Por  Miguel Núñez Cortés

 “Niños con impecables uniformes llegan hasta la puerta del colegio a bordo de relucientes cuatro por cuatro, recién sacadas de la cochera propia. Sus caras de sueño no son distintas a las caras de los niños de otras ciudades de nuestro país, este país de extensas latitudes y cortas longitudes.

 “Es extraordinario, hay que reconocerlo, cómo un pequeño problema que se genera en la ciudad más rica de la Argentina, hace que broten concepciones ideológicas desde un minoritario grupo de habitantes de esta ciudad autónoma de Buenos Aires. No por nada está irresuelto el viejo enfrentamiento entre unitarios y federales. Estamos en los bordes de 1853 y la sabiduría de los “constitucionalistas” pioneros, que espiaron la carta magna de los EEUU, no hizo otra cosa que elegir al poder judicial como “primus inter pares” pero que impone en este suelo su “autorictas”

  “La afición por la escolaridad irrestricta, aún en pandemia que ya mata niños, vuelve a ratificar en quien esto escribe el  afán por insistir en mostrar que no todo lo que ocurre en Buenos Aires ocurre en el resto del país; no es un error afirmar que otra es la realidad en nuestras escuelas provincianas, donde existe la más expresa voluntad de concurrir a la Escuela pública. 

Hubo épocas donde a esas escuelas llegaban los niños con sus computadoras portátiles y la maestra o el maestro les enseñaban a usarlas a pesar de no contar aun con internet. «¿para qué quieren las computadoras si no tienen internet?» Penosa crítica de los obtusos de siempre. Odiadores seriales, dignos de una serie norteamericana.

 “Hacía como que no sabían que el Plan Nacional de Telecomunicaciones “Argentina Conectada” lanzado en 2010, tenía como eje principal el desarrollo de una Red Federal de Fibra Óptica. Entre sus aspectos novedosos estaba la inversión pública en la infraestructura de internet, mediante la construcción de una red troncal, un cambio en relación al rol del Estado como inversor y dinamizador del sector desde la empresa estatal de telecomunicaciones (ARSAT); y la articulación con otras iniciativas de democratización del acceso a tecnologías digitales como el Programa Conectar Igualdad y el desarrollo de la Televisión Digital Abierta.

“El Plan Argentina Conectada planteó una novedad al proponer un diseño de infraestructura federal para modificar el desequilibrio existente en relación a los tendidos y disponibilidad de conectividad en el territorio nacional, con un rol central por parte del Estado, con la inversión pública y su participación como operador mayorista en el mercado.

 “El contexto político en el cual surgió Argentina Conectada en 2010 ha sufrido fuertes cambios en tan sólo un lustro, a nivel internacional y local. Además de las modificaciones ya mencionadas en los planes de gobierno, la política nacional hacia el sector ha introducido fuertes cambios normativos a través de decretos y resoluciones, además de habilitar la fusión entre Cablevisión y Telecom en 2017, lo que implica un nivel de concentración en el sector inédito para el país y la región, lo que afecta sin duda al conjunto de actores que participan en este mercado y marca probablemente un nuevo (o retorno a un viejo) paradigma.

 En este escenario, un riesgo latente es que la inversión pública en la infraestructura y su potencial para el desarrollo nacional quede supeditada a los intereses de las principales empresas del sector.

 En CABA no le pidamos “peras al olmo”, ya que la falta de conectividad y ausencia de computadoras personales marcó un hito durante las clases a distancia. Nunca lo sintieron como necesario, nunca como imprescindible.

 “Pero vayamos a la realidad concreta. El departamento Ancasti, en la provincia de Catamarca se encuentra ubicado a 28°48′ de latitud Sur y a 065°30′ de longitud Oeste. Hay muchos grados de diferencia con la ciudad autónoma de Buenos Aires.

 “La localidad de El Comedero, en el departamento Ancasti, está a unos 60 kilómetros de la Villa de Ancasti, cabecera departamental.

“El Comedero cuenta con la Escuela Primaria N°402 “Luis Eduardo Bulacios”, en cuyas instalaciones a partir de las 14.00 y hasta las 18.00 horas funciona el Anexo 01, de la Escuela Secundaria Rural N°4, quienes volvieron a clases presenciales desde el inicio del ciclo lectivo 2021.

“Hoy cuenta con una matrícula de 22 alumnos distribuidos en 1ro, 2do y 3er pluriaño del C.B.S, 4to y 5to pluriaño del C.O y 6to año sección única C.O.  El equipo de conducción está integrado por la directora, una profesora y un secretario.

“Los alumnos que concurren al Anexo 01, lo hacen desde distintas localidades aledañas, tales como El Talita, distante a 13 kilómetros, Santa Gertrudis –ubicada a 25 kilómetros-, El Chorro –a cinco kilómetros-, El Sauce –distante a nueve kilómetros-, Amana –que se encuentra a 15 kilómetros-, El Parador, a 20 kilómetros; Amamato –a 16 kilómetros- y Cañada de Ipizca se halla a 18 kilómetros.

Para poder llegar a la escuela pública van a pie, o son llevados por sus padres en motos o en el caballo de la familia o de algún vecino.

“Quizás una vez más debamos insistir que en la ciudad autónoma de Buenos Aires se está educando en la “otredad”. Es decir, formándose a los niños en la escuela sarmientina de esculpir desde afuera, disolviendo el adentro, imponiendo perfiles que son ajenos a las mismas razones de nuestro pueblo anhelante y sufriente. ¿No es acaso una mirada directriz de alteridad, como cultismo de la ‘diferencia’, propio de este imperio cuya cabeza está en Buenos Aires?

Zorro desentrenado – Nerea Delgado

De los errores se aprende.

De los errores aprenden los listos,

pero tú…

Tú piensas que hay errores que no son errores

y de los que crees que nadie se da cuenta.

Y recaes.

Una y otra vez,

como un cerdo revolcándose

en su propia metedura de pata

que jamás admitirá.

Recaes hasta la estupidez y la soledad.

Y sigues intentando agrandar una bola de nieve en pleno marzo,

ridículo como alguien que corre detrás de un autobús y lo pierde.