Por Juan Carlos Di Lullo

La frase italiana “se non è vero, è ben trovato” (cuyo equivalente literal en español es “si no es verdad, está bien encontrado”) es tan sutil que los traductores sostienen que su sentido en la lengua original es imposible de llevar con precisión a otros idiomas. La alocución admite, entonces, más de una interpretación; una de las más frecuentes es “si no es cierto, está bien contado”. Y suele aplicarse a anécdotas, relatos o descripciones cuya veracidad no está exhaustivamente comprobada, pero que resulta creíble si no se profundiza demasiado. Es en este mecanismo mental sobre el que se basa una compleja operación que provoca asombrosos resultados.

Supongamos que yo escribo en esta columna “El candidato Javier Milei dijo públicamente: “Rodríguez Larreta es un zurdo de mierda y un sorete””; supongamos ahora que soy candidato del oficialismo, o funcionario del gobierno nacional, o un destacado periodista con pertenencia al campo nacional y popular; me expondría en ese caso a que algún operador mediático recorte la frase, quite la primera parte y afirme: Di Lullo escribió que “Rodríguez Larreta es un… etc, etc”. Técnicamente es verdad; lo hice, citando explícitamente a alguien más (en este caso, a un energúmeno desencajado que cuenta con enormes posibilidades de ocupar una banca en el Congreso de la Nación). La operación está en el recorte malintencionado que se practica sobre la frase original para tergiversar el sentido de la publicación. Parece increíble que periodistas profesionales que se reclaman “independientes” apelen a tan tortuosos procedimientos, pero es exactamente lo que sufrió hace pocos días el ex ministro de salud bonaerense y actual candidato a diputado Daniel Gollán.

La operación apenas comienza con esta canallada. Se prolonga en la repetición a cargo de un nutrido elenco de denostadores que (aun conociendo el truco que tergiversa el sentido de la cita) la dan por cierta y compiten en una escalada de indignación impostada con el único fin de esmerilar al candidato. Es así como Luis Majul hace mímica de “comillas” con los dedos para certificar que se trata de un textual del ex funcionario, Jonatan Viale arma un extenso editorial en el que desempolva un arsenal de adjetivos elegidos cuidadosamente para humillarlo, Diego Leuco se detiene en una palabra (“platita”) para sobreactuar su propia indignación y convocar ese mismo sentimiento en su audiencia y otros usan la cita falsa para justificar una serie de insultos lisos y llanos sobre la persona del candidato (sobre la persona, no sobre sus propuestas de campaña; ni siquiera, sobre su actuación en la función pública).

Para que el mecanismo funcione, es imprescindible un gran poder de fuego sobre el público en general. Estas operaciones serían intrascendentes si no fuera por el hecho de que el 95% de los medios de comunicación funcionan en un perfecto y ajustado “nado sincronizado”, como inspiradamente lo bautizó el ocurrente Sebastián Fernández (Rinconet).

Ese poder de fuego descomunal es el que permite a los comunicadores prescindir de la verdad, de los datos, de las pruebas. Es el que les brinda el blindaje imprescindible para insultar y acusar sin consecuencia alguna, como Carlos Pagni y Jonatan Viale al decir al unísono (nado sincronizado, otra vez) que Juan Manzur fue convocado al gabinete nacional para hacer fraude en las elecciones de noviembre. Sin pruebas, sin datos. Con el vago antecedente de la elección tucumana en la que José Cano perdió y denunció fraude pero el recuento de votos sepultó sus reclamos. Pero…¿quién pretendería exigir evidencias si se repite lo mismo en todos los canales?

Ese mismo blindaje es el que le permite, por ejemplo, a Osvaldo Bazán (desde el todopoderoso TN) preguntarle “¿Quién sos?” y llamar “funcionario menor” a la Directora de Migraciones, Florencia Carignano. Bazán departía al aire con su colega opositor Diego Sehinkman y ambos lanzaban diatribas acerca de las restricciones (y las flexibilizaciones) sobre el ingreso de viajeros desde el exterior. “¿Desde cuándo un funcionario menor tiene potestad para que uno pueda viajar o no?”, se preguntó Bazán. La respuesta es obvia: desde que el cargo que ejerce esa funcionaria es el de Directora de Migraciones y hay una pandemia devastadora que ha modificado los requisitos de ingreso y egreso en todos los países del mundo.

Pero Bazán no necesita hechos o razones; y menos, respuestas. Ni él, ni Majul, ni Viale, ni Feinmann, ni Leuco (padre e hijo), ni Rossi, ni Di Marco, ni Plager, ni Canosa… la lista puede ser agobiante y siempre será parcial e incompleta. Sobre todos ellos (y ellas), la centenaria frase italiana puede aplicarse y hasta prescindir de su segunda parte.

La capacidad de penetración de los medios en los que trabajan y el poder económico de sus dueños es tan formidable que ni siquiera es necesario que esté “bien contado”. “Se non è vero”, se lo repite tantas veces como sea posible y desde todos los ángulos imaginables y así, “è ben trovato”.