Por Susana Fourcans (*)

Cuánto añoro el año 2003…cuánto me duele que se nos haya ido tan pronto y cuánto lamento que no hubiera llegado antes a Presidente, en lugar de otros llamados “Justicialistas”. Como el que nos engañó con lo del Norte Grande y su “síganme, no los voy a defraudar”.

El mismo que instalara definitivamente el neoliberalismo, que hiciera negocios con los amigos y que nos sacara por no tener demanda de mercado (¿les suena?) el único medio que unía en forma segura, aunque lenta, nuestro Este con el Oeste en esa época.

A Néstor lo conocí personalmente un 28 de mayo, 3 días después de haber asumido como Presidente, cuando vino por estos lares a cumplir una promesa previa: firmar la «Reparación Histórica para Formosa».  Yo, desde el palco, a sólo tres metros de él, pude ver el amor que generaba, cómo lo sostenían para que no se cayera por querer saludar a todos y por ponerse una gorra que le acercaron.

Desde ese mismísimo día dejamos de ser la Hermanita Perdida del Norte, la que estaba caída del mapa, la provincia más pobre del país. Con él se hicieron caminos pavimentados, que, por nuestro tipo de suelo, son cuestión de vida o muerte. Recordemos que teníamos viaductos donde el bañado se los llevaba autos y hasta los unimogs que trataban de sortearlos para salvar vidas, al igual que posibilitar emprendimientos productivos que luchaban ante la incertidumbre de poder sacar sus cosechas o su ganado en tiempo y en forma.

Para que los lectores de La Barraca entren en contexto: en los años ’70 recién Formosa se unió con un puente hacia Chaco y demás provincias y entonces comenzó la tortuosa pavimentación (asfaltado) de la Ruta Nacional Nº 81, nuestra columna vertebral que une el Sud Este con el Noroeste y tardó 40 años en llegar a Los Blancos Salta.

 ¿Y qué decir de la luz eléctrica? que por haber estado vedadas otras opciones más cercanas pero que se fueron hacia el centralismo, tuvo que traerse desde El Bracho, (provincia de Tucumán) y permitirnos dormir más allá de las 22 hs, cuando se cortaba la luz y teníamos que salir con los chicos a dormir en la terraza, rodeados de espirales por los mosquitos que nos devoraban. Esta era la realidad en Formosa capital, imagínense en el interior de la provincia: la baja tensión que había, donde tenían la suerte de tener red, no permitía prender aire acondicionado con 50°C de temperatura ni poder usar una simple computadora para trabajar y mucho menos comunicación telefónica ya que no había redes en forma continua ni en los telecentros y ni qué hablar de la conexión de triple, que como red nos une, Y muchísimo menos agua potable. Todo esto cambió desde aquel Día Histórico.

Lo quisimos y lloramos en demasía cuando se nos fue un día como hoy dejando su semilla. Porque hoy podemos decir que las obras están continuando con Electrificación Rural, el Gasoducto del NEA.

Recuerdo una conversación humillante con una ex compañera de la escuela a donde concurría en mi Tucumán natal: yo me desempeñaba como Responsable Socio Ambiental, allá por el 20015 y charlando de nuestras penurias me hizo sentir muy mal que me preguntara, azorada-

“¿En pleno Siglo XXI no tienen Gas?” ¡y no…claro que no teníamos! Como reparo no tuvo el gobierno del PRO para   detener la construcción del Hospital de Medicina Nuclear que va a ser único en la Región, y que de no haberse paralizado también, cuando estaba en un 80% de avance, hubiera evitado varias muertes y sufrimientos para los formoseños ya que todavía no contamos con radioterapia ni para diagnósticos precoces ni para tratamiento. Lo que significa que cuando más vulnerables estamos y más necesitados de contención, tenemos que irnos a instalar en otra provincia, (los que podemos), o viajar todos los días a Chaco o a Corriente, desde las 5 de la mañana, hasta las 5 de la tarde.

Y que decir de la emblemática Planta y Red de Agua Potable de Clorinda, donde nuestra Bandera le pegó a Macri en la cabeza, como una suerte de coscorrón, de mensaje de «deja de mentir», cuando expresó que venía a poner en marcha una obra que había prometido en campaña, cuando todos sabemos que esa obra estaba aprobada antes que él asumiera y que tiempo después fue él mismo quien la mandara a suspender.

Vi y palpé el antes y después de estas rutas y canales de agua como la obra multipropósito, la ruta provincial N° 28 (donde ahora existen cabañas de muy buenas razas), al igual que en la 26 y 24 y otras. Sabemos que toda obra necesita mantenimiento y que, si no hay infraestructura, no hay posibilidad de producción de ninguna índole con el agravante de estar lejos de los centros de consumo.

Tendría para contarles muchísimas experiencias que viví desde que nos instalamos aquí, gracias a mi profesión, al Gobierno de Formosa y a las empresas que confiaron en esta formoseña por adopción. Pero esta nota pretende ser sólo un pequeño homenaje al más grande de los grandes: Néstor Kirchner de parte de alguien que ama intensamente a esta tierra (y ama a su gente que la dejó hacer). Y es entonces cuando me permito relatarles de primera mano, el antes y el después de esa Reparación Histórica que sigue vigente y que, sobre todo, nos dio la dignidad a los formoseños para que empezáramos a ser considerados argentinos.

Los abrazo muy fuerte a todos los lectores de esta revista y les propongo que hoy, como hacemos por aquí todos los 27 de octubres, con el recuerdo cariñoso de Néstor nos prometamos continuar su lucha, firmes y sin descansar, para hacer posible sus sueños de una Argentina equitativa e inclusiva.

 

(*) La autora es una arquitecta tucumana multipremiada, que reside en Formosa hace cuatro décadas. Especialista en Políticas Ambientales y en Arquitectura Sostenible y Sustentable. Docente Universitaria e Investigadora.