Por Miguel Núñez Cortés

“Debemos ser capaces de ir creando nuevos espacios de poder con audacia e inteligencia, con creatividad innovadora para que todo sea más operativo y menos declamativo, para que la democracia no se agote en la sola emisión del voto, sino que implique el ejercicio constante de la responsabilidad personal y colectiva que permita afianzar la eficaz realización del interés general en cada situación histórica.

“Dicho esto para evitar confusiones, es importante mencionar cómo repiquetea en nuestros oídos el libreto oficial de la “embajada”, a través de la voz y el sentir de  algunos compañeros que se pliegan a esos gritos de “tordos”, queriendo avanzar más rápido de lo que puede “este gobierno de coalición”. Que nunca se nos pase por alto este concepto. Aprendamos de los silencios de Cristina, de su estrategia, de su valor político.

“No conduce a nada quedarnos solamente en la protesta, en la queja o una detallada expresión de deseos, o en la simple descripción mortificante de la injusta realidad que le toca vivir al pueblo argentino en particular y al género humano en escala planetaria, mientras las minorías nos imponen desde el principio de nuestra historia (salvo ciertas anomalías, diría Ricardo Forster), esa historia manejada por minorías que nos han impuesto una interminable colonización material y cultural. 

“Justamente, los compañeros que ponen el grito en el cielo ante la supuesta inacción o retardo, viven mejor que aquellos cuyas viviendas tienen techos de chapa y paredes de cartón o lienzos de lona y tiras de nylon. Claro, los que se quejan entran en las redes, opinan en las diversas plataformas, delante de sus computadoras de escritorio, portátiles o teléfonos inteligentes. Y pasan largas horas viendo Netflix, después de cenar y beber a gusto. Son gente informada, no se puede negar.

“Y no está mal que lo hagan. Sólo se les pide que no se equivoquen. Que tengan noción de la magnitud catastrófica que enfrenta el gobierno de coalición de este pequeño paisito llamado Argentina, tan lejano de los centros de poder pero tan cerca de las garras del águila imperial.

“Quienes vivimos la asunción del gobierno de Perón, sí de Juan Domingo Perón, sabemos de la fuerza del enemigo. No nos olvidamos de Braden, de Tamborini-Mosca y de sus aliados. El Consejo Nacional de Posguerra puso blanco sobre negro y dicen muchos que fue el comienzo de la gran revolución libertadora. En 1946, el Gobierno de EE.UU. había editado el LIBRO AZUL CONTRA PERÓN, plagado de serias y falsas acusaciones. La dura disputa con el embajador generó la recordada consigna «Braden o Perón». ¿ahora “lawfare? ¡por favor!

“Incito a los compañeros a que cambien el sentido, aunque no la dirección, de sus críticas. En lugar de opinar y dudar sobre el gobierno de coalición, vuelquen su atención en hacer pedagogía en redes y plataformas (sin necesidad de ensuciarse los zapatos) destapando la violencia invisible de la opresión sistemática e incansable del régimen, cuyos personeros cobran por mentir, disociar y desnacionalizar.

“Y los peronistas y todos los que adhieren al movimiento nacional, popular y democrático, debemos volver a renovar los lineamientos que nos señalara nuestro inolvidable General Perón: no hay política nacionalista sino bajo la conducción de la clase trabajadora, capaz de movilizar la voluntad nacional tras la empresa excepcional de cambiar el orden social existente y asegurar sus bases materiales mediante el desarrollo como Nación independiente. ¿Qué no existe esa conducción? ¡Pues apliquémonos en el campo de su construcción y no nos pleguemos al monólogo del enemigo, solapado y cruel, mercader de la muerte!

“Como decía, John William Cooke, “de una vez y para siempre hay que darse cuenta y entender que somos un país asediado y maniatado”. Así nos dejó el plan maquiavélico que tuvo en Macri solo un mascarón de proa, pero cuyas palancas de conducción estuvieron en el Norte, fuera de nuestro territorio.

 “¿Cómo será la Patria?”

Por: Luis Eduardo Aute

¿Cómo será la patria que construimos?
Con este sacrificio y esta esperanza.
¿Cómo será la vida sin el martirio?
De ver a la pobreza acechando el alma;

¿Cómo será la patria cuando los niños?
Jueguen con la guitarra de la alegría.
Debemos consagrarnos toda la vida,
Para que no anochezca a mitad del día;

Patria, tierra sagrada.