por Alejandro Mosquera

El voto mayoritario al fascista Bolsonaro en la primera vuelta en el Brasil abrió una diversidad de analisis en america latina y en nuestro pais en particular. Una parte se esfuerza por encontrar razones del voto popular de millones de victimas de lo que promete el candidato, otros refuerzan desde la izquierda ortodoxa la responsabilidad del PT por sus limites en el gobierno y sobre todo en la alianza con el capital financiero en la ultima etapa de Dilma, tambien muchos ven que el dispositivo del poder de utilizacion del poder judicial como instrumento de persecusión, proscripción y hoguera mediatica sobre los lideres del PT son la razón fundamental. Tambien se suma el analisis  que la corrupción de los partidos incluido el PT son el eje fundamental de las derrotas populistas.  Y por supuesto desde derecha y las corporaciones muchos festejan la combinación del “orden” fascista y el neoliberalismo de la escuela de Chicago soñando con los enormes negocios que podran hacer a costa de la superexplotacion de los trabajadores brasileros.

Desde cada una de las perspectivas de los que van desgranando argumentos su analisis contiene en gran parte la justificación de opiniones previas. No por eso estan mal, lo que afirmó es que hay que ver la complejidad del fenomeno y no solo tratar de analizarlo en el ritmo que impone la información al instante. El analisis periodístico esta hecho, conviene pensar y analizar desde un pensamiento critico la realidad alarmante.

Propongo sumar tres consideraciones al analisis:

  1. Hay un proceso con regimenes muy diferentes en america latina de aliniamiento con la politica de EEUU.
  2. La democracia esta en jaque por las politicas neoliberales, y el malestar de masas es capitalizado por segmentos que aparecen por fuera del sistema politico que se visualiza como responsable de los pesares sociales.
  3. En el marco de la batalla ideolgica y cultural, las ideas dominantes logran crear una ciudadania individualizada pero aislada. Personas solas, familias solas, en una sociedad donde el éxito meritocratico se expresa como un darwinismo salvaje, egoista, triunfa el miedo. Y a eso le corresponde la idea de un orden, la “ley” a costa de la propia ley. Asi el orden se mide en el discurso por la eficacia y no por valores.

 

El alineamiento

  • Por mas de una decada los gobiernos populistas y democraticos de la región se emparentaban en que se avanzó en grados de autonomia de las politicas de EEUU. Argentina con los kirchner, Brasil con Lula, Venezuela con Chavez, Ecuador con Correa, Bolivia con Evo, entre otros, sumados a gobiernos socialdemocratas en Chile y Uruguay. Ese rasgo permitió incluso crear instituciones regionales que expresaban esa autonomia.
  • El rasgo común de la contra-ola conservadora se exprea en que muchos de los gobiernos regionales se alinean abiertamente a los EEUU. El Presidente Sebastian Piñera de Chile ha dado muestras incluso grotescas del sometimiento, Temer en Brasil, y ahora el candidato Bolsonaro, el gobierno del presidente Iván Duque Márquez de Colombia, del partido de Uribe, el guerrista que boicotea el proceso de paz y favorable a una intervención en Venezuela. El gobierno de Macri se ha disciplinado a las politicas centrales de EEUU donde se pueden incluir la actitud hacia Venezuela, las politicas antiterroristas, la subordinación a la DEA.
  • El Mercosur, la Unasur entre otros órganos regionales jugaron un papel muy importante en desmontar y neutralizar las conspiraciones antidemocraticas en la región y la posilidad de agresiones militares que hubieran llevado al abismo al subcontinente. En ese marco el Brasil de Lula y la Argentina de Nestor jugaron papeles centrales en la estabilidad democratica y en sostener los procesos populares. El actual alineamiento con la politica norteamericana marca un ocaso o debilitamiento extremo de estas instancias. La idea de la diplomacia del departamento de Estado apunta a un relacionamiento desigual de uno a uno, con la perdida de fuerza y soberania que ello implica.

