Por María José Carrizo Díaz

Durante muchas líneas acuñamos la asociación libre y nos apropiamos/aprovechamos el furcio del Presidente y el “vamos a ser mujeres”, así  enarbolamos tantas banderas que hoy son conquistas: la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo, el plan de los 1000 días, la incorporación del cupo de la comunidad  LGTBIQ+, el reconocimiento por parte de la ANSES a las tareas de cuidado -revolución feminista que arrasó con todo-, y pienso que aquello que está en las felonías, cuando cobra voz, se hace red y se convierte en emancipatorio, termina por  habitar entre nosotrxs.

Pero, ahora bien y volviendo a la primera idea, la pregunta que nos hago, es volveremos y vamos a ser mejores, ¿que quién?

Y con esto, hago un largo suspiro, tacho un par de ideas, las re escribo y recuerdo aquel Marzo del 2020, momento a partir del cual las agujas de nuestro reloj existencial cambió por completo nuestra noción de tiempo, de pertenencia, de libertad, de subjetividad. Nos tocó estar mandados y comandados por un proyecto político, elegido por la mayoría, que tomó la responsabilidad institucional de empezar por los últimos, y de marcar/nos el primer mandamiento:  la Ética del Cuidado y La solidaridad, así, por momentos caminamos, y por otros naufragamos más allá de la pandemia, con nuestro lado más corrosivo y lacerante, la ausencia del registro del otrx y, desde ese lugar, tuvimos innumerables muestras del lado del que no queremos estar.

No obstante, estamos en democracia,  los tiempos y el ritmo acontecen, una próxima elección se aproxima y con las más falaces conjeturas  intentan poner un sello al electorado, me sorprendieron y hasta motivaron a escribir estas líneas, los dichos rimbombantes de algunxs candidatos, sus aspiraciones son tan lapidarias, pero algo quedó  rumeando en mi cabeza y son dos ideas: “La Argentina fue domesticada, la gente sigue al gran líder sin razonar” y “el problema son los pobres que se juntan y toman mate».

Es lamentable e inexcusable llegar a la conclusión que una gran cantidad de los otros/ otros… Piensan a sus semejantes de esa manera, pienso en la falta de compasión y la amenaza de la anomia de el/ la doméstica/o, del patrón, el asalariado, el burgués, pero ojo, quizás ellos mismos junto a nosotros, se escandalizan con el caso de la niña M y cuántos más así? ¿cuántos más invisibilizados e ignorados? ¿Cuántos más desterrados por un discurso carente de sentido humano?

El problema sigue siendo el pensamiento de clase, y es éste el punto de extrema peligrosidad.

A modo de síntesis, nos interpelo a ser mejores de lo que creemos ser capaces de ser, pero no en un sentido metafísico, en el valor más preciado que podemos recuperar al mirar a los ojos a quienes amamos, dicen que la utopía nos sirve para avanzar, pero sigamos avanzando de una manera distinta. No podemos desconocer la función tuitiva que el Estado tuvo para nosotros, a todos nos emocionaba cuando Alberto recibía los dibujos de los chiques, él mismo junto a su gabinete, ejecutan el Plan de Vacunación más importante de la historia, no olvidemos que es gratuita, que llegó a todos, todas, y todes. También reconozcamos que no imaginábamos que parte de los componentes se pudieran elaborarse en nuestro país, sigamos apostando a deconstruirnos, a pensar que una Patria es posible cuando es justa, soberana, y por sobre todo digna, en pensamientos, discursos, y acciones, admitamos que queremos ser mejores a nuestro costado más mezquino y lapidario.

Pero para llegar a ser mejores, necesitamos mirarnos/ y mirar al Otrx de una manera diferente.

Mi deseo, es que sigamos mirando a quienes apostaron por la vida.

Gracias.