por Ruben Lamas

El Manifiesto Argentino, es en estos tiempos quizá el único, o al menos uno de los pocos  movimientos cívicos que considera a la política agropecuaria, como un tema central de la agenda pública.

En ese sentido vemos con preocupación ese  gran triunfo ideológico de la oligarquía terrateniente, dado por el  hecho de que la cuestión de la tenencia y uso de la tierra, pase como un tema desapercibido o inexistente, y por lo tanto no se discuta cuestión alguna al respecto, cuando lo cierto es que nos encontramos a años luz de situaciones ideales en nuestra realidad agropecuaria, y desde la visión del campo popular tenemos mucho para decir al respecto,  porque ciertamente ofrecemos otra visión de las cosas.

En la actualidad, una vez más se inicia un proceso económico de resultados ruinosos para ciertos sectores, y muy beneficiosos para otros, ya que en las crisis muchos pierden, pero unos pocos hacen grandes diferencias.

Por un lado se está jugando el destino de Sancor, la otrora pujante cooperativa de productores de Córdoba y Santa Fe,  que con su situación económica muy complicada, está a punto de pasar a manos privadas extranjeras, cuestión puesta a consideración en  asambleas de socios, en medio de un proceso judicial complejo. Que encierra además el riesgo de un cambio de modelo productivo, pues se trataría de implementar la integración vertical mediante un sistema parecido al que se aplica en la avicultura.

Empresas  Chinas mediante operaciones recientes se quedarán con la concesión de puertos de la costa del Rio Paraná en santa Fe, y con empresas cerealeras, del mismo modo que expandieron a países africanos los cultivos de soja y otros cereales que el mercado Chino demanda en grandes cantidades, y cuyo transporte desde África se facilita por la cercanía.

Al mismo tiempo el criterio liberal de apertura indiscriminada de las importaciones, está permitiendo la entrada al país, de productos agrícolas desde papas, naranjas, tomates,   vinos, carne porcina, y otros alimentos, que causan fuertes perjuicios a la producción local, castigada además por un notable y persistente achicamiento del mercado interno.

De manera que comienzan a aparecer en forma de conflictos aislados, las tensiones propias de las situaciones mencionadas, por ejemplo el conflicto por las tierras ancestrales del pueblo mapuche, con la trágica y aun no esclarecida muerte de Santiago Maldonado y el posterior fusilamiento de Rafael Nahuel ,  que se inscriben como corolario del absurdo más doloroso, es decir una puja por la tierra en un lugar que de acuerdo al censo poblacional del 2010, tiene dos habitantes por kilometro cuadrado, en  realidad la omnipresencia del latifundio y sus señores feudales del siglo XXI, están atrás de estos hechos aberrantes.

Muchos pequeños y medianos productores, vinculados a las economías regionales, que fueron cooptados y movilizados a las rutas por los reclamos oligárquicos con eso de que “El campo somos todos”, durante el conflicto de la resolución 125 durante el año 2008, ya volvieron a la realidad de su situación vulnerable, pues son sectores estrechamente vinculados al mercado interno y en estos dos últimos años el cambio de las estructuras de costos, por vías del aumento tarifario generalizado, combustibles, precio del dólar, peajes , insumos en general, los pone otra vez al borde de los márgenes de rentabilidad que permitan una vida decorosa.

Desde  El manifiesto Argentino, creemos que hay que hacer un replanteo global de la tenencia y uso de la tierra, consideramos primordial el arraigo territorial, y la industrialización del producto primario en su lugar de origen.

También sostenemos que el modelo agro exportador, solo beneficia a muy pocos terratenientes y un grupo de empresas  de los agro negocios, nos manifestamos a favor de la producción diversificada, o chacra mixta, constituida por predios cuyo reparto racional se encuentren en relación a las posibilidades de la  explotación familiar, y consideramos que este modelo debe estar distribuido en toda nuestra vasta geografía, porque además es el modo más práctico y directo de ejercer  nuestra soberanía  territorial.

No está demás recordarlo  cerca de una fecha tan cara a nuestro sentimiento nacional como el 2 de abril