“Si no luchas, ten al menos la decencia de respetar a quienes si lo hacen”

José Martí

por Carlos Ressio

Pasaron 16 años desde la ruptura de Carlos Rovira con el peronismo misionero, a la sazón comandado por su mentor Ramón Puerta con quien disputaba el poder local, y su alianza con Maurice Closs, en ese momento presidente de la UCR en caída libre, la cual abandonó para abrazar, transversalidad de por medio, el nuevo proyecto de poder “misionerista” propuesto por Rovira al amparo de la, aún desconocida, experiencia kirchnerista.

Nuevos vientos soplaron desde el país central después de la debacle de la Alianza. Un país en crecimiento, aumento de exportaciones del complejo foresto industrial EXTRACTIVO y de MONOCULTIVO y la abundante llegada de fondos a la provincia de la mano de las obras complementarias para terminar el megaproyecto de la represa de Yacyretá le dieron al gobierno de Rovira/Closs los recursos para afianzar una estructura de poder que arrasó con cualquier atisbo de oposición creando una hegemonía sin precedente en Misiones que hasta hoy se sostiene. A este mecanismo se le sumó la ley de lemas, pensada para asegurar la participación de minoría partidaria pero utilizada amañadamente con incontables sublemas propios y con fondos públicos, para generar esta hegemonía. El equilibrio en las cuentas provinciales permitió el compromiso de pagos interno que, complementado con programas nacionales, permitió un período de tranquilidad social y relativo bienestar.

La contracara de este proceso de crecimiento y tranquilidad social fue la de la concentración económica y la pérdida de oportunidad de diversificar la matriz productiva de la provincia y de sumar valor agregado a la producción primaria siendo los principales productos la pasta base de papel, la madera aserrada y la yerba mate y el té a lo que se suma la alta concentración de exportación en apenas 3 o cuatro destinos. El aporte de los servicios, financieros, generales y de profesionales junto a la estructura estatal siguen siendo los motores de la economía. Este estado de cosas mantuvo a la provincia entre las cuatro mas pobres del país, aportando apenas el 0,6% a las exportaciones y el 1,2% al pbi nacional, una producción primarizada e hiperconcentrada, una población campesina que no pudo salir de la precariedad y la pobreza, con ejércitos de trabajadores rurales precarizados y en estado de explotación y el empleo público como salida laboral precarizada y con salarios por debajo de la canasta básica.

En diciembre de 2015, con la derrota de Daniel Scioli y la asunción de Mauricio Macri y el neoliberalismo para conducir el país, el partido gobernante en la provincia de Misiones, rápido de reflejos, adaptó su discurso y sus votos parlamentarios a la nueva realidad. La dependencia de las cuentas públicas de la coparticipación nacional y una brutal caída en las exportaciones además de la debacle en el consumo por la pérdida de poder adquisitivo de los salarios fueron compensados con la “nueva buena relación” del gobierno provincial con el nacional. El desempleo, el achicamiento de los servicios estatales y empobrecimiento de la población están haciendo estragos y aunque las redes de contención preexistentes sostienen la paz social, la situación ya se hace insostenible

En este contexto llega nuestra provincia a nuevas elecciones el próximo 2 de junio con fuerte tinte nacional a pesar de la tradicional decisión de separarlas. El partido gobernante, con tensiones internas propias del pacto radical/peronista de su fundación, hábilmente gestionadas por su CONDUCTOR, el Ing. Carlos Rovira quien, desde hace 16 años, con mano de hierro dirige el espacio renovador, se concentra en mantener la hegemonía que empieza a mostrar grietas de desgaste. Al interior de la estructura oficialista se mantienen, aunque en segundo plano y sin demasiada injerencia en las decisiones, los espacios filo kirchneristas que tuvieron preponderancia en la primera década de gobierno conviviendo con un nuevo perfil MISIONERISTA que es el que pareciera servir para mantenerse alejados de decisiones definitivas esperando la oportunidad para pronunciarse. En el mientras tanto, los diputados y senadores del partido gobernante, salvo la honrosa excepción de la diputada Cristina Britez, votaron todas las leyes propuestas por Cambiemos, incluso las mas lesivas, en pos de una gobernabilidad acrítica y cínica. La propuesta oficialista con la que pretenden seducir al electorado se basa en su perfil misionerista que supone convertir a la provincia en una isla autosuficiente cuyo desarrollo depende de “nuestro acervo guaraní” cuando en realidad el objetivo es mantener el poder para seguir manteniendo la unidad de negocios en el que han convertido al estado provincial.

