Por: María José Carrizo Díaz

«Los nadies los hijos de nadie, los dueños de nada. Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:

Que no son, aunque sean.

Que no hablan idiomas, sino dialectos.

Que no hacen arte, sino artesanía.

Que no practican cultura, sino folklore.

Que no son seres humanos, sino recursos humanos.»

Eduardo Galeano

 

Después de una semana, en la que millones de argentinxs pudimos percibir el desconcierto, el resultado de las P.A.S.O, más allá de los buenos resultados en algunas provincias (como la nuestra) algo se rompió, o más bien, el resultado marcó, en parte, odio, bronca, indignación, descrédito, desesperanza y tantos adjetivos como sentires que foguean la fisura social, resultan comprensivos en un electorado compungido.

No obstante, pienso que, como militantes de la causa social no debemos endilgárselos. Sea cual fuere el lugar en el que nos toca desempeñarnos, no podemos darnos el lujo de un despiste generalizado en cuanto al resultado ya que era probable y previsible en la mayoría de las provincias. Quizás en algunos lugares nos faltó «meter los pies en el barro y en el barrio», asumirnos en la necesidad y en la obligación de “querer” mirar a los ojos, de tocar y sentir como propio al enfermo, de incluir a los excluidos y también a los descartados.

Nuestra tarea y la sed transformadora deben ser cotidianas, el trabajo en las pequeñas comunidades, en aquellos destacamentos a kilómetros de las capitales de la provincia, que también son parte de nuestra patria, no se merecen nuestra presencia sólo previo a una elección.

Dicho esto, CFK comprendió e interpretó, amplió el escenario de derechos de los excluidos, por ello, celebro el gesto simbólico y contundente de su carta que, desde antes del escrutinio, con la firmeza de sus convicciones, interpelaba a nuestro a nuestro Presidente a ordenar la cancha, puso en el tapete, con la valentía que la caracteriza, lo que era imperioso: que los funcionarios no solamente funcionen, sino también que lo hicieran bajo beneficio de inventario.

La pobreza, y la necesidad son insostenibles, los números que costean una canasta familiar, no llegan a cubrirse con la política del Estado que, aun cuando estuvo presente, no llega a paliar los efectos de la pandemia y de un modelo que, a más de uno, nos dejó zozobrando en el medio del mar, con esto, no nos podemos dar el lujo de mentir, ni podemos pecar del vicio de la falta de memoria.

Pero, la falta que es constitutiva, nuestra falla en comunicar los aciertos de nuestro Gobierno, nuestra falta en la llegada a aquellos que con su estigma de planeros, no encuentran una valoración en el Estado, ellos también aspiran a lo mismo que nosotros.

Pienso que, de cara a Noviembre, el compromiso y el llamado es salir a «rescatar» a ese sector de la sociedad que siente que el proyecto nacional y popular no los defiende.

Es preciso redoblar los esquemas de militancia para salir a conocer y convencer a los que no nos votaron. Hay pibes que siguen subiendo a los techos de las escuelas para tener internet y así enviar sus tareas. O escuelas que durante toda la jornada electoral estuvieron sin agua… por enumerar una de las tantas realidades de nuestro país y así, es difícil ganar.

Es difícil ganar con la falta de gestión de aquellos que, teniendo los recursos, deciden no hacer nada, es más fácil estar cómodos en sus lujosos despachos, en lugar de pensar que con un trazo de sus importantes bolígrafos, pueden cambiarle la realidad a un hermano. También debemos ser honestos, hay soluciones que jamás van a llegar, pero sigo pensando que, cambiando la realidad mediata, es posible que, en algún momento, las dinámicas sociales y que nos representan se nutran de otros espacios.

Es preciso cambiar la dialéctica de quienes se encuentran atrapados en el estigma de los nadies. No tenemos derecho a convencerlos que la pobreza es algo natural, no podemos regresar de una mesa electoral en un destacamento rural, sin pensar y tener en cuenta que, en ese lugar, más allá del resultado de esperanza, seguramente estuvimos en falta.

Devela una torpeza que, como ciudsdanxs, asumamos una conducta sumisa respecto a funcionarios que no funcionan. Siento que los votos de la confianza y la unidad, deben reformularse día a día con gestión, con humanidad, con solidaridad.

Sigamos interpelando…nos.… para lograr la unidad, no la obsecuente, la carente de sentido crítico sino la que, aun siendo diferente busca, y tiene como propósito, lo mismo que unx.

Pienso que para eso fuimos elegidos, en relación a otrxs.

Honremos nuestros lugares, seamos genuinos y legítimos portavoces de que la Patria, la Matria, sigue siendo el Otrx.