La columna del Director

Migraciones y el fracaso del capitalismo

por Alejandro Mosquera

La pagina de Médicos sin frontera afirma: “Se estima que son 450.000 los migrantes y refugiados que cruzan las fronteras en Centroamérica sin protección y atención humanitaria adecuada. La “caravana migrante” que está en las tapas de los diarios ahora, en octubre y noviembre de 2018, es su reflejo.

“No más muertes” se lee en un grafiti garabateado con aerosol verde en el centro de Tegucigalpa, la capital de Honduras. Esta desesperada demanda hace eco en la ciudad, y se extiende a Honduras, Guatemala y El Salvador –el Triángulo Norte de Centroamérica-, donde en los últimos años la violencia y la pobreza han desencadenado una crisis humanitaria transfronteriza.

Los tres países del Triángulo Norte están ahogados por la profunda desigualdad social, la inestabilidad política y el conflicto. Ahora estos países también están lidiando con una expansión rápida de crimen organización transnacional, que se disparó desde hace una década. En el Salvador, Guatemala y Honduras, el tráfico de drogas y de humanos por parte de grupos criminales, conocidos como las maras, junto con la corrupción generalizada y la débil aplicación de la ley, han desencadenado en más violencia.Es el comienzo de un articulo que recomendamos.

El diario El Pais de España titula “EE.UU reprime con gases lacrimógenos y pelotas de goma el intento de un grupo de migrantes de saltar la valla”. Y en otra nota: “Trump amenaza con cerrar la frontera con México de forma permanente”. Por su parte el New York Times titula  “Estados Unidos cierra el paso por Tijuana después de una embestida de cientos de migrantes”

El tema de la caravana de migrantes va a ocupando las primeras planas de los diarios. Muchas son las mentiras que se vuelcan sobre los pueblos sobre la misma. Racistas, discriminadores, politicos oportunistas, fuerzas de seguridad, escupen prejuicios y falacias tratando de propagar el miedo hacia ese movimiento social masivo que esta ocurriendo no solo en latinoamerica sino en todo el mundo.

Sin embargo el silencio es lo que opera sobre las voces de esos migrantes, y el ocultamiento de la razones profundas de como la movilidad territorial de los sapiens que viene desde su origen como especie, se convierten en verdaderas catástrofes humanitarias.

Las movilizaciones en Mexico de los migrantes llaman al dialogo a las autoridades de EEUU, y gritan en sus consignas que son trabajadores que buscan trabajo. No son terroristas, no son delincuentes, no quieren la violencia, buscan sobrevivir y tener esperanza para sus familias.

Entonces… una mirada mas profunda muestra que las catástrofes sociales  que muestran los sufrimientos de los migrantes tanto en Centroamérica, como en Africa, en el mediterráneo, en Europa y Asia, tienen un denominador común, expresan el fracaso del Capitalismo y en particular de su variante actual globalizada, salvaje, neoliberal y hegemonizada por su fracción financiera.

En el modelo actual las mercancias fluyen, a veces con trabas, el capital fluye sin trabas, las armas fluyen, el trafico de personas fluye, el narcotráfico fluye, los ejercitos fluyen, la información personal y colectiva hacia las “inteligencias” de los paises centrales fluye (ayudada por Facebook y cia). El turismo con regulaciones fluye.

Aquello que esta prohibido es que los sobrantes del capitalismo actual, que son personas, familias, niños, abuelos, necesitados de trabajo, educación, salud, seguridad, puedan buscar en libertad un futuro mejor que les arreban en sus paises las corporaciones, las elites complices.

Las personas huyen de las guerras invisibles, del hambre, de la persecución y la violencias policiales o militares pero también de la delincuencia organizada, huye de la falta de esperanza. Sufren el desarraigo, el abandono de sus pueblos por necesidad, por supervivencia. .

El capitalismo no es el “mundo feliz”, es el horror, es el drama humano de nuestra epoca, capaz de sacrificar a la especie y a la tierra con tal de maximizar su ganancia. Es la irracionalidad como sistema.

Entusiasmados por el triunfo de Bolsonaro en Brasil, en Argentina algunos oportunistas esgrimen falacias similares. Le hablan al miedo de nuestra población a seguir perdiendo derechos, a seguir perdiendo trabajo, y construyen un chivo expiatorio: el inmigrante. Asi el gobierno endurece la represión contra trabajadores extranjeros, y Picheto dice que somos el pais mas estupido de latinoamerica porque seguimos sosteniendo nuestra mano tendida tal como señala el preambulo de nuestra Constitución: “…promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino…”

 Para ellos que votaron a favor de los fondos buitres, que mega endeudaron el pais, a los que permiten la entrada de capitales especulativos y la fuga de capitales, que nada hacen para detener la capacidad destructiva del proyecto neoliberal sobre el trabajo, las empresas nacionales, sobre las familias, ellos que crean una sociedad mas injusta y mas violenta, el problema son los inmigrantes.

Es imprescindible para enfrentar las causas de la devastación humanitaria que vivimos llamar a las cosas por su nombre: el capitalismo es un sistema criminal, tanto de los pobres, de los trabajadores, de las clases medias como de la humanidad y la tierra. Ser solidarios con los hondureños, guatemaltecos, mejicanos, denunciar las actitudes represivas y racistas de Trump y la elite norteamericana, es tambien ser solidarios con los Sirios que escapan de la guerra, con los africanos que escapan del hambre.

Cada vez que me toco analizar esta cruel realidad de migrantes maltratados me acuerdo de la canción de Serrat que hoy utilizó en su articulo mi amigo Carlos Resio de El Manifiesto Argentino de Misiones y que aquí copio parcialmente:

 Disculpe el señor, se nos llenó de pobres el recibidor y no paran de llegar, desde la retaguardia, por tierra y por mar.

Y como el señor dice que salió y tratándose de una urgencia, me han pedido que les indique yo por dónde se va a la despensa, y que Dios, se lo pagará. ¿Me da las llaves o los echo?

Usted verá que mientras estamos hablando llegan más y más pobres y siguen llegando. ¿Quiere usted que llame a un guardia y que revise si tienen en regla sus papeles de pobre…? ¿O mejor les digo como el señor dice: «Bien me quieres, bien te quiero, no me toques el dinero…»?

Disculpe el señor pero este asunto va de mal en peor. Vienen a millones y curiosamente, vienen todos hacia aquí. Traté de contenerles pero ya ve, han dado con su paradero. Estos son los pobres de los que le hablé… Le dejo con los caballeros y entiéndase usted…

Si no manda otra cosa, me retiraré. Si me necesita, llame… Que Dios le inspire o que Dios le ampare, que esos no se han enterado que Carlos Marx está muerto y enterrado.