por Miguel Núñez Cortés

Ockham es un pueblo ubicado en Surrey (Inglaterra). Es considerado el lugar de nacimiento de William of Ockham, el filósofo a quien le fue atribuido el principio filosófico de la Navaja de Ockham, denominado también de economía o parsimonia.

Macri, por ser de derechas como la corporación que lo controla, adhiere parcialmente y por conveniencia a esta teoría pues cree que en igualdad de condiciones lo más simple tiene mayor probabilidad de ser correcto que lo más complejo. Y esto definitivamente NO ES SIEMPRE ASÍ en este teoría. Pero, qué le importa a Macri después de aquél: ¿que te pasa Daniel? ¿en qué te convertiste? ¡la inflación no es un problema! ¡no habrá ajustes! ¡el dólar se mantendrá! ¡construiremos 3.000 escuelas! ¡daremos un millón de préstamos para la vivienda propia!

Pero a la “task force” de Macri le viene de perilla (perilla: especie de asidero con forma de bola que se sitúa en la parte delantera de las sillas de montar a caballo), decíamos, le viene de perilla usar la muletilla de “a problemas complejos soluciones fáciles».

Así nos han acostumbrado históricamente las derechas corporativas  (A. Alsogaray, F. Pinedo, J. Martínez de Hoz, etc) y así lo cree gran parte de la ciudadanía que opta por esta propuesta donde el maná caerá del cielo, por ley gravitacional. Volcarse por la otra opción que plantea la misma teoría de la Navaja de Ockham, no es aceptado por Macri y el mejor equipo de los últimos “L” años.

Ahí deberían entrar en complejidades que solo los “populismos” son capaces de enfrentar.  El lector sabe muy bien, y lo sabe por experiencia, que no existen “siempre” soluciones fáciles a problemas difíciles.

En un artículo anterior habíamos analizado el comportamiento de Macri, en el ya famoso debate pre-electoral citado, aplicando la VENTANA DE OVERTON.

El presidente, a través de su rudimentario vocabulario, con ese pensamiento chato, frecuente en toda inactividad biológica, todo lo hace simple, envolviéndolo en las somnolencias frecuentes, en ese estado intermedio entre el sueño y la vigilia en el borde mismo de quien está a punto de asociarse con Morfeo (en griego antiguo, Μορφεύς, de μορφή morphê, ‘forma’, dios de los sueños, hijo de la personificación del sueño [Hipnos], y encargado de llevar al sueño a reyes, emperadores … y presidentes).

Por más que el presidente se desgañite en esa simpleza absurda de tocar el ANGOSTO pavimento del Paseo del Bajo con sus manos,  muestra un pensamiento simple más no verdadero. Recordemos que la doctrina de los cínicos expresa el desprecio hacia las convenciones sociales, las normas y los valores morales ¿le queda alguna duda al lector?
Sabe la “task force” que una teoría más simple pero menos correcta no debería ser preferida a una teoría más compleja pero más correcta«La explicación más simple y suficiente es la más probable (tocar el asfalto), mas no necesariamente la verdadera»  

La Navaja de Ockham no es SOLO una recomendación de que la teoría más simple sea la más válida. No confundir: su sentido o criterio primero en cuanto a que a “igualdad de condiciones, se opte por las teorías más simples”. Y ahora todo es complejo, gracias a Macri y el equipo de los últimos «L». Nada es simple. No se puede elegir.

La Navaja de Ockam o Ley de la parsimonia (lex parsimoniae), no nos debe engañar en la opción de la simpleza. La Argentina que dejará Macri -luego de cuatro años- hace indispensable que salgamos del pensamiento bobo dominante, para adentrarnos en las soluciones propias que nos presenta el pensamiento complejo.

Por más que Macri (y no la Argentina) cuente con la ayuda personalísima del FMI hay que tener en cuenta que el futuro se presentará complicado y carente de soluciones simples. Por lo tanto asumiremos institucionalmente el gobierno en diciembre de 2019 -con absoluta responsabilidad- conscientes de la gravedad de la situación. Es la forma correcta para solucionar lo heredado, una vez más.

Invito al lector a que compare la presentación en sociedad de este régimen corporativo -ahora en vergonzosa retirada- con aquella soberana estupidez de bailar en el balcón y cantar karaoke, tan pueril (puericia), tan simple, tan llano, tan primitivo-  con la complejidad de un país con un riesgo cercano a 1000 y un valor del dólar septuplicado. Ya no bailan. No les sirve para engañar. Esperan que el FMI nos haga bailar a nosotros.