por Alejandro Mosquera

Hay momentos en la vida de las personas, de los grupos y de los gobiernos que aquello que ayer salía bien o era manejado de “taquito” comienza a resultar mal. Eso comenzó a pasarle al gobierno del presidente Macri y Cía. Hay razones de fondo para que ello ocurra, por un lado, el bloque de poder no encuentra una salida clara a la crisis que provoca la perdida de poder y credibilidad del gobierno, y en su puja interna se ven soluciones políticas y económicas diferentes. Por el otro, el descredito del gobierno sigue creciendo en el marco de la profundización del ajuste, la inflación, la desesperación de las familias pobres y de los golpes a las clases medias.

El presidente, su grupo de asesores, Marcos Peña, Lilita Carrió, y Duran Barba pierden el principio de realidad tanto en sus diagnósticos como en las acciones que llevan a cabo para recuperar iniciativa política. Mas allá de la fachada, el gobierno es un teatro de disputas, de idas y venidas.

El mini-plan ibuprofeno que anunciaron la semana pasada, mas allá de que en gran parte es maquillaje, y que tiene como único objetivo frenar la caída en las encuestas, propios y extraños ven que ninguna de las medidas abreva en las creencias ideológicas, políticas y de clase del grupo gobernante. Aunque están contentos e impulsan que sus periodistas alquilados o los medios de comunicación les digan que tienen algo de populismo con tal de parar la bronca social. Los inversores externos, el mercado contestó con la baja de las cotizaciones argentinas, con la suba del riesgo país. Centralmente pierde credibilidad el gobierno, pocos son los que creen que puede salir de la trampa en que ellos mismos se metieron.

Macri, conocedor de las criticas e impaciencias del circulo rojo, se apoya en los favores del presidente Trump en el FMI, y en la relación con Lagarde.  Cuestan caros para nuestro pueblo y soberanía. Solo en el marco de la subordinación a EE. UU. se comprende la destrucción del UNASUR que han llevado a cabo Bolsonaro y Macri, como también la desarticulación del Mercosur.

El gobierno sabe que la promoción de Lavagna por parte conspicuos miembros del poder real es expresión de la desconfianza y de la visión en muchos de que el presidente arrastra a toda la marca Cambiemos hacia una derrota.  La gran preocupación de Peña y Duran Barba es que si finalmente Lavagna se presentara sus votos serian centralmente desencantados del gobierno. Los encantadores de serpientes les hablan a los oídos del circulo rojo, señalan que si Lavagna llegara a la segunda vuelta le ganaría a CFK, ya que Cambiemos se derrumbaría y sus votos migrarían por completo hacia el exministro.  El peligro de tanta ingeniería electoral es que la puja en el poder real y por el mismo voto, lo único que logre es ayudar al triunfo electoral de CFK en primera vuelta, o que un triunfo holgado y la victoria en la provincia de Buenos Aires creen un escenario para la segunda vuelta que hoy es imposible de medir.  La patria consultora lo sabe, pero no reconoce, porque pierde su negocio de impulsar operaciones de marketing. C’est la vie.

En paralelo a las ingenierías de sobrevida todos tienen un ojo puesto en el pus que brota de la investigación del Juez Ramos Padilla. La confluencia de estamentos de la justicia, los servicios de inteligencia (de adentro y de afuera), de políticos y empresarios, de estudios poderosos de abogados y periodistas, no habla solo de tramposos, delincuentes y extorsionadores, sino que explica el poder en nuestro país. La capacidad que tuvieron y tienen para frenar y enfrentar las transformaciones democráticas y sociales que el país emprende.  La falta de estado de derecho como regla y no como excepción. El cajón podrido y no una manzana que contagia al resto.

Macri pactó con las policías y fuerzas de seguridad promoviendo un nuevo ciclo del autogobierno y se disciplinó a la DEA, Macri pactó con los medios hegemónicos y promovió la censura. Macri pacto con los viejos y nuevos servicios de inteligencia y permitió aumento sus gastos reservados y la falta de control. A medida que crece el descalabro del gobierno mas brota la putrefacción.

También sobre esto se votará en octubre.