El espacio de Cambiemos, “Juntos por el cambio” en Misiones, con un discurso “anti corrupción” y de “orden republicano”, ostenta disponibilidad de recursos evidenciados en la importante cantidad de locales partidarios de campaña apoyada casi en su totalidad en la estructura del radicalismo provincial que a pesar de haberse visto debilitado casi hasta la desaparición ha reverdecido desde a convención de Gualeguaychú que los incorporó a la experiencia “cambiemita” y hoy los convierte en convidados de piedra al servicio del PRO. Casi la totalidad de sus dirigentes encabezan o conforman listas y comparten el espacio formando parte de distintos sublemas que se suman a los conformados por nuevos actores surgidos a la sombra de la marca PRO debido a que el partido no existía hasta el retorno de Humberto Schiavoni a la provincia para su organización. No hace falta que explique aquí que es lo que Juntos por el Cambio propone para la provincia. Ya se han dado las primeras muestras con el intento de construir un complejo de cabañas dentro del parque nacional Iguazú sin estudio de impacto ambiental o impulsar la construcción de las represas sobre el Paraná y el Uruguay, proyectos que cuentan con el rechazo de las entidades ambientalistas, aunque en esto no difieran en nada con el partido gobernante que solo se vio frenado por la resistencia popular.

El campo nacional y popular ha tenido un recorrido zigzagueante y sinuoso en su construcción provincial. A partir de la derrota kirchnerista de 2015, los distintos espacios que en la provincia lo conformaban, se dispersaron o diluyeron desmotivados por la derrota, la falta de funciones y recursos y el reacomodamiento de sus líderes nacionales. A partir de entonces los reagrupamientos y la búsqueda de nuevos espacios permitieron que algunos actores locales con o sin referencia nacional pasaran a liderar la reconstrucción en vistas al proceso electoral. Es el caso del  Partido Agrario y Social, con origen en la región del Alto Uruguay misionero y ya con recorrido parlamentario, se constituyó en un importante espacio del campo nacional y popular que, aunque muy lejos aún alcanzar al oficialismo, tiene real incidencia, acuerdos de por medio, en la realidad política misionera y fue capaz de liderar la conformación  de un frente que aglutina partidos de relación sindical como Unidad Popular, el Partido Socialista, el PSOL, Libres del Sur y Proyecto Sur y del que no participa Unidad Ciudadana por decisión de los referentes nacionales de este espacio en consonancia con lo ocurrido en distintas provincias. Los espacios que conformaron UC en Misiones fueron Nuevo Encuentro, el partido para la Victoria, el PSOL, que abandonó UC para sumarse al frente, y organizaciones sociales y espacios políticos afines como el Manifiesto Argentino. El partido Nuevo encuentro, que obtuvo recientemente su personería partidaria local y mediante un intenso y laborioso trabajo logró un interesante desarrollo territorial en toda la provincia, generó una expectativa que fue defraudada por la decisión superior de no presentarse en esta instancia electoral ni siquiera conformando el espacio propuesto por el PAyS.

Tales son las cosas en la provincia de Misiones para las elecciones del 2 de junio. Es improbable que el partido oficialista pierda su hegemonía y la vista estará puesta en la disputa por el segundo lugar. La construcción del frente PAyS, cuyos principales referentes se pronunciaron por la reciente fórmula Fernandez-Fernández, encarna, aparte de los votos propios, el voto anti Cambiemos, los desilusionados por el desempeño del gobierno nacional, el de los que están hartos del manejo hegemónico del oficialismo local y suma chances para llevarse el premio en detrimento de la oferta “cambiemita” que viene sufriendo un fuerte desprestigio desde su desempeño nacional y la vacuidad de su oferta local desde un radicalismo que no recupera su mística identitaria y un débil posicionamiento de la estructura PRO. Está por verse. A pesar de esta dinámica, el frente PAyS debería, por lo menos, duplicar el porcentaje que en 2015 y 2017 obtuvo el partido que lo lidera y sus socios, la simple suma matemática de los espacios que se incorporaron al frente no alcanza, lo sabremos cuando finalice el domingo electoral.