por Juan Manuel Avellaneda

Entre el 17 y el 26 de este mes –dice Soledad Vallejos en Página 12, edición del 24 de diciembre- parte importante de la señalética de nuestra misteriosa Buenos Aires: precisamente la que corresponde a los transportes públicos, como el subterráneo y a los avisos de tránsito en avenidas (nada que no sea importante y necesario mirar) fue intervenida con mensajes cristianos, según lo solicitado por nota al gobierno de Rodríguez Larreta por A.C.I.E.R.A. (Alianza Cristiana de las Iglesias Evangélicas). El texto del mensaje es inspirado en una idea de la asociación evangélica Juventud con una misión (Jucum) señala Vallejos, agregando que también la Plaza Vaticano apareció con un vistoso cartel que reza: “Navidad es Jesús”.

El texto (…el medio era el mensaje?) admite abordajes teológicos y de historiadores de movimientos ajenos a la religión católica, apostólica y romana. Ninguno de estos es mi campo de análisis.

Tampoco estaría escribiendo ahora si esta profesión de fe estuviera identificada claramente con su emisor.

Pero “…aparece suscrito por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que lo firma con el logo de su comunicación institucional habitual…” informa la autora de la nota.Nuestro gobierno. Aclaro: me refiero a lo que alimentamos sus contribuyentes con aportes a un presupuesto siempre controversial que desde fines de 2007 sub ejecuta algunas importantes partidas para invertir en publicidad adecuada. A sus intereses.

¿Cuál sería –pregunto- la importancia de publicitar en la Plaza Vaticano? Dicen mis amigos de un diccionario etimológico (http://etimologias.dechile.net) que en una de las colinas de Roma arcaica había un barrio (Vicus) donde se situaba un antiguo oráculo etrusco, por lo que esa colina pasó a ser “el barrio del vate” (Vaticano como sentido de pertenencia).

En nuestra aporreada ciudad, esta plaza recuerda a un estado que aloja a la cabeza de una importante creencia universal.

Salvo –claro… y no está mal pensar diverso- para, entre muchos, un periodista estrella de radio Mitre y canal 13 que antes hablaba en contra de (ahora editorializa en e)l diario Clarín, quien cuando alude a Juan Grabois, despectivamente habla de su relación con el jefe de “una asociación pedófila”.

Porque ¿se fijaron? Antes los papas eran infalibles… parece que perdieron ese don, incluso para algunos que no discutían verdades de dogma –en el ’55… ni en el ’2000 tampoco…-Es dura la tentación de meterme en temas que prometí no tocar.
Dije más arriba que no iba a incursionar en historia de las religiones. Para quien se interese por las peripecias de los evangélicos en la Argentina hay un interesante informe de Mario Santucho en la revista Crisis, Buenos Aires, Nº 36, diciembre’2018.

Opino aquí como contribuyente, en 2007 y hoy también.

Sostengo que no quiero pagar publicidades que no comparto.Hace años ponemos en cuestión la “separación de la religión del estado”… ¿Me equivoco? Entonces planteo una duda –creo- razonable:¿Alguna religión en particular o algún partido gobernante en especial?.
La publicidad porteña no me parece conveniente –
Además temo que se nacionalice, ya lo hemos sufrido en otros temas sensibles.
Ejemplo al paso: otros ciudadanos, en las últimas compulsas electorales votaron por un: Cambio!… Cambio!… Cambio!…
Latiguillo que escucho cada día en la calle Florida, entre el subte y mi oficina… 
Florida: porteña calle de pocos espacios verdes pero infinitos arbolitos.

Como no deseo que sea mi país del futuro… Aunque Dios considerase premiar a los emprendedores.