Y tu cabeza está llena de ratas.
Te compraste las acciones de esta farsa
y el tiempo no para.
Yo veo el futuro repetir el pasado,
veo un museo de grandes novedades
y el tiempo no para, no para.

Bersuit Vergarabat (el tiempo no para)

 

por Alejandro Mosquera

El gobierno apura el presupuesto buscando cómplices para aprobar la nueva ronda de ajuste y el disciplinamiento al FMI. La oposición trata de salir de la trampa del relato del oficialismo y ubica en el centro del debate que el problema son las políticas de Macri y no CFK, sobre todo porque una parte la población piensa que ella es la solución. La cercanía de las elecciones y el enojo popular empujan a dejar los coqueteos con el ejecutivo. La Iglesia insiste con su doctrina social, tiende la mano a los vulnerables y trabajadores y el gobierno ve conspiraciones, trata de desprestigiar al Papa para evitar que los obispos y curas se plieguen masivamente al reclamo por cambiar la política económica. En el mismo momento crece la pobreza, los reclamos sociales, las dificultades de las pymes y empresas nacionales. La recesión y la inflación desbocada aprietan.

En pocas horas el debate sobre el presupuesto pondrá un poco de claridad en la oposición. ¿Se terminará la costumbre de algunos de ser opositores en los micrófonos y cuasi-oficialistas a la hora de votar  de tantos dirigentes? Dificil, sin embargo la calle y la política estan cambiando actitudes.

Las organizaciones sociales, partidos, El Manifiesto Argentino, los intendentes peronistas del país y en particular de la provincia de Buenos Aires, reclaman no aprobarlo. También la actitud en el Congreso sobre el presupuesto será una base para discutir el frente amplio que hay que construir para derrotar democráticamente al salvajismo neoliberal del gobierno y sus socios.

La puja sigue creciendo en el país. El componente anti-macrista de la unidad de nuestro pueblo se extiende, la propuesta de país y transformación sobre la base de la catástrofe social y económica es la cuestión distintiva de los rumbos que tomará el movimiento nacional y popular.

Por el lado del gobierno recurren al viejo expediente de la anti-política. Para ello tratan de presentarla como nociva parael conjunto de la sociedad. El duranbarbismo elige a un opositor que pueda desprestigiar -con razón o sin ella-  y luego ponerlo en el centro del debate para explicarle a su núcleo duro y a la sociedad que ellos son la única solución frente a la vieja argentina. Quieren aparecer como la contracara del sistema político para tratar de cosechar voluntades en los “sujetos sujetados”, desde su versión neoliberal “new age” quieren ser los de afuera del sistema aunque son el sistema, lo peor de él.