por Miguel Núñez Cortés

 “Dice el diccionario filosófico que “La palabra aporía (ἀπορία) se origina en el griego ἄπορον  como algo muy difícil de entender, algo impracticable; surge con la partícula negativa o privativa «α» y la palabra πόρος (pasaje),  es un sinónimo de carencia de camino.

 “Me pregunto  ¿no es Macri una aporía en sí mismo? Por caso ¿no es algo difícil de entender? ¿no es una muestra de alguien que carece  de una orientación básica para seguir un camino?

“Fue “tutorizado” por Durán Barba y cedió el comando local  del Gobierno a Marcos Peña Braun, cuyos ancestros adquirieron en 1903, según dice el diario La Nación en su edición del 12 de septiembre de 2018, “430.000 hectáreas sólo en la isla Grande de Tierra del Fuego”.

 Y agrega La Tribuna de Doctrina: “En el proceso, no obstante, hubo capítulos bastante oscuros como el exterminio de los selknam: los empleados de las estancias tenían entre sus quehaceres la caza de indios. Dice la antropóloga Anne Chapman que el escocés Alexander MacLennan, administrador de la estancia Primera Argentina, apodado Chancho Colorado, proponía como solución final para el asunto indígena: «mejor es meterles una bala». ¡Astillas de un mismo palo!

 “No vale dedicar ningún esfuerzo a la elección recaída sobre Pichetto. Pero sin embargo hay algo importante. El presidente Macri, una vez más cedió a otros “tutores”, allende nuestras fronteras,  la definición del perfil que debía reunir  su candidato a vicepresidente. No se los debe subestimar. Son fuertes de estómago y carecen de náuseas. No hay dudas.

 “¿es consciente el presidente que su eterno estado de  perplejidad arranca de sus conocimientos falsos, de su escuálida formación, de su mezquino perfil autoritario?“

 “Justamente es Sócrates – a través de su mayéutica – el que propone un camino que jamás Macri emprenderá. Nunca le interesó conocer la “verdad”. Fue formado en el convencimiento que no hace falta la verdad cuando se tiene poder y dinero. Fue educado, tanto él como su jefe de gabinete con otras escalas de valores.

«Aciaga noche para la democracia, para la fe y la esperanza cívica, aquella la del debate presidencial Macri-Scioli, debate que tuvo lugar en el Salón de Actos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, sita en Av. Pte. Figueroa Alcorta 2263, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a la hora 21.00 del quince de noviembre de 2015.
 
Ahí se asistiría por primera vez a lo que luego sería una constante de su gobierno: proclamar certezas, naturalizadas como verdades.
 
«¿En qué te han convertido Daniel?  ¡otorgaré préstamos para construir 1.000.000 de casas! ¡no quitaré el Fútbol para Todos! ¡no tocaré las jubilaciones! ¡no ajustaré! ¡eliminaré Ganancias! ¡llegaré a la pobreza cero! ¡no devaluaré! ¡reduciré al 10% la inflación en el primera año de gobierno! ¡apoyaré a las ciencias y al CONICET! ¡voy a generar más de 2.000.000 de puestos de trabajo!

“De la escala ética de Durán Barba, huelga hablar, ya que él mismo se ha ocupado de echar luz sobre su propio suicidio moral: “acosar a sus víctimas hasta llevarlos a los bordes de la muerte”. Declaró ante la Revista Noticias en noviembre de 2013 que “Hitler era un tipo espectacular”. “En ocasiones, el ataque planificado contra un político fue tan brutal que llegó a a aniquilarlo psicológicamente, y en otras, aseguran,  su adversario cometió suicidio”

«George Berkeley (siglo XVII) se valió de la imaginación, los ensueños e incluso los delirios, como posibles elementos demostrativos del solipsismo, solipsismo que es marca indeleble en el presidente Macri, ya que no puede afirmar ninguna existencia ajena a la suya. Los «otros» no existen. Y si en sus delirios llega a percibir a los «otros», transfiere sus obligaciones en quienes – casualmente – harán pingües negocios. «Verbi gratia»: ¡el dólar futuro! ¡el 70% de interés anula! ¡el festival de las lecaps, lecer, leliq, lebac y letes! (unas en pesos y otras en dólares)
«Las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres; pero si los hombres sienten demasiadas tristezas, se vuelven bestias» – Miguel de Cervantes Saavedra.