por Rubén Lamas

Se aproxima la campaña de este  año electoral, y todo parece indicar que la ciudadanía sufrirá un bombardeo de entre otras cosas, desinformación noticias falsas, omisiones convenientes, y apelaciones a las desgraciadas amenazas del retorno del peronismo/kirchnerismo/populismo/ etc., como raíz de todos los males locales e incluso mundiales.

El campo popular necesita desandar el camino neoliberal, que intrínsecamente viene asociado a endeudamiento, pérdida de soberanía, desempleo, baja salarial, y complicaciones para el presupuesto familiar, como para empezar,  y de ahí en más resta todavía la intención de privatizar la seguridad social, (regreso de las AFJP) perdidas de beneficios como subsidios, controles de precios y otras medidas que ayudan a los sectores de ingresos fijos, que son la variable de ajuste en cada ocasión.

Hay muchos y grandes desafíos  que afrontar, ya que en estos años de gobierno de Cambiemos se han producido cambios estructurales en la economía, que necesitarán afrontarse con medidas de fondo, para desandar ese camino de ajuste interminable, que le quita viabilidad al mercado interno, las industrias el empleo, el comercio, la obra pública y toda su cadena de consecuencias.

Me parece que hay algunos factores que tienen peso específico significativo a la hora de delinear y definir el rumbo a seguir.

Unidad, para qué el conjunto mayoritario del pueblo, que se ve afectado por el actual estado de cosas, pueda, alcanzar la mayoría que exige el resultado electoral.

Pero más importante es la unidad  asociada a un para que, y aquí, es donde un programa básico de coincidencias, se impone, precisamente para enfrentar esas estructuras que condicionan y perjudican a los sectores populares, en beneficio de los grupos bancarios y financieros, junto a sectores concentrados de diversos sectores de la economía, hablamos puntualmente de empresas multinacionales que tienen posiciones dominantes, en los sectores agrícolas,  industriales y de servicios.

Tampoco habrá que descuidar el daño infligido al  sistema institucional republicano tan reivindicado como maltratado, con esas dosis de cinismo del que ya la sociedad esta asqueada.

Otro tema central es el liderazgo, el cual está destinado a conducir los destinos del  pueblo y su programa, sabemos que no puede recaer todo el peso de tamaña responsabilidad en un solo líder omnipotente, se necesita también del compromiso de miles de ciudadanos de buena voluntad, que sean conscientes y tengan la motivación propia del esfuerzo y el sacrificio patriótico que la hora impone.

No se avecinan tiempo fáciles, ya que habrá de ser necesario buen temple para enfrentar un gigantesco endeudamiento, asociado a una destrucción industrial sin precedentes.

Será necesario salir de la maraña de la especulación financiera, y delinear un programa económico centrado en la producción de bienes y servicios, entre otras gigantescas tareas que permitan cambiar el destino neocolonial que la globalización pretende asignarle a la Argentina.