por Alejandro Mosquera

La decisión de Cristina de proponer la formula encabezada por Alberto Fernández y ella como vice está teniendo diversas interpretaciones tanto desde el campo opositor como desde el oficialismo. Lo que es indudable que una vez mas tomó la iniciativa política y obliga a los otros actores tratar de recuperar espacios. Le recién reelecto gobernador de Córdoba tuvo que salir a afirmar que Alternativa Federal va a tener una formula propia. Lavagna afirmó soy candidato a presidente, por un frente que todavía no se constituyó. Y Sergio Massa calcula cual será su mejor jugada para sostener posibilidades hacia el nuevo escenario que se construirá después de la salida del gobierno de Mauricio Macri.  Por otro lado, diversos gobernadores o candidatos respaldaron la fórmula presidencial.

El gobierno pareció sorprendido y sin respuesta. La idea de reafirmación de que todo sigue igual se parece más a una ruptura del principio de realidad, que a una táctica. El oficialismo esta golpeado por la situación económica y social, y por el descrédito creciente en la opinión pública. Que se verifica en 9 derrotas electorales provinciales durante el 2019. Y ello implica crisis y debate interno, conspiraciones, reuniones secretas, pedidos de que Macri de un paso al costado. Otros oficialistas con cara seria sostienen que ya es tarde para un giro, que el ejecutivo PRO puro encabezado por el presidente y Marcos Peña ya no tiene ni energía ni creatividad para dar vuelta la situación.

Los radicales en marcha a su Convención se sienten fortalecidos por la debilidad de Macri, y reclaman abrir Cambiemos a Lavagna, y el peronismo “racional”. Pero el escollo principal para esa política es que Macri y sus acólitos no quieren bajar la candidatura para la reelección. Con lo cual lo único que ven es forzar una interna que permita hacer confluir a esos segmentos hoy confrontados.

El oficialismo duda en alentar y sostener la campaña de Alternativa federal. Cree que si la tercera vía contiene a Massa le puede convenir porque divide el voto peronista. Pero si el ex intendente de Tigre emigra la candidatura de Lavagna con apoyo de Urtubey y los socialistas santafesinos le puede sacar votos a Cambiemos. La reunión de hoy entre Juan Schiaretti con Macri juega por contenido y símbolo en dirección.

Por supuesto que todos estos movimientos son importantes y marcaran la lucha electoral, sin embargo una lectura profunda debe poner en el análisis la correlación de fuerzas populares en el marco de la catástrofe social y económica que crearon las políticas neoliberales, como es la situación en la región, la agresividad de la derecha en nuestro continente, en particular las declaraciones de Jair Bolsonaro de trabajar para que Cristina no sea presidenta, y el respaldo de Trump a Macri en particular utilizando al FMI, que además funciona como una hipoteca sobre el futuro gobierno por el mega endeudamiento y las pretensiones que tendrá para renegociar la deuda.

Estas coordenadas vistas de frente exigen una estrategia para toda una etapa política. Desde allí afirmo que el país necesita de un gobierno de concertación y coalición para generar y conservar la fuerza necesaria que derrote la catástrofe y comience un rumbo de recuperación económica, social, de igualdad. Recuperación de la soberanía, de la democracia y el trabajo.

No es un problema de moderación, sino de inteligencia estratégica para resolver el daño, recuperar herramientas estatales y del acompañamiento de la sociedad en este rumbo. La presión social por las demandas urgentes serán distintas hacia un gobierno neoliberal como el macrista, que hacia un gobierno democrático popular.

La formula Fernández – Fernández da una respuesta idónea ante el desafío. Conjuga el apoyo popular, el respaldo organizado de la mayoría del peronismo, del kirchnerismo y de la centroizquierda, de gran parte de las organizaciones sindicales y sociales, con la capacidad de acordar una concertación social, productiva y política.

Como hemos sostenido varias veces desde esta columna, la lucha por salir de la catástrofe neoliberal, por derrotar a las diversas variantes políticas, por transformar el país, por el rumbo hacia otro país es tarea de millones y no solo de las elites. Cuanto mas protagónico, mas organizado, y unido en su diversidad sea nuestro pueblo mas cerca estará un futuro con soberanía, independencia, justicia social y mejor democracia.