por Alejandro Mosquera

El turno electoral del año comenzó con el triunfo de un partido provincial el Movimiento Popular Neuquino, Unidad Ciudadana-Frente Neuquino quedó segundo  a 13 puntos y un Cambiemos en baja pronunciada. A la vez la irregularidades y fallas en las maquinas del voto electrónico demostraron que no es un sistema apto, y que al no dar certeza del voto emitido y real es un fraude en si mismo.

El gobierno nacional sabia que su candidato perdía, aunque no creía que por tanto, y salió preventivamente a hacer control de daños. Para ello impulso la lectura que el triunfo de Gutiérrez el candidato del MPN era en parte su victoria. Lectura que “compró” parte del campo nacional y popular. Así, obedientemente, los medios hegemónicos salieron a sostener que perdió Cristina y ganó alivio el gobierno.

Sin embargo, la realidad es testaruda frente a las explicaciones que de distintos campamentos simplifican la batalla electoral que estamos transitando hacia octubre. El MPN logró un triunfo holgado no solo montado en su gran aparato y dinero, sino en capitalizar una diferenciación de ultimo momento con el gobierno de Macri. Cambiemos mas allá de lo que señalan los medios varió del 2015 20,84%, al 2017 28,11%, y al 2019 al 15,13%. Y el Frente no logró conquistar nuevas voluntades con respecto al 2015, pero la unidad de la actualidad no sumo los votos del FPV y el Frente Neuquino.

¿era realmente una elección nacional en terreno local o la presencia del MPN modificaba esa realidad? ¿Cuanto incidió que el frente no tuvo colectoras y si el MPN? ¿hasta que punto el voto electrónico con sus irregularidades mancho el resultado?  ¿hasta donde pesó que dirigentes del PRO llamaron a votar por el MPN con tal de que no ganara la lista del Frente? ¿es como dicen las encuestadoras que fallaron todas que fue muy fuerte el voto útil?  A lo cual hay que agregar la presentación de Jorge Sobisch por fuera del MPN con 9,8% que seguramente le sacó votos a Gutiérrez y a Quiroga.

Por supuesto que las preguntas implican un sentido a las reflexiones de esta columna sobre el resultado. Todos deben escuchar cuando la gente habla.

Quienes crean que las elecciones están ganadas y que es segura la derrota de Macri y sus secuaces, comete un error, transforma un deseo y una posibilidad cierta en una realidad. La batalla es dura, Macri esta en baja, y crece el rechazo a su política y su gestión. Pero ganar necesita una estrategia inteligente de este lado, propuestas que contacten con los actores del bloque social, económico y político que queremos representar, necesitamos renovación e innovación en la política y en las propuestas, necesita candidatos en particular en los principales distritos y hacerlos crecer. Delegar todo en la capacidad de Cristina es una forma de no política que no permite que millones intervengan para derrotar al Macrismo y los neoliberales y construir un futuro mas justo, una vida sin tantas angustias y dolores. Militantes activos, militantes con vecinos, vecinos con vecinos, docentes, profesionales y gente de a pie, politizando el debate y actuando. Como sostenemos en el Manifiesto Argentino de la provincia y en el Movimiento Arraigo: Protagonizar para transformar … es un verbo que se conjuga en millones de personas.

 

Y por Córdoba como andamos

El otro hecho importante es la ruptura de la Alianza Cambiemos en Córdoba para las elecciones provinciales. Sin ponernos a ver que dice cada uno, lo esencial es que la cúpula de cambiemos no tiene ya capacidad de disciplinamiento. La mesa nacional con Marcos Peña a la cabeza ungió a Mario Negri, reclamaron unidad a toda costa, Mestre no se bajo, y la unidad estalló, hasta Juez aprovecho para presentarse por la ciudad.

En la provincia que le aseguró el triunfo presidencial a Macri la crisis es muy grande. Y el gobierno nacional se prepara para hacer control de daño en su capacidad de formar opinión de que, aunque pierdan ganan.

Por supuesto que de paso el PRO tratará en la figura de Mestre de escarmentar a todo el radicalismo que pide internas, reclama mas espacios o pide revisar la política de tarifas. Con gesto amable, vos monótona, el látigo de Peña azotara en nalgas radicales.

Para cerrar estos días donde ya se pusieron en marcha los principales candidatos, Vidal repartió en todos los medios una de las frases en el Consejo Nacional del PRO: “muchos argentinos no llegan a fin de mes”. Como si ella no fuera responsable del ajuste, de la recesión programada, de la baja de salarios y las jubilaciones, del aumento de tarifas. Increíble la capacidad de negar la realidad con la excusa de asumirla. Por supuesto que lo que intenta es diferenciarse de Macri, y presentarse como victima de la misma, protegida por Clarín y la Nación. Por algo llegó al conclave de la derecha el propio presidente custodiado por Marcos Peña y Frigerio para decir acá el único jefe soy yo. Y parece que tiene razón.

Mientras en el otro país no hay solo desesperación, preocupación y broncas…también estuvo la marea verde, cuestionando al patriarcado, a Macri y al capitalismo, la violencia y la represión, reclamando derechos y decididas a conquistarlos. También las protestas, movilizaciones, y se sigue reclamando por las tarifas, por los alquileres, por la inflación… eso si la CGT en la baticueva escondida ya no de su pueblo y los trabajadores sino  también de las cámaras televisivas que siempre las felicitan cuando bancan y le tienen “paciencia” al poder.