por Alejandro Mosquera

La película de los 120 es una gran iniciativa, un documental histórico con ritmo, que recomiendo ver tanto en esta etapa de cine, como posteriormente cuando circule libremente. Su calidad, el relato de los cuatro brigadistas que protagonizan el regreso a Nicaragua, las fibras que toca, la diáspora comunista cuyos cuadros y militantes se hayan esparcidos por todo el espectro político, provocan un debate por demás interesante de la interpretación de la brigada y de aquellos años de recuperación democrática. Y particular como lo quieren señalar sus autores de esa generación que ellos llaman “olvidada”.

El cine estaba repleto. Llegué justo cuando empezaba. Cuando terminó vinieron los abrazos, los recuerdos. Los comentarios sobre los compañeros que nos guiaron por las montañas de Nicaragua. Con muchos hacia tiempo que no nos veíamos pero en el reencuentro parecía que nos habíamos visto ayer, qué seguíamos militando juntos. Hay una gran causa que nos pone a todos bajo el mismo suelo, el mismo territorio, los mismos ideales.

¿Qué nos emocionó? ¿la película? ¿el vernos jóvenes con pañuelos rojinegros? Un poco de todos. Un evento de románticos, sé que es una palabra que algunos desvalorizan, para mi refleja una cualidad del militante, de aquel que da para su patria, para su clase o para la humanidad, cada uno con sus convicciones.

La película me despierta mucho cariño y es una dulce caricia para quienes participamos de aquella experiencia. Mi lectura no puede darse desde un lado aséptico, sino de un militante y dirigente de la FJC de aquellos años. Comparto con Julio Bulacio en la nota que publicamos en este número el interés por darle contexto y discutir algunos de los enfoques de la película.

Los brigadistas que protagonizan el filme sostienen como la principal motivación de esta la solidaridad con Nicaragua Sandinista a través de ir a la batalla de la producción con el corte de café. Lo cual fue el discurso oficial de la FJC y el PC, y posteriormente de las brigadas de las juventudes políticas.

Veamos algunos elementos de contexto para examinar las variadas funciones de la brigada:

La dictadura había colapsado tras la derrota de Malvinas, la guerra fue una guerra de la dictadura para intentar mantenerse en el poder manipulando un sentimiento y convicción popular. Previo a ello crecía la protesta social, en muchos casos molecular, en otros con mayor fuerza. A fines de 1981 se lleva la primera movilización callejera del movimiento universitario hacia el rectorado de la UBA, los principales actores la Franja Morada y la Fede que fue duramente reprimida.  Había que romper el silencio callejero y comenzar un nuevo ciclo de la lucha antidictatorial mas abierta. En marzo de 1982 es la movilización convocada por la CGT Brasil que lideraba Ubaldini, miles de jóvenes participan en la misma, también duramente reprimida.

Las plazas se llenaron de actividad y jóvenes. Varios partidos y sus juventudes dieron su apoyo a la guerra, para otros era una oportunidad de ir contra el imperio inglés y contra la dictadura, algunos pocos criticaron la guerra. Luego de la derrota militar ya era impensable detener la participación social y juvenil, la represión siguió. La “Marcha del pueblo por la democracia y la reconstrucción nacional”, convocada por la Multipartidaria el 16 de diciembre de 1982 fue masiva, cuando estaba entrando la inmensa columna del PC a la Plaza de Mayo comenzó la represión a todos. Alli era asesinado Dalmiro Flores un joven obrero salteño de 28 años.

En junio de 1983, se crea el Movimiento de Juventudes Políticas (MOJUPO), los centros de estudiantes salen de “las comisiones reorganizadoras” que expresaron la resistencia durante los años duros de la dictadura, las Federaciones de estudiantes secundarios crece y se fortalece masivamente, se desarrollan organizaciones barriales y la juventud sindical, las juventudes politicas se transforman en organizaciones de masas. Todos aceptan las reglas para presentarse en las elecciones y se afilian o reafilian “legalmente” a los partidos, incluidos el PC y la FJC.

El triunfo de Alfonsin abrió una etapa donde la central utopia dominante era la transición a la democracia. “Del problema de los desaparecidos” (frase muy utilizada por las elites políticas en esa época) se abre paso el reclamo por el juicio a los responsables, se deroga la autoamnistia, se promueve el juicio a las Juntas genocidas, y se crea la Conadep.

La idea predominante desde el gobierno y los medios era la teoría de los dos demonios, y que las víctimas del terrorismo de estado eran “inocentes” en el sentido de haber estado en alguna agenda y no militantes políticos, sociales, sindicales, estudiantiles que habían luchado por una sociedad mas justa. Otra forma de desaparición.

A la toma de posesión de la presidencia vino Daniel Ortega en nombre del Gobierno Sandinista, y como esos datos olvidados (según el libro La Fede de Isidoro Gilbert)  allí comienzan las conversaciones entre los sandinistas y la FJC que luego derivan en la brigada del Café.

En julio de 1984 viaja Patricio Echegaray a firmar los acuerdos con Carlos Carrión líder de la Juventud Sandinista sobre la Brigada Jose de San Martin.

El 21 de marzo de 1985 Alfonsin se le plantó a Reagan en los jardines de la Casa Blanco cuando el presidente norteamericano entre otros conceptos sostuvo “los que ayudan a nuestros enemigos son nuestros enemigos, respecto a Nicaragua y centroamerica. En julio de ese año el gobierno argentino se suma al grupo de apoyo a Contadora, que la iniciativa para lograr la paz y frenar la agresión norteamericana a Nicaragua y centroamerica.

