Por Marta Ofelia Valoy

Hamlet. Qué te trae a Elsinor?

-Horacio. Señor, vine a ver los funerales de vuestro padre

-Hamlet. Por favor compañero estudiante, no te burles de mí. Creo que fue para ver la

              boda de mi madre

-Horacio. Desde luego señor, ha seguido muy pronto.

-Hamlet. Economía Horacio, ahorro: los pasteles del entierro sirvieron como fiambres

               para las mesas de la boda..[1]

            La cita pertenece a  la inmortal obra de Shakespeare, “Hamlet. Su amarga ironía me resonó en una ocasión, mientras veía por televisión, la multitudinaria marcha reclamando por un fiscal, supuestamente asesinado, aun cuando todas las pruebas indicaban  que se había suicidado. Macabra excusa para mostrar fuerza de oposición. “PURA ECONOMÍA”, pensé.

            El neoliberalismo de finales del siglo pasado, y su reciente reedición en el presente y la caída en desgracia de toda otra cosa que no sea el pragmatismo, ha dejado un tendal de víctimas. En la lógica del mercado se economiza lo que no es rentable, se ahorra y se descarta lo que no tiene valor en términos de beneficios económicos o no sirven para sostener el poder. Los ejemplos hablan de eso:

Durante la Dictadura cívico- militar del 76 se torturaba se mataba, se desaparecía a cualquiera que fuera sindicado por un soplón, por un vecino o por un ciudadano de a pie que creía en la conducta higiénica de la derecha, como “subversivo”, por economía, “para limpiar de zurdos el país”

            En los desafortunados  sucesos del 2001, en Tucumán,  un humilde vendedor de sandías de 21 años que sostenía a su familia con el producto de la venta callejera, muere  alcanzado por una  bala, supuestamente, de un policía. Esta muerte no se investiga, y su crimen queda impune. No cotiza como ciudadano, y por economía  no  cuenta entre los asesinados en el país en ese  día de furia

            La muertes  provocadas por la contaminación de ríos, por las minas a cielo abierto, por la fumigación desde el aire con pesticida en los campos sojeros, los miles de niños y niñas explotados por empresas líderes, no se penalizan, porque ninguna autoridad se atreve a enfrentar a los grupos poderosos del llamado  el “campo” por economía de conflicto con los poderosos.

            Las mujeres esclavizadas y asesinadas por la trata, las madres del dolor, las víctimas del paco, los cientos de mujeres masacradas producto de la violencia de género que nos han colocado en el segundo lugar en femicidios en el mundo, solo precedido por  México, todavía no se pueden prevenir y en muchos casos los agresores y femicidas siguen impunes .Por economía  todavía no se encontró el camino

            En Tucumán, un funcionario del gobierno, de Julio Miranda, robaba  el dinero destinado a los comedores escolares. Robaba  a los pobres entre los pobres. No hubo pan ni leche, por un tiempo, en las escuelas donde los niños y las  niñas se desmayaban de hambre. Después de varios años el castigo no llegó. Lo sacó de circulación social  la biología. Murió impune: Todo por economía de justicia.

            En el año 2018, un escuela de  la localidad de Moreno,  provincia de  Buenos Aires,  mueren por un escape de gas,  un maestra (Sandra) y auxiliar de la escuela( Rubén)  . La noticia para los medios hegemónicos fue un espasmo, a pesar del horror de la comunidad que ya había denunciado a la entonces autoridades educativas y a la propia gobernadora Vidal, sobre  el estado de peligrosidad de las escuelas por falta de mantenimiento. Estas hermosas vidas segadas por la indiferencia de las autoridades fue banalizada por un integrante de la coalición que gobernaba entonces  el país. Disparó sin inmutase la siguiente frase obscena: “Tanto lío por una garrafa que voló en una escuela”(Habían volado despedazados los cuerpos de dos personas). Para reforzar este comentario tenebroso, esta canallada, en una  de esas reuniones armadas por su equipo de campaña dijo el propio presidente Macri, que los jubilados podían sacar créditos para poner gas y así no iban a volar “como esa vecina a quien  le explotó una garrafa”. Todo, por economía de respeto por la vida humana.

               En Tucumán una inocente, débil, vulnerable niña de 11 años había  sido, como otras tantas, violada y embarazada por la pareja de su abuela de la manera más cruel y cobarde. Tanto miembros del poder judicial, como el  eclesial, el poder de grupos “pro-vida”,  pedían a riesgo, casi seguro, de muerte, un parto imposible.

