por Ruben Lamas

Todo el tiempo se nos habla de la agenda de  actualidad, tanto sea ésta  internacional, como de otro tipo, legislativa, judicial, la del gobierno de turno y la de los medios de comunicación masiva, que en gran medida retransmiten multiplican e imponen como  “la agenda oficial” de acuerdo a sus intereses.

El Manifiesto Argentino también tiene su agenda, pero en este caso pensada para atender las prioridades de los sectores populares, y expresada por escrito en varios documentos, e incluso en un ideario de varios puntos que consideramos centrales, para establecer definiciones en  el sentido de atender esas prioridades.

Es así, que la reforma constitucional nos convoca como un gran llamado a establecer un nuevo pacto de convivencia, visto que estamos inmersos en una  crisis institucional de grandes proporciones, con dramáticas consecuencias sociales en todo sentido.

Dentro de la agenda prioritaria del campo popular, debemos reconocer que hemos dejado de lado ciertas cuestiones,  por lo tanto corresponde reconocer este error  y encarar cuanto antes su corrección. Hago referencia  puntualmente a la política agropecuaria, tema que el campo popular inexplicablemente  abandonó y dejó en manos de la oligarquía y los intereses privilegiados relacionados al mismo, como si no tuviéramos nada que decir al respecto, pero ha llegado la hora de dejar de lado este silencio imperdonable.

La historia de la humanidad,  nos demuestra que una vez superado el período nómade se establece otro caracterizado por el asentamiento, y con éste  se asocia inmediatamente la agricultura y la domesticación de animales cuya práctica se extiende hasta nuestros días, y gracias a éstas junto a la pesca pudimos alimentarnos y sobrevivir como especie.

En el caso particular de  América Latina y particularmente nuestro país la Argentina, ya los pueblos originarios, tenían desarrollados cultivos variados  de papa, maíz, tabaco entre otros y habían conseguido domesticar varias especies animales.

Con esto quiero decir que desde nuestros orígenes, más la posterior conquista Española, y Portuguesa, a partir de la cual se introducen nuevas especies como el caballo el cerdo y el ganado vacuno, toda la historia nos marca un contexto en el cual están siempre presentes la agricultura y la ganadería como actividades ligadas directamente a los quehaceres de la población.

En el transcurrir de nuestra historia, a diferencia de los modelos de desarrollo y colonización llevados adelante en otros países, nuestra dirigencia permitió la concentración de la propiedad rural, en lugar de plantear un modelo de colonización y reparto de tierras con arraigo en las distintas regiones del país, y asociado a esto se desarrolla el modelo agro exportador, que parece perpetuarse en el tiempo sin que sufra cuestionamiento o revisión alguna cuando es la raíz de grandes males por tratarse de una característica estructural de la economía nacional, que genera enormes distorsiones  económicas, poblacionales,  de desarrollo desparejo, es en sí mismo el causante de una irracional distribución demográfica.

Es preciso reconocer en el latifundio, un resabio de las épocas feudales que implica varias consecuencias sociales y económicas directamente vinculadas al mismo, por un lado la expulsión poblacional, ya que no genera demanda de mano de obra ni condiciones para el arraigo, y por otra parte un despilfarro de un bien preciado como la tierra, ya que la misma es un recurso limitado  que debe ser  bien administrado y conservado para tener sustentabilidad a largo plazo.

Ni que decir de la especulación inmobiliaria, ya que si se consideran a las tierras cultivables como una mercancía más de la feria de mercaderes,  entonces se estaría cometiendo un error gravísimo que ninguna doctrina económica estaría en condiciones de sostener.

De estas cosas se tiene que ocupar el campo popular, esta es la agenda prioritaria del interés nacional, desde El Manifiesto Argentino hacemos un llamamiento para ubicar a la política agropecuaria como tema central  de la política nacional, rescatando la historia y la tradición, pero con una mirada crítica y una visión acorde a los tiempos que corren .