En parelelo el debate en los comunistas argentinos sobre su rol se venia profundizando, la critica a la politica de “convergencia civico-militar” y de diferenciar entre pinochetistas y moderados entre los dictadores y genocidas, fue derivando en una mirada mas profunda sobre las profundas desviaciones de derecha en el seno del partido. Un PC muy ligado y disciplinado al PCUS, en el marco de una Unión Soviética que ya mostraba signos de agotamiento, recordemos que en 1985 había asumido como secretario general del PCUS  Mijaíl Gorbachov, reconociendo el estancamiento económico y planteando la glásnost y perestroika. Mientras tanto en America central se estaba dando un proceso de lucha revolucionaria, y surgía un pensamiento revolucionario que recogía la experiencia marxista latinoamericana. E instaba a romper con el reformismo, con el dogmatismo y el seguidismo.

Fue “natural” que se formaran distintas corrientes de pensamiento y acción en el Pc y la Fede para enfrentar la crisis, ni muy conformadas, ni muy organizadas.

La brigada del Café no es en ese marco solo una brigada de recoleccion del “rojito”. La mirada central esta puesta en recuperar el internacionalismo en particular con los pueblos y vanguardias que estaban luchando cara a cara con el imperio. Era a la vez acercarse al territorio donde se estaba dando una relectura de los caminos de la revolución. En ese sentido la revolución sandinista es la revolución de nuestra generación. Jovenes, obreros, estudiantes, poetas, religiosos, diversidad y unidad de las tendencias de lo que luego fue el FSLN. Es Shafick Handal y los caminos de la confluencia de los revolucionarios en el Salvador. Es regresar (¿?) al Che, o mejor dicho es conocer al Che sus ideas, su cuestionamiento al modelo sovietico, su visión sobre el papel de los revolucionarios.

La brigada en este contexto nacional y de debate no es una decision individual de los que fuimos a recolectar café, fue la decision de una organización (la fede) que estaba repensandose en acuerdos con otra organización (la JS). Y mas allá de los caminos que cada uno tomó, y de las diferencias politicas que empujaron las divisiones en el seno del PC, es totalmente justo reconocer y destacar el liderazgo de Patricio Etchegaray y de la dirección de ese momento para lograr el envío de la Brigada. Este es un elemento que la pelicula en mi vision no salda adecuadamente.

Podia el PC y la fede adminstrar ordenadamente el cambio que se estaba produciendo en la cabeza y el corazón de los comunistas argentinos. ¿eran aptas las formas de protagonismo en la discusión, las practicas políticas, para permitir el desarrollo de la experincia de los brigadistas que habian vivido la revolución en sus dias de ron y rosas?

La batalla por un pensamiento revolucionario vivo tenia que enfrentar la caída del muro de Berlín, el triunfo del rollback reaganeano. También la transformación de lideres comunistas en millonarios rusos, pro-capitalistas y sobre todo el discurso dominante de la imposibilidad revolucionaria, acompañado de  la perdida de las elecciones por parte de los Sandinistas en 1990 a manos de una coalición conservadora y derechista y aliada a los EEUU. Es un reduccionismo establecer la discusión en el PC y la fede entre revolucionarios y conservadores o alguna variante de buenos y malos. Las tendencias existentes trataron de encontrar  respuestas a la nueva situación. Unos acercandose a posiciones socialdemocratas explicadas en el momento de defensiva, otros creian que habia que preservar la unidad del PC a toda costa porque sin él no habia perspectiva revolucionaria, otros pensamos que era necesario que se fundara una nueva fuerza de izquierda con capacidad de actuar en todos los escenarios, otros pensaban que eramos sufriamos de la enfermedad del izquierdismo, y que en el peor de los casos eramos liquidacionistas.

El triunfo neoliberal en el terreno cultural y las derrotas descriptas hizo estragos en las concepciones que creian en el destino colectivo y en los partidos como instrumentos de nuestro pueblo. Pesó en todas las izquierdas y en todo el campo nacional y popular. Avanzó la idea de militantes sin dirigentes y dirigentes sin militantes. Una especie de meritocracia  al uso nostro.

La experiencia de la fede de aquellos años, de las brigadas a Nicaragua y El Salvador, no representan a toda la generación de los 80, es una parte, valiosa, amada y cercana para nosotros, pero integra un proceso mucho más rico. La generación joven que vivio en la dictadura, y luego fue un actor masivo de la llamada transición a la democracia, sufrío virajes importantes aunque no con la forma de congresos. Alli hay que anotar la recomposición por diversidad de agrupaciones de la JP, el paso de la JR a ser fuerza de gobierno y cambiar la militancia por el funcionariado oficialista, la masividad de los centros de estudiantes a la burocratizacion de los mismos, al refugio en el trabajo “social” ante la frustración democratica y en los partidos politicos. La lucha contra los indultos, la organización de los jovenes trabajadores desocupados y tantos cambios culturales, sociales y politicos que deben se analizados en toda su complejidad.

El pensamiento de izquierda, el pensamiento critico, tiene una deuda en nuestro pais, es necesario saldarla con humildad, reconociendo la diversidad, el pluralismo, las miradas distintas.

A veces las practicas permiten ayudar a los debates. Y alli tenenos una lectura difierente con Julio, el cuadro de Nestor y Cristina que el parece cuestionar, a mi me habla de que la mayoria de aquellas tendencias y una parte de los brigadistas encontraron un lugar común, quizas no para “saldar” pero si para construir un mejor futuro.