Aparecieron uno a uno los dinosaurios rezando para que sea una buena madre mientras violaban el derecho a resguardar su identidad. Mientras, el equipo médico de un hospital público, que debía llevar adelante la operación se escabulló con el atajo fácil de la “objeción de conciencia”. El matrimonio de médicos, que en  contra de  todo mandato oficial le salvaron la vida, practicando a tiempo la cesárea fueron denunciados y hoy enfrentan una causa penal.

            Obligar a una niña violada a parir es un crimen y una clara violación a los Derechos humanos, vigentes en leyes concretas (caso la ILE , Interrupción Legal del Embarazo en menores  violadas ) amen que los derechos de niñas y niños y adolescentes tienen rango constitucional desde 1994, que entre otros, consagra principalmente “el derecho a la vida, a la supervivencia a la salud, a la integridad física y psíquica, a no ser discriminado por ninguna causa”y al resguardo de  su identidad. Pues, a esta niña indefensa, el poder le violó todos esos derechos por economizar la aplicación de derechos que no les convienen a un grupo social con determinada ideología .

            A las travestis argentinas hace no mucho tiempo no eran parte de la normalidad social, casi muda, sorda, se las condenaba a  una identidad abyecta que se debía erradicar. Cuando alguna de ellas es asesinada,  aún con las leyes de protección vigente y todo, se les sigue dando un lugar subalterno en los medios de comunicación masivos,  invisibilizando la tragedia. No provoca el mismo estupor que el que provocaría el asesinato de una o un joven heterosexual. Su extranjería social las sigue poniendo del otro lado del muro como una vergüenza. Se lee como  economía empática, esta dificultad para aceptar lo diferente y los cambios sociales que amplían derechos.

               Por economía de propuestas para una salida de la crisis que ellos mismos provocaron, la actual oposición al Gobierno nacional, apostó permanentemente,  a profundizar y expandir los contagios en pleno rebrote de la pandemia que asola al planeta. Desoyendo las normativas oficiales llamaron a la presencialidad en las escuelas de la CABA. Esto significó 20  docentes muertos por covid a causa de contagios en los establecimientos educativos donde era imposible guardar los protocolos.  

            Siempre la derecha con la complicidad de un  periodismo canalla, cosechó del caos, de las catástrofes, de la muerte y el dolor. En una sociedad debilitada por el miedo y la precariedad económica, es fácil el trastrocamiento del sentido común y la colonización mental a favor de intenses inconfesables

             Pero hay que seguir respirando, haciendo el esfuerzo para que dentro, muy dentro,  nos quede un pedazo de horizonte en pie. La esperanza siempre es obstinada.

 

Dice Galeano en “El libro de los abrazos”

Las estalactitas cuelgan del techo. Las estalagmitas crecen desde el suelo. Todas son frágiles cristales, nacidos de la transpiración de la roca, en lo hondo de las cavernas que el agua y el tiempo han excavado en las montañas.

Las estalactitas y las estalagmitas llevan miles de años buscándose en la oscuridad, gota tras gota, unas bajando, otras subiendo.

Algunas demorarán un millón de años en tocarse.

Apuro, no tienen

 

Y como siempre,  alguna poesía acompaña:

 

  Sandra, esa maestra

Muy  de mañana

 planeo tu cuerpo en la ceniza,

muy de mañana soplo el rugido de  la muerte turbando el aire,

llevando el único corazón clarividente que tenías

¿Cómo se  mide esa hora y ese antes

Cuando  hacia la sopa como  canciones

cortabas el pan para que alcance

y con el mejor viento enfrentabas la turbadora mentira,

la mezquindad  esencial  que convertía todo  en migajas

y  la leche en ausencia.?

Con el amor  que nunca sobra

tu cuerpo, tu único cuerpo, se lo llevo  el martirio

en la última  parada, donde se salva  a los otros

 

Se nos quedó una mujer

 y nos dejo huérfanos   en medio de la sombras,

 un día que se vino con todos los soles  rotos.

 

Los desamparados,  empolvados de tristeza,

van  con  tu nombre  de bandera a recuperar la justicia,

mientras las noticias abruman con el hambre apurando.

 

Seguiremos abrigados con tu valiente llama

 para salvar lo humano.

 

 Marta Valoy

 

[1] Shakespeare, Willam, Hamlet, acto I escena II, Edic. Planeta. Traducción: José Maria Valverde, Bs.As.2007