Edgardo Contreras Nossa [i]

La ciudad es el resultado de un proceso de urbanización capitalista y no de una realidad ya dada, ¨los efectos útiles de la aglomeración¨ le dan las principales características para un desarrollo basado en el flujo y la expansión del capital. La ciudad es la expresión física-espacial sobre el territorio de procesos particularmente político-económicos llevados a cabo especialmente por el capital privado y en la mayoría de los casos por agentes privados. La urbanización espontánea es anárquica y gobernada por los intereses privados, los rápidos procesos de urbanización solamente se dan si hay una flexibilización de las normas y reglas, sólo si los Estados son permisivos cuando se trata de la circulación de capital privado. Existe una nueva forma que se impone la ¨ciudad de excepción¨, según Vainer mientras que sea para hacer negocio o invertir siempre hay excepciones a las reglas, lo que se denomina como democracia directa del capital, el capital es el que manda e impone las nuevas condiciones[ii].

La urbanización capitalista son procesos privados de la apropiación del espacio público, la privatización del espacio público es uno de los pilares del capitalismo, la privatización de cualquier espacio significa un lugar dedicado principalmente al consumo, donde el único que puede usufructuarlos es quien posea la capacidad económica de consumir.

La reproducción de esas mismas condiciones urbanas en la producción capitalista, se convierte en un problema que no puede garantizar la urbanización. Existe una contradicción entre el movimiento de socialización capitalista de las fuerzas productivas y de las relaciones de producción capitalista: cada capitalista busca su ganancia, su propio beneficio pero esto obstaculiza los efectos útiles de aglomeración. Los equipamientos colectivos básicos de consumo son condiciones de la reproducción de la mano de obra (enseñanza, educación, salud, vivienda, diversión), el propio desarrollo del capitalismo crea necesidades nuevas que no se satisfacen a través del salario o de los modos de consumo exclusivamente privados, el capital público tiene que pagar los gastos generales de dicha producción.

El ¨valor de uso¨ de la ciudad es para el capital una fuerza productiva que concentra las condiciones generales de la producción y de la circulación de la fuerza de trabajo capitalista. Así, el ¨valor de uso complejo¨ de la ciudad son los efectos útiles de la aglomeración, o sea, es la articulación en el espacio urbano de los valores de los usos elementales de la ciudad, lo cual es un fenómeno netamente urbano resultado de la sumatoria de los valores de usos simples. En otras palabras, el valor de uso complejo de la ciudad está compuesto de la infraestructura física -de producción y de transporte-, una reserva de mano de obra -que se reproduce mediante equipamientos básicos de consumo- y un conjunto de empresas capitalistas privadas -en la producción y en la circulación-[iii].

La urbanización capitalista Edgardo Contreras NossaLa ciudad no es una mercancía como lo es la materia prima o como lo son los bienes, por lo tanto, la formación del ¨valor de uso complejo¨ no puede ser controlado por agentes sociales de manera individual. La ciudad es una forma de socialización capitalista de las fuerzas productivas, y los efectos útiles de la aglomeración son para las empresas capitalistas la condición esencial para poder aumentar las  ganancias y los beneficios del flujo y la expansión del capital. Así, aparecen los salarios como la expresión monetaria del valor de cambio de la fuerza de trabajo, además de los incentivos y horas extras en función de extraer más plusvalías[iv].

La clase trabajadora y la capacidad de consumo son claves dentro de la circulación del capital, los capitalistas deben producir (mercancías-salario) e invertir suficiente capital en salarios para que la clase trabajadora tenga la demanda que requiere para su propia reproducción. El resultado es la inestabilidad de las configuraciones regionales y espaciales, una tensión de la geografía de la acumulación entre lo fijo y el movimiento, entre la capacidad para superar el espacio y las estructuras inmovilizadas que hacen falta para dicho fin. En el desarrollo capitalista, la libre movilidad geográfica de la fuerza de trabajo y su fácil adaptación a la circulación del capital en el espacio parece una condición necesaria. Los capitalistas individuales prefieren una fuerza de trabajo estable y fiable y una oferta de trabajo cautiva -con adecuados excedentes de fuerza de trabajo que garanticen al capitalista el control sobre el proceso de trabajo y de las tasas salariales-. Así, pueden respaldar los procesos básicos de reproducción social (educación, religión, asistencia sanitaria, servicios sociales, incluso seguridad social) destinados a la producción y conservación de una determinada cantidad y cualidad de fuerza de trabajo en un territorio[v].

La urbanización capitalista son procesos privados de la apropiación del espacio público, la privatización del espacio público es uno de los pilares del capitalismo, la privatización de cualquier espacio significa un lugar dedicado principalmente al consumo, donde el único que puede usufructuarlos es quien posea la capacidad económica de consumir. Cada vez estos espacios son más exclusivos, porque la exclusividad significa no parecerse a los otros o por lo menos no mezclarse, es el impuesto a la diferenciación. El capital se aprovecha de estas condiciones y saca beneficios de lo que se conoce como la renta por ¨monopolio de segregación¨ -que es un impuesto privado por diferenciación social-[vi]. Entonces tenemos espacios exclusivos dentro de la ciudad y espacios con poca inversión pública, en otras palabras, una ciudad fragmentada espacialmente y segregada socialmente. De esta forma, el desarrollo desigual del espacio ya no es solamente cuantitativo sino también cualitativo, así las grandes metrópolis además de poseer extensas áreas fragmentadas, poseen grandes diferencias en infraestructura de servicios públicos.


Notas

[i] Planificador Urbano y Regional. Miembro y cofundador de la organización Surbanistas (www.surbanistas.org).

[ii] Vainer, C. Quando a cidade vai as ruas. Cidades Rebeldes. São Paulo, Brasil. Boitempo-Carta Maior 2013. p. 35-40.

[iii] Topalov, C. La urbanización capitalista. Algunos elementos para su análisis. México, Edicol 1979.

[iv] Ibíd.

[v] Ibíd.

[vi] Jaramillo, S. Los fundamentos económicos de la participación en plusvalías. Lincoln Institute, 2003.