por Horacio Rovelli

Finalmente, el miércoles 4 de abril de 2018, el Ministro de Finanzas de Macri, Luis Caputo se presentó ante una comisión sui generis del Congreso de la Nación (Bicameral de la deuda externa) para explicar la política de endeudamiento del gobierno nacional, su rol de operador de empresas off shore, su vinculación con inversores ex alumnos del Colegio Cardenal Newman, y sus olvidos en las DDJJ ante el fisco argentino.

En lo que respecta a la política de endeudamiento aseguró que la Argentina tiene un déficit fiscal primario (antes del pago de los intereses de la deuda) de 5,5% del PIB y que se plantearon una política gradual de reducción del mismo, para lo cual debieron endeudarse, el objetivo es reducir dicho déficit en un punto del PIB por año, por lo que en cinco años y medio ya no tendría necesidad de tomar deudas.

En primer lugar es mentira, porque el gobierno al ir reduciendo los subsidios a la energía y al transporte, el gasto social (educación, salud, vivienda, asistencia social, etc.), y los haberes previsionales (de allí la ley de reforma previsional y la modificación de la actualización por 70% de IPC y 30% de RIPTE), reduce el gasto primario, pero se descompensa ante el mayor pago de los intereses de la deuda.

 

En la proyección que hace el Ministerio de Hacienda, el déficit fiscal en el año 2019 sería del 5,5%, con un déficit primario del 2,5% del PIB (repetimos, lo que se ahorra en gasto primario, se paga en intereses de la deuda).  Ello es porque deben tomar crédito para financiar el equivalente en pesos de U$s 35.000 millones por año, sumaron U$s 70.000 millones en los dos primeros años de gestión de Macri y conformarán un total de U$s 140.000 millones para todo el período 2015-2019.

Lo reconoce el mismo ministro de Finanzas, Luis Caputo cuando dejó en la Comisión Bicameral un informe  sobre la deuda externa de la Administración Nacional que fue de U$s 240.665 millones al 31/12/2015 y pasó a ser de U$s 320.934 millones al 31/12/2107,  incrementándose en  U$s 80.269 millones, de los cuales U$s 70.000 fueron para cubrir el déficit fiscal, U$s 9.200 millones para pagarle a los fondos buitres (Paul Singer y otros), deuda  que no reconoció el gobierno de los Kirchner,  y el resto por créditos del BID y del Banco Mundial.

Ya para este año 2018, tomaron deuda externa en enero por U$s 9.000 millones, y en marzo por otros U$s 5.000 millones (total U$s 14.000 millones) en títulos a 7 años con una tasa del 5,75% anual

Obviamente que la mayor deuda devenga mayores intereses, por más que el Ministro Caputo diga que es a una tasa razonable, lo que también es mentira, porque la tasa internacional es menos de la mitad y, por ejemplo, Bolivia y Perú, pagan por sus créditos una tasa sensiblemente menor.

También afirmó que el nivel de deuda en dólares ya triplica la cantidad de exportaciones y se encuentra en sus niveles más altos en los últimos 13 años, pero tampoco es verdad, el stock de deuda al 31 de marzo de 2018 supera en más de 4 – cuatro-  veces nuestras exportaciones y la deuda en términos nominales es mayor que la del año 2001 en que “defolteamos”.

Finalmente, mostró filminas donde dice que las comisiones que paga la Argentina a los Bancos internacionales para que coloquen los títulos de deuda son de 0,12%. En ese sentido, las filminas que expuso el funcionario muestran que el país pago U$s 63,1 millones desde 2016 y que el banco líder en colocaciones fue HSBC, que fue compensado con U$s 11,8 millones por su rol de comprador inicial.

Con respecto a las offshore, el ministro dijo que no es delito, ya que “el único delito es no tenerlas declaradas”. En esa línea, agregó: “Piensen en una offshore como si fuera una caja de seguridad. Eso no convierte a las cajas de seguridad en malas, en enemigas (…) Tengo todo bien declarado en la Oficina Anticorrupción y en la AFIP, no puedo declarar algo que no es mío. Es una tenencia fiduciaria”. Negó permanentemente ser dueño del grupo inversor Noctua Partners II LP –que omitió en su declaración jurada como funcionario– pese a que la compañía lo declaró como uno de sus propietarios “indirectos” ante la bolsa de valores de los Estados Unidos. Y luego minimizó su inclusión Paradise Papers, donde el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) reveló las compañías offshore del ministro.