En el resultado de las elecciones del balotaje en Brasil, y las presidenciales del 2019 en Argentina, tambien se esta jugando el grado de autonomia de toda la región.

 

La democracia en crisis

 

  • El proceso golpista en Brasil con la destitución de Dilma, la determinación del poder de descabezar al PT a cualquier costo incluso vulnerando el estado de derecho, ligado a que una parte del poder judicial se convirtió en eje del achicamiento de la democracia y de la proscripcion de Lula, muestra por una lado la estrategia hacia la region de los poderes externos y de los locales, y a la vez que crece el descreimiento en la democracia realmente existente. El vínculo en ver a todo el sistema politico como responsable de los pesares populares y esta tendencia es muy fuerte. La idea de Dilma de resignar banderas y sumarse a politicas de ajuste de cuño neoliberal para lograr estabilidad ante las dificultades de su gobierno agravaron aún mas esta realidad. Las denuncias de corrupción contra todo el sistema politico golpeo preferentemente al PT, no solo porque el poder judicial y mediatico dirigió sus ataques salvajes hacia sus dirigentes, sino tambien porque la vara popular para medir a la derecha y a la izquierda es diferente. Es mucho mas alta para los que se proponen transformar la sociedad en terminos de mas igualdad, mas derechos.
  • El sistema complejo de partidos y alianzas histórico del Brasil esta en crisis. El cansancio popular se expreso por fuera del sistema. Se podrá decir, con razón, que Bolsonaro es parte del sistema politico corrupto, pero la imagen y discurso, y sobre todo el sentido del apoyo logrado es de una salida por ultraderecha contra un sistema político obsoleto.
  • Esta combinación que expresa Bolsonaro de fascismo y neoliberalismo es una catastrofe para los pueblos. Si llegara a ganar las elecciones afectará a toda la región.
  • En nuestro pais el gobierno se ha ido deslizando hacia formas autoritarias y de demolición del Estado de derecho. El cambio de calidad en la democracia por su nivel de achicamiento y debilidad habla de un regimen autoritario. La situación en el pais hermano puede alentar a dirigentes del oficialismo a profundizar el sesgo autoritario y pregonar la idea que de la crisis y catastrofe social que han provocado con los ajustes en marcha se sale disciplinando represivamente a la sociedad. La utilización del poder judicial para vulnerar la Constitución, las garantias procesales, el haber convertido la denuncia en la prueba convierten a los procesos judiciales en hogueras donde lo que se buscan no es la investigación y esclarecimiento de hechos sino la demolición del adversario politico y la limitación, censura y proscripción en los procesos electorales. El reforzamiento de los pactos con las burocracias de las fuerzas de seguridad y la policialización de las FFAA son ya el terreno donde avanzaron y son la base para esa tendencia que se puede agudizar.
  • Si el parte aguas en Brasil es la democracia vs el fascismo-neoliberal queda la duda porque no se logró de antemano un frente amplio que pudiera dar cuenta de esa realidad. Tambien se puede observar que los liderasgos populares como el de Lula son claves para concentrar el apoyo y el protagonismo popular. El apoyo popular a Bolsonaro, los 30 millones de personas que se abstuvieron de participar en las elecciones, muestran esta realidad del papel de los lideres que las ingenierias electorales no pueden ignorar.

 

Algunos representantes del campo progresista están proclamando que para ganar Haddad y Lula deberan correrse hacia el centro, hacerse mas dirigibles para los mercados. Algo similiar ocurre en Argentina. Cada vez que se utilizaron y aplicaron estos argumentos la catastrofé fue mayor. Los mercados inciden en las elecciones, pero no las ganan, y menos para las causas populares. Se confunde amplitud en el frente con resignar el rumbo. Si ese es el camino, la derrota electoral se puede transformar en una derrota estrategica. Ni el infantilismo izquierdista que llama a votar en blanco para eludir los compromisos, y que puede abandonar las luchas democraticas bajo el lema de todos son iguales, ni la transfiguración de hacerse de derecha con el argumento de mantener viva la esperanza de la izquierda.

