“…La imagen de mi vieja (a la que siempre tuve) se me cruza con la de Charo (a la que nunca tuvo Marcos)”
poe Javier Ernesto Guardia Bosñak
Yrigoyenista del Manifiesto Argentino Tucumán
Tafí Viejo – Tucumán
Argentina – Suramérica

De niños, nuestro mundo no es en sí lo que nos rodea, sino todo lo que vemos de él y con la mirada con que lo hacemos. Un cerro puede ser el cuerpo de un gran dragón dormido; el agua de lluvia corriendo por las calles, un poderoso río arrastrando el mejor barquito de papel del mundo o la canchita de fútbol en el sitio baldío, la mismísima Bombonera. Todo, sin excepción, tiene el tamaño y la envergadura que dan nuestra mirada e imaginación infantil. Pero en cuanto comenzamos a crecer, querido Marcos, nuestra mirada de las cosas y nuestros pasos; nuestros gestos y palabras; e incluso nuestros silencios, tienen la impronta de esas manos y de esos ojos que nos guían para aprender a observar y a caminar.

Dicen tus Hermanos y nuestras queridas Abuelas que, cuando apenas tenías meses de vida, te quitaron de Charo; de Rosario del Carmen; de Rosario del Carmen Ramos. Te quitaron de esas manos y de esos ojos que iban a enseñarte a mirar; a sentir y a caminar de otro modo por la vida; por tu tierra; por nuestra Patria Chica. Y seguramente Tafí Viejo te habría parecido muy distinto al que tus captores te obligaron a ver, con otros aromas; otros paisajes; otros sueños; otros muertos y otros vivos. Quizás, ante una duda o ante un miedo, Charo te habría dado su opinión y la libertad para que tomaras tus propias decisiones y riesgos, pero llevarían la mirada de Charo, indefectiblemente, y la compañía de Ismael o de Camilo, tus hermanos de sangre. Ismael, aquel que no pudo hablar durante la conferencia de prensa, debido a la angustia y la emoción. Camilo, aquel que dijo que encontrarte, “es saber que la vela de la esperanza sigue encendida”.

Y Estela de Carlotto, pidiéndonos perdón por quedar tan “poquitas Abuelas”, como si no fuésemos nosotros quienes debiéramos pedirles perdón por no saber aún si seremos dignos de su legado, cuando hayan partido.Y nuevamente tu Hermano Camilo: ” Es la restitución de 42 años de amor no vivido”

Tucumán; Tafí Viejo; Talleres Ferroviarios; Obreros y Jóvenes luchando y resistiendo; el Pozo de Vargas; la tozudez de algunos por exigir -incansablemente- Memoria; Verdad y Justicia; la hipocresía de otros, pidiendo -en cuanta oportunidad forzada se les presenta- cerrar heridas con el olvido; el silencio y la no justicia.
Te invito, Amigo; Hermano y Compañero Marcos, a que hoy no gastes tus fuerzas en saber cómo murió Charo, sino en cómo vivió y por qué luchó.
Cuando lo sepas, mirarás distinto a Tucumán; a Tafí Viejo y a tu espejo. Mientras tanto, comenzá a vivir los 42 años de amor no vivido y espero algún día encontrarte; abrazarnos y brindar por vos; por Charo y por la Esperanza que nos enseñaron y nos enseñan las Abuelas.
Hasta la Victoria, siempre!!!