El Diputado Agustín Rossi le dijo que: “La SEC (Comisión de Valores de Estados Unidos) no dice que usted no era fiduciario, sino dueño de Noctua, que tenía porcentaje en las acciones ¿Por qué no lo aclaró en su declaración jurada de 2015? ¿Se olvidó de que tenía una empresa offshore? ¿Por qué antes dijo que era gerenciador y ahora dice que era testaferro?”. La respuesta del ministro es increíble: “No lo tengo declarado porque no corresponde, sólo declaro los bienes propios, bienes de mi mujer y bienes conyugales”. “No hubo ocultamiento”, insistió y deslizó la posibilidad de algún error por parte de su contador, que como él viene de la actividad privada.

La respuesta justifica la pregunta del Diputado Axel Kicillof: “Dice que la plata no es suya, que es de amigos y familiares, pero amigos y familiares suyos hoy están en el Gobierno”, que en su momento el ministro no respondió.

Cuando el Senador Fernando Solana estaba leyendo la denuncia penal que él había presentado ante la justicia argentina por no haber declarado su participación en las off shore, se produce una controversia con la Diputada Cerruti y el mismo ministro se levantó y se fue de la reunión.

Caputo es un hombre clave en el gobierno porque representa a los bancos para los que él trabajó[1] y es la garantía de que la Argentina de Macri pueda seguir tomando deuda externa, verdadero pulmotor de este gobierno.  Deuda que paradójicamente en el mismo día, un representante de FIEL[2], Daniel Artana,  en Expo EFI sostuvo que:  “…si hay un salto del tipo de cambio del 30% por encima de la inflación, se dará un salto en la deuda muy importante que se incrementará su pago en pesos en un 50%”.

Por último, debe aclararse que el que toma deuda es el Estado Nacional, como sus pagos lo hace en pesos (contratistas, licitaciones, trabajadores, déficit, etc.), debe cambiar la deuda en dólares por pesos con el BCRA, al tipo de cambio “comprador” oficial (al 4 de abril de 2018 a $ 20.-).  Esos dólares a su vez, el BCRA como banco de bancos, se lo vende (al tipo de cambio oficial “vendedor” de $ 20,50) a los grandes bancos (y detrás de ello a los grandes operadores), como resultado queda la deuda en dólares al Estado argentino (y con ello a toda la población) sin saber cuál va a ser el valor de la divisa cuando se tenga que pagar (de allí la advertencia de FIEL) y los dólares lo compran (y lo fugan) las familias más ricas de este país, que no tienen ningún límite de compra y de giro para realizarlo.

De allí la importancia del ministro de finanzas y como los grandes medios y la complicidad de gran parte de la política lo defiende con un silencio de radio sobre su accionar y sus objetivos

 

[1] Fue jefe de Trading para Latinoamérica del JP Morgan entre 1994 y 1998, teniendo igual cargo para Europa del Este y Latinoamérica en el Deutsche Bank entre 1998 y 2003, siendo luego presidente de la sede argentina de esta última entidad entre 2003 y 2008. Sus vinculaciones con el presidente Macri, es desde la etapa escolar al cursar estudios ambos en el Colegio Cardenal Newman, siendo además primo hermano, del empresario Nicolás Caputo, operador en el círculo empresario de Macri e importante contratista del Estado nacional, del GCABA y de la Pcia. De Bs As.

[2] FIEL es la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas, creada en 1964 por la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, la Cámara Argentina de Comercio, la Sociedad Rural Argentina y la Unión Industrial Argentina. Sus principales sponsors son Ford Motors Argentina, FIAT, y los principales bancos privados del país (HSBC, Santander – Río, Galicia, Supervielle, etc.).