“La estupidez insiste siempre”

La Peste – Albert Camus

Por Carlos Resio

Pocas cosas me irritan más que escuchar o leer la frase “esto solo pasa en Argentina”. Tal dicho, además de demostrar una ignorancia patética, desnuda una falta de empatía y sentido de pertenencia de muchos compatriotas que entristece y resulta desalentador. Busca eludir su obligación solidaria, separarse de una circunstancia que no entiende, que lo incomoda y que, siente, que lo aleja de su pretendida superioridad. Es la actitud que se pregonó durante los cuatro años del mejor equipo de los últimos cincuenta mientras nos encaminaba a ser, definitivamente, apenas un pedazo de tierra en que unos pocos disfrutaran de las migajas de lo que deja el extractivismo voraz y el negocio financiero.

La crisis del coronavirus pone en blanco sobre negro el verdadero e irremplazable rol del estado. El 10 de diciembre último, gracias a entender la necesidad de una amplia unidad, pudimos reemplazar a esa manada de CEOs que babeaban ante las posibilidades de negocios dados por el manejo de los resortes del estado en su favor y en favor de sus verdaderos mandantes. Este golpe de mano, además de permitirnos volver a imaginar un futuro para nuestros hijos, nos salvó de una catástrofe que ya se insinuó con el abandono de los programas de salud que la nación financiaba en las provincias (el dengue agradecido), la suspensión de los planes de vacunación, el retiro de partidas presupuestarias, e abandono de los hospitales y la degradación del Ministerio de Salud llevándolo a una triste secretaría, entre otras fechorías. El presidente Alberto Fernández consolida sus promesas ocupándose de este problema con energía y serenidad ejerciendo un liderazgo eficaz y convocando a los mejores de cada área para la conformación de un gabinete de crisis de primer nivel que merece el apoyo comprometido de toda la sociedad. Imagine el lector a Mauricio Macri, el que hace comparaciones ocurrentes entre el COVID -19 y el populismo, manejando la situación desde su reposera de Villa La Angostura y con el asesoramiento del Dr. Abel Abino, recomendando el rezo masivo como método profiláctico para detener la enfermedad y balbuceando datos leídos en los carteles ocultos que sus asistentes le muestran. Por fortuna, esto último es solo un mal sueño.

La llegada del coronavirus, además de ponernos en guardia para minimizar sus inevitables efectos, debería ayudarnos a reflexionar acerca del papel de la sociedad en los procesos políticos que determinan el rol del estado en la vida de nuestro país. El gobierno de Cambiemos tuvo como objetivo realizar un rápido cambio cultural mediante el cual la solidaridad y la equidad pasaran a ser valores perimidos y crear una nueva sociedad en la que unos pocos sean los destinados a generar trabajo mientras los muchos aprendieran a vivir en la incertidumbre y disfrutarla, tal las palabras del inefable Esteban Bullrich. Ese nuevo modelo, sostenido por la insidiosa mentira mediática, la amañada persecución judicial de opositoressolo sirvió para sumergir a millones de argentinos en la pobreza, enriquecer a funcionarios y sectores amigos además de comenzar un proceso de desguace del estado que gracias a la voluntad del pueblo se detuvo en seco el 10 de diciembre de 2019. Guardemos esta fecha en la memoria.

El desmán sanitario fue perpetrado por la gavilla PRO/Radical impunemente y a la vista de  ciudadanos a los que no les preocupó esta política entonces y ahora se ven puestos en riesgo. Aterrados vacían las góndolas de mascarillas, alcohol y lavandina a los codazos con sus congéneres. Pensaron quizá que una buena prepaga los dejaría inmunes y señalaron con desprecio y violencia a quienes advertíamos acerca de las consecuencias del estropicio.

Desde el Manifiesto Argentino propusimos, y lo seguimos haciendo, una profundización de la democracia haciéndola más participativa para que el precepto de representatividad no nos aleje de los estamentos donde se toman las decisiones y podamos así ser parte activa y cercana de las discusiones en las que se ponen en juego, por ejemplo, nuestras vidas.

Esta hora de zozobra también pasará y será el momento de la reconstrucción, la reflexión y el aprendizaje. Cambiemos fracasó en su intento, no logró quebrar la voluntad y la capacidad de un pueblo dispuesto a recuperar la alegría. Tenemos otra oportunidad. De forma natural, la pandemia nos dejará anticuerpos para enfrentar al virus. De similar forma, aunque por decidida acción popular, la Argentina toda debe trabajar para crear los anticuerpos que impidan un nuevo ciclo de políticas antipopulares y entrega cipaya.