No son temas facíles. Y merecen ser tratados y estudiados a fondo. Con capacidad critica y autocritica de los procesos populares, no para ser convidados en el festin de los ganadores, sino para ser mas eficaces en la defensa de los proyectos de igualdad, nueva democracia, y derechos.

¿Es posible defender la democracia si ello expresa el sistema que actuó hasta ahora? parece muy dificil. Estoy convencido que defenderla es proponer transformarla para romper las delegaciones extremas en las elites, en crear las condiciones de un poder democrático de cercania, con mayor intervención ciudadana. Una nueva democracia que nace sin permiso y que debe imponer un cambio institucional profundo y que en nuesro pais de como resultado una Nueva Constitución.

La batalla ideológica y cultural

Mi amigo Mempo Giardinelli me comentó un articulo donde se describía las posiciones en 2016 Frei Betto: “No podemos engañarnos, pues no se garantiza el apoyo popular a los procesos dando al pueblo sólo mejores condiciones de vida, porque eso puede originar en la gente una mentalidad consumista”

El problema está -afirmó Betto- en que no se politizó a la nación,  no se hizo el trabajo político, ideológico, de educación, sobre todo en los jóvenes, y ahora la gente se queja porque ya no puede comprar carros o pasar vacaciones en el exterior.

Agrego a estas reflexiones tan acertadas, que con sus diferencias los procesos populistas no pudieron o no supieron enfrentar una de los ejes de la batalla cultural del capitalismo de nuestro tiempo. El neoliberalismo fragmenta las naciones, las comunidades. El modelo cultural dominante expresa la idea de que estas solo o el núcleo familiar solo, frente a las catastrofe de la vida: la falta de trabajo, la violencia, la inseguridad. El éxito o fracaso es resultado individual y se desvincula de las politicas de un pais. La idea de comunidad cede frente a una meritocrtacia darwinista, donde el éxito del otro pone en peligro mi éxito. Las crisis economicas y sociales y la manipulacion informativa, exacerban el miedo.

Y tras el miedo o la desesperación se buscan las salidas que se encuentran a mano. Asi las derechas y el poder real han sabido capitalizar las crisis que ellos mismos provocan. Entablan una guerra cultural sin escrupulos contra los valores populares.

En nuestro pais comunicadores, analistas, progresistas al estilo “liberals” norteamericanos, en estos años recientes han deslumbrados por la idea del surgimiento de una derecha pos neoliberal democratica que estabilizaba los procesos. Compraron el discurso, se escribieron sesudos análisis y libros. En su afán de reforzar cierta admiración por derechas en los paises europeos, dejaron pasar o no vieron las tendencias autoritarias, la vulneración del estado de derecho, concedieron en que respetar las garantias constitucionales es una pretensión de cierta ideologia y no un umbral común de los argentinos que no se puede vulnerar, aceptaron la arbitrariedad desde el gobierno si está realizada con buenos modales. En su aversión del populismo creyeron ver justicia independiente en la persecusión de opositores. Pusieron en términos de eficacia la defensa desde el estado de la protección al policía o gendarme que mata, extraviándose una vez mas el estado de derecho. Y ahora se preguntan o dicen no entender porque sectores populares votan al fascista Bolsonaro. Es mas fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio.

Las batallas culturales no son irreversibles, ni cuando la oleada popular permite avanzar a saltos en la conquista de derechos, ni cuando parece que vivimos saltos hacia el peor pasado.

Faltan pocos días para el balotaje, en Brasil se juega una partida brava muy difícil. Discutir lo que allí ocurre en profundidad también nos ayudará a mirarnos a nosotros mismos y mejorar en la puja en Argentina.