partiendo de un Ser y de un Estar, esencia de un posibilismo doctrinariamente trascendental, ya había dado lugar al movimiento nacional y popular más numeroso de la Argentina.

Mientras compartían el pan, se dieron cuenta del  fundamento de su perseverancia y resiliencia: nunca habían dejado de creer en una patria socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana. 

Quienes fueron signados por duros reveses y exclusiones, en esa humilde reunión volvieron a ratificarse unidos indisolublemente a una realidad política con la que alguna vez soñaron y jamás creyeron que llegarían a alcanzar.