por Miguel Núñez Cortés

“Tengo en mis manos un libro cuyo título es Paideia, de Werner Jäger, ejemplar que adquirí de segunda mano en 1980. No lo conseguía por ningún lado y lo hallé “de viejo” en los escaparates de la Plaza Lavalle (es una edición del Fondo de Cultura, México, 1974).

 “Con este libro aprendí muchas cosas, entre ellas el significado de Paideia (παιδεία) que traducido del griego al castellano significa «educación» o «formación» y también (παις) país. Paideia para los griegos era el proceso de crianza de los niños, entendida como la transmisión de valores (saber ser) y saberes técnicos (saber hacer) inherentes a la sociedad.

 “Y los griegos se preocupaban en la formación, en la educación del individuo, intentando que ya adulto fuera una persona apta para ejercer sus deberes cívicos.

 “Fue Roma una receptora de muchos saberes griegos, quien designó “Humanitas” a la Paideia. “Grecia no le fue ajena a Roma. Es Eneas, héroe de la guerra de Troya, que luego de la caída de la ciudad logró escapar, emprendiendo un viaje hasta el Lacio donde, tras una serie de acontecimientos, se convirtió en rey y, a la vez, en el progenitor del pueblo romano”.

 “Unos cien (100) años AC,  el jurista, político, filósofo, escritor y orador romano Marco Tulio Cicerón dijo que tanto la cultura, como la educación y la pedagogía,  son propias del hombre libre y precisamente de la Humanitas, todas relacionadas con estas disciplinas.

“Con  Humanitas, Cicerón señaló que al fomentar el crecimiento de los valores de la cultura se hacía posible hacer del hombre un ser verdaderamente humano; aquellos romanos a toda costa querían defenderse de los “bárbaros”.

 “¿Acaso desmientes las autoridades nacionales a los medios masivos cuando repiquetean sus directrices?

 Leo en la portada de un importante diario de distribución nacional:

              “Bajar la inflación y domar al dólar: los dos objetivos del Gobierno en el año electoral”

“El Presidente Macri y sus ministros saben que si no pueden dominar esas dos variables las chances de reelegir quedan comprometidas” (sic)

 “¿Dónde ha quedado entonces la Paideia, la Humanitas, para los niños y los jóvenes argentinos?

 “No hablo de los adultos, pues cada uno se hace tonto como quiere, le gusta o le importa. Como en tantas cosas de la vida adulta percibimos que nos están engañando, caloteando la verdad y sin embargo seguimos incólumes, hipnotizados y  formando fila, detrás del flautista de Hamelín (no en concepto de niños, sino de ratas), recordada fábula alemana documentada por los Hermanos Grimm (cuyo título original alemán es Der Rattenfänger von Hameln).

 “A la educación, en nuestro país, la conducen ciertos “bárbaros”, despojándola día a día, minuto a minuto, de los valores de la Paideia, de la Humanitas, mundos inexistentes para esos bestiales en el concepto y finos en las maneras de vivir y de ostentar. Tener es Ser.

 “Carecen del menor entendimiento, imprescindible para interpretar que los máximos objetivos de un país no son las tasas ni el dólar. ¿cómo hacerles entender  que forman parte de la Humanitas la poesía, la gimnasia, la música,  la geometría, la gramática, la astronomía, la retórica, las matemáticas, la filosofía?

 “Bárbaro” es un exónimo peyorativo que procede del griego   (βάρβαρος)​ y su traducción literal es «el que balbucea».

 “Pero debe quedarnos claro que él, el que no sabe ni leer ni escribir, no está capacitado para conducir las complejidades intrínsecas de un país. Lo dijo Pitágoras: διπλοῦν ὁρῶσιν οἱ μαθόντες γράμματα, que podemos traducir como «Los que saben leer y escribir ven el doble.»

 “En casi cuatro (4) años lo hemos percibido: no sabe ni leer, ni escribir. Es un “bárbaro”, pues balbucea”