Por Mario Volpe* * Ex-Combatiente de Malvinas. Vicedirector Instituto Malvinas. Ex Vicedirector Museo Malvinas. CECIM La Plata.

 La aparición de un documento que se filtró (o lo dejaron filtrar) en la prensa británica, con el nombre “Global Britain in a Competitive Age. The integrated Review of security, Defence, Development and Foreign Policy”, Marzo 2021.

 El pomposo documento menciona a Malvinas en dos oportunidades y llama la atención la necesidad de reafirmar, desde un discurso que apela a una retórica casi thatcheriana, a la defensa militar y la defensa de los tratados jurídicos de esos territorios, justificando la amenaza militar tanto estatal como no estatal. En la semana de la memoria, en nuestro país o en cualquiera suena a Terrorismo de Estado.

Johnson habla también de la decidida presencia militar en el mar territorial de Gibraltar, Malvinas y Antártida Británica que, como sabemos, ocupa la Antártida Argentina y Chilena. Hacia 2030 justifica con grandilocuencia la inversión de 24.000 millones de libras esterlinas en armamento, en parte nuclear, para ampliar el poder de disuasión entre países. Fuerte inversión en ciencia y técnica, para el desarrollo de herramientas capaces de defenderse de ciberataques, aunque trasunta una estrategia ofensiva de ataque, nuevamente, a estados o “no estados”. En estas expresiones grandilocuentes, anacrónicas, naturaliza la legitimidad de un colonialismo del siglo XVIII, pensado para el 2021-2030, denuncia como amenaza la competencia de Rusia Y China como potencias mundiales y deja entrever que, ante cierta displicencia de EEUU, están destinados ellos a retomar el liderazgo mundial, junto a la primera potencia occidental, para frenar sus imparables avances.

Pero detrás de este avance imperial, rememorando viejos liderazgos del pasado, muestra el escándalo y la debilidad del pésimo manejo de la pandemia y, sobre todo, la búsqueda de supuestos conflictos armados, para dar movimiento al oculto CIM, el “Complejo Militar Británico”, que, en su asociación con transnacionales de la industria de la guerra, se ve estimulado a magnificar supuestos conflictos armados, con la gravedad de que nos incluyen como estado amenazante. Además, insisten en lo no estatal, o sea terrorismo de estado o libertad para masacrar lo que les parezca. Para nosotros no cambia mucho, solo que debemos poner en marcha un plan concreto y actuar en consecuencia. Poco hablamos del CIM (Complejo Militar Británico) cuyo presupuesto en un 25% va dirigido a la CMP (Corporaciones Militares Privadas), como integrantes del CIM británico (Winer, Melfi). A partir de la ocupación de Irak, las CMP británicas crecieron de manera exponencial: percibieron un ingreso anual de 320 millones de libras esterlinas en 2003, y más de 1,8 mil millones en 2004, lo que explica su afinidad e interés por participar de invasiones y de procesos de “albanización o destrucción de infraestructura pública en diversos lugares del Mundo, para sumarse luego a la “Reconstrucción” reservada para las corporaciones y compañías del entramado imperialista (Winer, Melfi). Los autores denuncian la militarización privatizada de los océanos, ejemplo, “combate a la piratería” o custodia de plataformas petroleras. Aparecen más allá de los intereses geopolíticos los circuitos geoeconómicos a favor del imperialismo. En otro artículo nos referiremos a la entrega de soberanía, durante el gobierno de Mauricio Macri. Pero qué hacemos, qué posibilidades tenemos más allá de la resolución 2065 de naciones Unidas.

Una posibilidad a profundizar es el Brexit, que no es una ventaja para ellos, por eso debemos defender nuestras fortalezas y conocer sus debilidades, en esto está la lucha interna de poder de las posesiones de la Corona vs la City de Londres: posesiones territoriales y de recursos naturales y el poder financiero de la City que actúa como otro país dentro del propio Reino Unido, con sus paraísos fiscales y su globo financiero. Las inversiones chinas en África y América Latina, la idea inventada (o no) de una posible base rusa en África sobre el Atlántico, la posible pérdida del control del puerto de Montevideo por la injerencia china o nuestra decisión soberana de nacionalizar con presencia de los trabajadores la mal llamada Hidrovía, recuperar el Paraná y lograr nuestra salida al sur y al mar por el canal Magdalena. Tras estas supuestas fortalezas en el discurso, hasta la vacuna Sputnik V les ha pintado la cara. Es una decadencia peligrosa, pero depende de nosotros, contamos aún con varias herramientas, el acercarnos a España para que no pasen de contrabando la pesca ilegal en Malvinas  como española con licencias ilegales del usurpador, denunciar en los foros internacionales de forma permanente sus paraísos fiscales, estudiar la interna que divide a la Corona de la City, revisar los posibles acuerdos Mercosur- UE, renunciar públicamente al nefasto Acuerdo Foradori-Duncan, controlar el papel  de las ONGs británicas en nuestro país y en el Atlántico sur, volver a la asamblea general rompiendo los pactos secretos y no tan secretos escritos y no escritos desde los acuerdos de Madrid, que nos inhiben de concurrir a la Asamblea general de la ONU.  Rever nuestra situación como Aliado Extra-OTAN, inmutable desde 1997, y envuelto en un cono de silencio.

En fin, tenemos mucho por hacer más allá de la 2065, enumeré solo algunas, pero gran parte de nuestro futuro por suerte aún depende de nuestra valentía y decisión de ser soberanos. Lo de Boris Johnson es la peligrosa apelación a un pasado al que no volverán, pero en su sed de viejas glorias teñidas de sangre, aún debe mantenernos atentos y con fuerte decisión de ejercer soberanía, su elegante cinismo diplomático tampoco debe confundirnos. No solo es Malvinas, es nuestra decisión pensarnos un país Marítimo, insular, bicontinental, integrado a una región que vuelve lenta pero firmemente a recuperar sus valores antiimperialistas y anticoloniales. Es retomar UNASUR, la CELAC y fortalecernos como región. Es definitivamente nuestra responsabilidad, es nuestro futuro, debemos asumirlo, no abandonemos el camino, pongamos la fuerza de las ideas, la convicción de ser libres: nuestros muertos por la patria y todos los que cayeron en Sudamérica y en el mundo luchando por ser libres lo necesitan, no los defraudemos, hagamos lo nuestro.