por Gabriel Bermejo

En forma paralela a la publicada intención del Poder Ejecutivo de avanzar, vía remisión al Congreso de la Nación de los malhadados proyectos vinculados a la flexibilización laboral, se ha dado a conocer un fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que rechaza la condición de trabajador en relación de dependencia de un médico neurocirujano, que prestó servicios en el ámbito del Hospital Alemán, revocando de tal manera la sentencia de la instancia inferior que sí había hecho lugar a una indemnización por despido.

Mucho se habló y se escribió en los medios periodísticos, más allá de las publicaciones jurídicas, sobre esta cuestión; en lo personal, considero que el fallo de la Corte Suprema, desde lo técnico se encuentra dentro de lo discutible dadas las características peculiares de la relación que unía al profesional con el hospital, pero ello no habilita a eludir el análisis del contexto en el que el mismo fue dictado y trataré de explicarlo.

En primer lugar hay que aclarar que la Corte no dijo en su fallo que la condición de monotributista excluye por sí y en cualquier caso una relación de dependencia encubierta, limitando su fallo al caso concreto que analizó; y esto no es un tema menor ya que los jueces de primera instancia y las cámaras de apelaciones no deberían verse obligados a fallar según el criterio de la Corte Suprema en otras causas similares que les lleguen a sus despachos.

En segundo lugar, hay que aclarar que el voto que definió la cuestión fue el mayoritario, con disidencias de los Jueces Maqueda y Rosatti, considerando estos últimos que la materia debatida, de derecho común,  no habilitaba el recurso extraordinario, sin ingresar estos dos jueces al análisis de la cuestión de fondo, en tanto que la mayoría sostuvo que pese a ello, virtualmente habría existido por parte del Tribunal inferior una arbitrariedad de sentencia, y analizaron la cuestión sustantiva hasta concluir en el fallo revocatorio.

Ahora bien; sabido es que para que un trabajador y/o profesional monotributista pueda invocar relación de dependencia encubierta respecto de aquel a quién le factura por los servicios que le presta, deben coexistir una serie de elementos: (1) inserción de quién factura en una organización empresarial ajena, (2) carga horaria, (3) subordinación en cuanto a directivas técnicas, etc. entre otros.

Y es del caso, que la Corte considera que dichos elementos no se encontraban en el caso en análisis.

Expresan los supremos que el actor era uno de los socios de la “Asociación de Médicos y Profesionales del Hospital Alemán” (AMPHA), una asociación civil constituida por los profesionales médicos que se desempeñan en dicho hospital. Oportunamente, la AMPHA redactó una serie de normas denominadas “Guía de la Actividad del Cuerpo Profesional del Hospital Alemán” para regular las relaciones de los médicos a ella asociados y el Hospital Alemán en el cometido común de prestar servicios médicos a terceros.

Del análisis de la Guía surge que la institución Hospitalaria no estaba facultada para introducir por su sola voluntad cambios en una modalidad esencial del contrato de trabajo como la relativa a las normas que los médicos debían seguir para realizar las prestaciones comprometidas, y que el médico tenía una injerencia directa en la organización de los medios personales con los que prestaban los servicios a los .que se habían comprometido y tenía también una injerencia directa en la determinación de las pautas que establecían cómo debían efectuarse las prestaciones. Por, último, tales profesionales asumían conjuntamente con el Hospital Alemán el riesgo de que el fin económico que buscaban a través de la oferta de servicios de prestación médica no se lograse al punto de que habían consentido cobrar solo si realizaban prestaciones a terceros. pero los honorarios eran liquidados por el Hospital Alemán solo una vez que eran percibidos de las obras sociales o sistemas prepagos y eran depositados en la cuenta bancaria designada por el médico contra entrega de un recibo. Ante la falta de pago de la obra social o de la empresa de medicina, el Hospital Alemán no abonaba al profesional o quedaba como crédito negativo.

Hasta aquí lo medular del decisorio judicial por el cual se rechaza la relación laboral con el Hospital y consecuentemente, el reclamo indemnizatorio pretendido, más allá de otros elementos que incorpora la corte como sustento de su decisión, mucho más cuestionables que los anteriores y que el propio Tribunal máximo, sabiendo ello, aclara que estos últimos no son determinantes en la conclusión de su resolución final.

¨Llamativamente¨, pocos días después de ello, confirma una nota periodística publicada en el diario clarín, que en un almuerzo en el salón del  Jockey Club, donde concurrieron entre otros, Cristiano Rattazzi, Adrián Werthein, Eduardo Eurnekian, Alejandro Bulgheroni, etc., Ricardo Lorenzetti, presidente de la Corte,…. les habló de lo que querían escuchar. Dio detalles de la nueva jurisprudencia de la Corte para que las empresas no tengan que hacerse cargo de los empleados de las firmas tercerizadas cuando tienen algún problema. Les dejó en claro que en la justicia “se trabaja para proteger el derecho de la propiedad”. Y citó el artículo 19 de la Constitución que protege los derechos de los ciudadanos, “al punto que nadie puede entrometerse con ellos. Esto ayuda a la previsibilidad de negocios, lo que se conoce como seguridad jurídica”, dijo……..

¿De que está hablando el Dr. Lorenzetti ?; recordemos que el artículo 29 y siguientes de la Ley de Contrato de Trabajo impone la solidaridad frente al trabajador por parte de quién lo contrató para que preste servicios en otra empresa obligando a la responsabilidad conjunta de ambos empresarios, tanto por las obligaciones emergentes de la relación laboral como las derivadas del régimen de la seguridad social.

Esta afirmación del Presidente de la Corte, partiendo de la premisa de que la información sería cierta, resulta ser harto preocupante, sobre todo teniendo en cuenta que estaría poniendo en cuestión, una vez más, el principio protectorio que nutre al derecho del trabajo argentino.

El Dr. Lorenzetti es civilista y ha tenido gran influencia en la elaboración del Código Civil y Comercial que introduce institutos jurídicos que influyen de manera regresiva en el ámbito del derecho laboral.

A modo de ejemplo tenemos el contrato de franquicia que libera de la responsabilidad al franquiciante por la relación laboral de un trabajador con el franquiciado, salvo circunstancias especiales; la sociedad anónima unipersonal que permite en los hechos al empleador que es una persona física, crear dos patrimonios distintos, y los trabajadores podrán recurrir en defensa de sus derechos solo contra el de la sociedad (que puede ser meramente simbólico) y no contra el del único socio.

También tenemos, el contrato de agencia por el cual el código civil y comercial pretende transformar al viajante de comercio en un empresario independiente sin relación de dependencia, por tanto, sin la protección establecida en el estatuto del Viajante de Comercio.-

Como vemos, nada tendría que ver con nada, pero todo tiene que ver con todo.

¿Pondrá el Supremo juez el mismo énfasis en la defensa del derecho de propiedad,?ordenando el cumplimiento del artículo 18 del Código Civil y Comercial cuando establece que ……Las comunidades indígenas reconocidas tienen derecho a la posesión y propiedad comunitaria de las tierras que tradicionalmente ocupan y de aquellas otras aptas y suficientes para el desarrollo humano según lo establezca la ley, de conformidad con lo dispuesto por el artículo75 inciso 17 de la Constitución Nacional.

En esta Argentina dinámica cuyos tiempos políticos se aceleran, nada es inmutable; tampoco las decisiones del Poder Judicial; lo que sí resulta fácilmente previsible es la lucha por los derechos adquiridos y conquistas sociales que día a día pretenden ser cercenados.