por Ruben Lamas

Cuando se habla de primarizaciòn de la economía,  se describe un modelo económico  orientado a  producir  materias primas, y entre estas encontramos la producción agrícola, ganadera, minera, y extractiva.

Es lógico que alguien cumpla esta función,  por cierto muy necesaria, pero también debemos conocer nuestra historia, no solo la Argentina, también la de la patria grande Latinoamericana, y recordar que desde el genocidio producido por las condiciones infrahumanas de las minas de Potosí, para extraer plata, oro y estaño, hasta los días que corren que cuentan con enormes avances científicos y tecnológicos, no hay posibilidad de progreso posible para el país y su pueblo, si aceptamos resignadamente el rol que en el tablero del ajedrez internacional ,se nos asigna como lisos y llanos  proveedores de materias primas.

Nuestros dirigentes más encumbrados deben estar a la altura de las circunstancias, y por experiencia deben conocer que en el pasado exportábamos lanas e importábamos  telas, del mismo modo se desmontó el  quebracho colorado con la dramática historia de la forestal, el oro sustraído de América fue a parar a España,  y tantas otras experiencias.

(Como referencia ver Las Venas Abiertas de América latina de E Galeano)

Hoy se repite la misma historia una vez más, pero la  versión actual  viene acompañada de nuevos matices, ahora los grandes productores cultivan soja en campos propios y arrendados, y se  deja de producir leche, se concentra más la propiedad de la tierra, y tenemos el triste record de la desaparición de cien mil pequeños  y medianos productores agropecuarios, solo en la década de los noventa.

Sancor la empresa emblemática de estos productores de la zona más privilegiada Santa Fe y Córdoba, se encuentra sumergida  en una crisis que amenaza con ser terminal, sumado al poco interés estatal por intervenir en su asistencia, y su posible transnacionalización, porque según el discurso oficial cada crisis es una oportunidad, (oportunidad de que el pez grande, se coma al  chico)

Con la desaparición de tantos productores como los mencionados y otros tantos transformados en rentistas, el panorama social del interior cambio dramáticamente, los que perdieron todo o salvaron algo, migraron hacia nuevos destinos urbanos, y el sector rentista, sufre un cambio profundo en su rol social, cobra su renta pero ya no es un participante económico independiente, en el sentido de tomar decisiones, sean estas contrataciones, compras  de semillas, alimentos, insumos y ventas de sus productos, ya no interactúa con su cooperativa, su banco y sus proveedores, y ambos los que perdieron casi todo, y los rentistas forman parte del despoblamiento rural.

La retracción afecta en sentido amplio, y presenta puntos de  comparación pues hay cierta similitud entre el pequeño y mediano productor rural, y las pequeñas y medianas empresas industriales y de servicios, ambos están ligados fuertemente al mercado interno, y afectados por un proceso de desindustrialización, aumento de tarifas,  la caída en los niveles de consumo de productos básicos, caídas en las ventas del comercio, aumento del desempleo, factores todos que dejan a la vista un panorama preocupante, y muestran quienes son los afectados por las actuales condiciones económicas.

Por otra parte, entre los ganadores ciertamente minoritarios, prevalecen las grandes empresas de capital extranjero ligadas a los agro negocios, semillas, agroquímicos, los grandes terratenientes beneficiarios de esta primarizacion de la producción y responsables del despoblamiento rural  como ya describimos , los bancos que por medio de un enorme negocio financiero debido a la toma permanente de créditos, por parte del estado, se aseguran  jugosas comisiones e intereses, y que como ya vimos en otras ocasiones, solo es cuestión de tiempo para que la “burbuja” desate una crisis y afecte al conjunto de la economía.

Se nota una fuerte crisis de identidad en semejante contexto,  y hay datos de la realidad para sostenerlo, durante el conflicto del campo del 2008, que se prolongó por varios meses con cortes de rutas y otras medidas que incluyeron desabastecimiento y quema de pastizales, se tejió una alianza urdida astutamente por los más poderosos y encumbrados terratenientes nucleados históricamente en la Sociedad Rural, junto a sus viejos y nuevos aliados de los medios de comunicación monopólicos, actualmente también socios de expoagro, también se unieron  a ellos Confederaciones Rurales, Coninagro y lograron el apoyo de pequeños y medianos productores, con los que históricamente se hallaban enfrentados.

Promovieron por esta vía una división profunda en la sociedad que tuvo un costo altísimo para estos últimos, ya que esa alianza puso en problemas  al gobierno Kirchnerista, pero cumplida la funcionalidad requerida por los artífices poderosos, las dificultades económicas del momento actual, por el encarecimiento de los combustibles, peajes, fletes, apertura de importaciones y una gran nómina de insumos, (muchos de ellos dolarizados),afectan seriamente la rentabilidad y ponen en  dificultades a las economías regionales, y a los productores pequeños y medianos que son los más vulnerables del sector.

(Este tema se encuentra bien documentado en el trabajo de Basualdo, Arceo, Arceo, La crisis mundial y el conflicto del agro, CCC. 2009)

Cualquier proyecto económico moderno, apunta tanto  al desarrollo agrícola ganadero como al industrial, basta ver la economía Europea y China que son bien diferentes, pero a pesar de exportar maquinaria, productos químicos,  tecnología, etc,  no descuidan su producción alimenticia (en el caso Chino por su numerosa población y su tradición campesina) y en el Europeo se subsidia la agricultura y la ganadería. Es difícil que el gobierno cambie el rumbo, pero este contexto es favorable a muy pocos, excluye al grueso de la población, que por vía de apertura de importaciones, falta de políticas industriales, alta inflación, alto déficit fiscal, salarios a la baja, desempleo, flexibilización laboral, y baja del consumo, tiene ante sí un  contexto de desmejoramiento de su calidad de vida.