por Miguel Núñez Cortés
 
“El silogismo es una forma de razonamiento deductivo que consta de dos proposiciones como premisas y otra como conclusión, siendo la última una inferencia necesariamente deductiva de las otras dos. Fue formulado por primera vez por Aristóteles, ampliamente reconocido como padre fundador de la lógica. El silogismo es la noción central de la lógica aristotélica, pilar fundamental del pensamiento científico y filosófico desde su invención hace más de dos milenios”
 
Pero ¿qué tiene que ver esto con la situación actual en nuestro país (no en “este” país).
 
Vayamos desmenuzando el título de este artículo. Se puede decir que existen, entre otros, los silogismos hipotéticos, que se caracterizan justamente por estar formados por juicios hipotéticos. La estructura formal del silogismo hipotético es la siguiente:
Si Macri es, Aranguren es,
Si Aranguren es, el precio de los combustibles es,
Luego, si Macri es, el precio de los combustibles es.
Aristóteles (384-322 A.C.), el fundador de la Academia (aunque no del Racing Club) fue maestro de Alejandro Magno, y notablemente se adelantó a su tiempo. Nunca se le hubiera ocurrido a Alejandro concurrir a alguna Escuela “De los Brothers”, dicho sin otro aditamento identificatorio, ya que el “A.C.” lo imposibilitaba. El filósofo le inculcó a Alejandro sus conocimientos -en la etapa adolescente- por más de dos años.
Se considera que esas enseñanzas fueron elementos decisivos para los objetivos que se propuso Alejandro.
 
Hay gente que se forma para poder llegar a conducir y hay otros que solo heredan el poder devenido gratuitamente de sus mayores. Para ser Magno, Alejandro se quemó las pestañas con Aristóteles.
 
Pero hay que seguir avanzando y decir algo, “sobre lo que se puede decir algo”, de la estructura formal del “modus tollens”:
Si Cristina es, la soberanía es,
Ahora bien, si la soberanía no es,
Luego, Cristina no es.
Tan categórico esto, como un imperativo kantiano. Permita el lector que ahora se inicie un pequeño análisis sobre la grieta o lo incontestable. Es incontestable aquello que no admite crítica ni duda, ni siquiera una argumentación levemente opositora.
Quienes se apropian de lo “incontestable”, se apropian de la verdad absoluta, desde un lugar donde no admiten disidencias. Estos absolutistas viven felices y contentos mientas ocupan su centro, en tanto y en cuanto no enfrenten conflictos que los perturben.
Al aparecer la menor “anomalía histórica”, crédito al filósofo Ricardo Forster, enloquecen y cierran medios de comunicación, echan periodistas o los hacen echar, quitan pautas publicitarias de un Estado al que todos ayudamos a mantener con nuestros impuestos y si es necesario neutralizan las disonancias comprando -dinero en mano y previo “apriete”- al medio “opositor”.
Viven dentro de un mundo mágico “perorado”, pero nunca cumplido, en una faz profundamente antidemocrática, que no permite reproche alguno. A veces llegan a alimentar con veneno a su “tropa amiga” para que, cual resorte comprimido en una caja, salten con violencia inusitada ante la orden de cumplir un objetivo para el que nunca fueron formados, ni son mantenidos.
El incontestable, es “inimpugnable”, pues se siente acorralado entre el calor y el frío que lo acecha desde a sus espaldas; le duele la nuca y percibe el aliento brotado de las bocas de sus mandantes, quienes lo obligan a obedecer y a obcecarse sin saber, muchas veces, las razones profundas que debe acatar. No son incontestables originales, ni siquiera eso. Son incontestables de utilería, esclavos de algún titiritero a distancia.
Entre las “hojas de hierba” retozan los jumentos. Invitados de honor no es raro verlos coronados con flores. Son flores plantadas por manos tan verdes como el billete, espacios donde abundan cercados los lagos azules, las cumbres nevadas y las verdes pasturas en ondulados valles. Detrás de los montes, respetándose y respetando, lloran la irrecuperable pérdida los ab origine. 
Los burros han ganado la batalla, pero no la guerra. Mientras los “equus africanus asinus”, tomen sol en reposeras ajenas, la esperanza seguirá viva.