por Ricardo L. Plaul    

A  Santiago Maldonado 

Desaparecer el Amor, esas calles compartidas 
Frente al horror, frente al rostro sin luz 
De los monstruos que acechan con una sonrisa 
Desde el rincón de su codicia sin fin.
Desaparecer los Derechos, la Palabra rebelde,
La Palabra justa y con ella el Pensamiento.
Desaparecer la protesta y esa Libertad que los ahoga,
la Memoria que los avergüenza, la Verdad que los desnuda.
Desaparecer la esperanza, la primavera que aspiramos,
El mundo que soñamos, la vida que amamos.
Dijimos Nunca Más y alguien perdió su sentido,
Dijimos ¡Presentes! y sus rostros desvaídos 
Fueron una brújula perdida, voces que olvidamos.
Ahora resulta indispensable aparición con vida
Desde la entraña de la noche, desde el amanecer del Pueblo.