Por Rosana Forgas

…por lo que me contaron, ese laboratorio nunca pasó ninguna auditoría de nada. Me dice “gente que sabe” que no fabrica ni una aspirina, sólo genéricos truchos. Les apuesto a que, si hacen la vacuna (no la envasan) voy a Tucumán y les pago un asado.

Le llamemos “Luisa” (Médica)

Estaba pensando que nos resulta muy difícil a muchos de nosotros escoger cada semana, un tema específico entre tantos importantes para dedicarle una columna en Revista La Barraca. La realidad transcurre con un ritmo frenético y creemos que todo lo que generan los escenarios políticos mundial, nacional y provincial son urgentes para abordar.

Los que tenemos por costumbre sentarnos frente a una computadora o agarrar una lapicera y un papel, a veces estamos en desventaja porque nos sentimos perseguidos por una suerte de compulsión por dejar testimonio de nuestros pareceres, en el pretencioso intento de contagiar pensamiento crítico que es, en definitiva, el objetivo de esta revista.

Pero en esta oportunidad no tuve que elegir un tema, él me eligió a mí, en forma casual, a través de una desconocida integrante de uno de los grupos de guasap al que pertenezco y que me resulta tan masivo como interesante. Constituido sólo por mujeres de edades, profesiones, perfiles, e ideologías distintas, con un altísimo nivel de debate, con una sólida formación intelectual, por muchas compañeras muy comprometidas, -algunas históricas referentes de los DDHH- y muy bien administrado por una de ellas.

Y leyendo el… ¿irresponsable? comentario esta tal “Luisa” -que tomo prestado para encabezar esta nota- tan potencialmente devastador para las ilusiones de decenas de millones argentinos y de argentinas que tenemos veintiunmil razones para construir horizontes… me dije: éste es el tema. Porque somos millones quienes vivimos suspirando desde que nos enteramos de esa cifra mágica: 21.000, es la cantidad de unidades del primer lote de la vacuna Sputnik VIDA (Virus Inmunizante de Desarrollo Argentino) que fueron enviadas a Rusia para recibir la habilitación de sus formuladores y que, una vez obtenida ésta, empezará a elaborarse con la licencia del Instituto Gamaleya (*) y que será fabricada en Argentina, por un laboratorio argentino. Es una noticia que, desde luego, viene a patear el tablero en la feroz guerra geopolítica que se desata siempre en el planeta a partir de la aparición de una pandemia. Cuanto más ésta, la más prolongada de las que se tenga memoria, en siglos.

Y representa además la posibilidad que tenemos los trabajadores de la salud de dejar de hablar de soberanía sanitaria y empezar a disfrutar de -al menos- un aspecto de ella, con el futuro de grandeza que representa este proyecto para el sector.

En mi caso particular tengo algo más de 30 años invertidos en soñar, trabajar, estudiar, padecer y analizar el mercado de la industria farmacéutica porque la vida profesional me puso frente al desafío de asumir la conducción del Laboratorio Productor de Medicamentos Esenciales del Estado provincial en plena epidemia de cólera, cuando era imposible imaginarnos un peor escenario.

Las soluciones parenterales de Richmond y Rivero eran, por entonces, una suerte de hadas para nuestra desesperación por la velocidad de los contagios. A las sales de rehidratación oral empezamos a fabricarlas en Tucumán, por primera vez, “copiándole” a Roux Ocefa los proveedores de insumos y desparramamos, junto con las miles de unidades donadas a los otros ministerios, nuestro inmenso orgullo por todo el NOA. Créanme que nos sentíamos héroes y heroínas, protagonistas indiscutidos de la hazaña de resolver localmente las necesidades de tratamiento para una peste que nos desconsolaba y nos llenaba de terror.

Ni por asomo pretendería yo comparar ambas situaciones sanitarias, pero esta epopeya que está por encarar nuestro país a través de una empresa privada argentina, me hizo recordar nítidamente la lucha incansable de las y los trabajadores de la salud y de la ciencia y la tecnología que son quienes, en definitiva, siempre resuelven las demandas de las poblaciones destruidas por las catástrofes. Nunca faltan aquellos quienes, como esta médica tucumana, dejan que el odio los haga perder hasta el decoro para mostrar sus miserias, largando impunemente expresiones tan falaces como temerarias, tan impiadosas como dañinas para todas esas escuchas sufrientes y desconcertadas que son aquellos que no tienen voz.

Las y los que defendemos la vida por encina de todo debemos estar preparados: la derecha no va a descansar en su intención desestabilizadora, la oposición en nuestro país es sangrienta y necrófila. Ahora empezarán, como las “Dras. Luisas” y los “Dres. Luises” que pululan en las redes sociales, a demonizar al prestigioso laboratorio que, apoyado por el Estado Nacional, siempre presente, nos devolverá la esperanza.

Hagamos el ejercicio mental de enlistar la caterva de despropósitos que hacen y dicen los personeros de la muerte en una estratégica alianza con los mercenarios de la prensa hegemónica. Esos que parecen haberse descuidado en la lucha por encabezar el podio del más miserable y se lo dejaron arrebatar por un obediente soldado del poder real, que estaba agazapado y al acecho: un desquiciado Longobardi.

Pero asumamos que de nosotros depende que no desquicien aún más a los más vulnerables, depende de nuestra capacidad de resistencia, de nuestra militancia todo terreno, de no dejar pasar ninguna oportunidad que nos permita defender la vida de todos y todas.

Aunque nos vaya la nuestra en ello.

REFERENCIA

 (*) Con la llegada de este lote a Rusia, ahora el Instituto Gamaleya realizará el control de calidad. De ser positivo este proceso, se pasará a una siguiente etapa que implica la importación del antígeno desde Rusia para su posterior envasado en nuestro país. Si todos los pasos se dan en los plazos previstos, la compañía estima que la producción a escala comenzaría en el mes de junio.

La posibilidad de completar el proceso de producción de la vacuna Sputnik V en Argentina a partir de la sustancia activa que fabrica el Instituto Gamaleya, aceleraría el plan de vacunación que lleva adelante el Gobierno Nacional. Además, nuestro país se convertiría en uno de los nodos de la cadena de producción de vacunas en América Latina y, de esta manera, favorecer el acceso a los demás países de la región.

Con la transferencia de tecnología facilitada por el Fondo Ruso de Inversión Directa, el Laboratorio Richmond realizó la formulación de la sustancia activa en los viales del componente 1 y componente 2 de la vacuna Sputnik V. (FUENTE: Argentina. Gob.ar)