por Pedro Peretti

Tal es el dilema  que plantea el articulista del Diario La Nación, Pablo Andreani “…el productor siembra soja y cosecha dólares, este es el principal concepto y cambio de paradigma de lo que significa para la Argentina el negocio agrícola…”. (La Nación, 1/9/2018). Andreani parte de una premisa vieja como si fuera nueva, ese cambio de modelo ya se produjo, y su debate ya está añejo, es del siglo pasado. Ese famoso paradigma que nosotros desde el Manifiesto Argentino denominamos como de: sojizaciòn con concentración de tierras y rentas, se instaló en la tristemente trágica década del 90 ;… ya está plenamente consolidado; lo que sufrimos hoy, son sus consecuencias, no los dolores de su instalación. La sojizaciòn con concentración, es lo que nos llevó a este desastre actual, cuyos resultados negativos-por más que los quieran ocultar- son más que visibles: menos productores, más concentración, más abandono rural, más rentistas, la población -rural y urbana- con más cáncer e inundaciones, para todos/as, menos bosques, más accidentes viales (el 90% se transporta con camión), menos trabajo en el interior profundo, más migraciones rurales descontroladas, menos ARRAIGO. Estas son algunas de las consecuencias del paradigma que reivindica Andreani y que por lo general nadie computa ni menciona a la hora de hacer el balance del modelo sojero. Bien, eso al país no le sirvió nunca y menos ahora, que entro en la etapa que solo reparte daño ambiental y fuga de divisas. Lo que el modelo paga de retenciones no alcanza a compensar lo que dejamos todos en el camino para beneficios de unos pocos. La diversidad productiva (chacra mixta), un necesario e impostergable impuesto al latifundio, más las retenciones que-si están -siempre deben ser segmentadas compensan y de sobra, lo que produce la cuenta fiscal de la:solo retenciones-monocultivo soja. Este ya vetusto modelo sojero exportador solo le sirve a un minúsculo grupo de ciudadanos, que integran el denominado “planeta soja”.

Sigue Andreani “En la medida que el productor entienda que su negocio es financiero-la producción es el camino para consolidar el flujo de dólares -mejores decisiones tomara como empresario.”(Pablo Andreani, La Nación 1/9/2018) No tengo dudas que los pocos más de 2.000 mega-productores-ultra-concentrados- que explican el 50% de la producción de soja del país actúan según el razonamiento de Andreani, obteniendo dólares y fugándolos del país, (esto no lo dice Andreani, lo digo yo). Allí radica el principal problema agrícola del país, no son productores son financistas los que hacen la agricultura. Debemos volver a tener un país con productores, de rostro humano, no meros auxiliares productivos de grandes traider exportadoras que solo siembran soja. Una cosa es ser chacarero o productor y otra plantar solo soja-financista; son dos conceptos distintos, dicotómicos, que representan dos mundos agrarios y modelos políticos totalmente opuestos. Los productores financistas no reinvierten un peso en el agregado de valor, ni en nada más que en volver a sembrar… para volver a obtener dólares y volver a fugar, un auténtico círculo vicioso. Todo un relato ficcional, adornado con un cendal de  “virtuosismo”, que no tiene ni el modelo, ni sus protagonistas. Dime que alardeas y te diré lo que te falta, pero eso, es para otro debate… Volvamos a Andreani: ¿puede un país, que cuida y piensa en su gente -en toda/os y cuando decimos todos /as, es todos-todas, transformar un genuino productor, auxiliar insustituible de la soberanía y seguridad alimentaria, en financista? ¡¡ no es un dislate total.  ¿puede ser la agricultura, solo un negocio para tan-tan pocos, cuyo único y excluyente objetivo es obtener soja  para fabricar dolarespara la especulación financiera?. La verdad que este modelo es de una insensatez supina. Chau soberanía y seguridad alimentaria, chau industrialización, chau mercado interno, chau educación pública, chau salud…en definitiva chau país, para todos; bienvenida colonia.

Para cerrar, ¿porque la política no se hace cargo de este debate ¿porque el campo nacional y popular nunca discute la política agraria? ¿Por qué no intervienen para impugnar estas ideas neoliberales en la agricultura que tanto daño le hacen al país en general, no solo al sector rural? Las dejamos correr sin obstáculo, con lo cual terminan integrando el sentido común productivo de la sociedad argentina; como si fuera–algo neutro, benigno, que para la población da igual , que la comida la “fabriquen” la  agricultura de rostro humano o los financistas, que buscan volumen para conseguir divisas para la timba financiera. Les parece que es lo mismo o da igual….

Estamos hablando de la comida de los argentinos, no se si se dimensiona lo que significa: “la comida”. La producción agropecuaria no puede ni debe ser solo un camino para asegurarse dólares, vía monocultivo sojero, para especular. Bajo ningún punto de vista no es esa la misión del chacarero tal como lo concebimos desde la “vieja” FAA. Su rol, es vital e insustituible para el abastecimiento de comida a el conjunto de la población; y lo que sobra -sí sobra- entonces sí, exportarlo… LA COMIDA como primera prioridad, con eso no sé jode y después la exportación. Primero llenar el estómago y después los verdes, esto es parte de la genética política del campo popular. Y no es un juego de palabras vanas, como se resuelve esta ecuación es toda una definición política.

La instalación de un modelo agroexportador, así a lo bestia como lo plantea Andreani, presupone que quienes van a liderar la construcción de la nueva sociedad, basada en esas premisas, también deben estar dispuestos a financiar impositivamente “la aventura económica” que proponen, pero no. Lejos de ello, quieren quedarse con “toda la torta”, sin pagar una miserable gabela. Es tan-tan misérrima la actitud, tan sin sentido común, que no debería merecer la más mínima consideración intelectual. Que sociedad puede hacer baza incitando a sus productores a transformarse en timberos de las finanzas. Y… sin embargo, ganaron dos elecciones con estas ideas desopilantes. Alguna autocritica debemos hacernos… ¿no? . El macrismo retrotrajo el debate agrario al siglo XIX. Que quienes alientan la instalación de este modelo, quienes prohíjan su implantación, ni siquiera… quieran producir alimentos para los argentinos y encima se quejen de los impuestos que pagan…no es un modelo económico… es directamente el saqueo. Es la perinola que cae siempre en él toma todo de los poderosos.