La tenaz inflación revienta globos

de colores, la deuda crece y crece

no deja de crecer, pero los bobos

hablan de una confianza que merece


el mejor equipo malo de la historia,

que rumbo al dos mil uno en su estropicio

nos lleva dando vueltas en la noria

a caer otra vez al precipicio. 


Sobrevuelan los chimangos la osamenta 

del país calculadora en ala.

El capo mafia de la mala gente,


que repite  lo que el Barba inventa   

y coimeando buitres la rejunta en pala

“No se preocupen por el dolar”, miente.