Por Enrique Aicardi

El valor de las propiedades va a tener una baja a partir del nacimiento de la pandemia del coronavirus.

Esta situación de las propiedades no comenzó hoy sino que se agudizó a partir de marzo de 2018, las tasaciones se mantenían equilibradas hasta ese momento en que empezaron a bajar con un índice de alrededor del 10%.

Con el advenimiento de la pandemia se espera ir en baja en los próximos meses. Los propietarios probablemente reciban propuestas muy duras, los inversores saldrán a ofertar a bajo valor.

Pensemos que estas situaciones ocurren en circunstancias diferentes para cada uno de los actores del sector, puesto que el precio de la construcción se convertirá en un piso histórico, el costo se estima en USD 680. Esta circunstancia puede pensarse como una oportunidad para emprendedores

Si pensamos que esta realidad tiene que ver con la del 2001 nos equivocamos. En esos tiempos el 90% de las operaciones se habían realizado con hipotecas que la gente no pudo solventar. Las realidades que van a ocurrir son diferentes. Muchos van a tener que vender para capitalizar sus negocios. Otros negocios, por ej.: Hoteles que no van a abrir y se convertirán en productos para reformar en departamentos. Otros desaparecerán por un largo tiempo, por ej. los que corresponden a contratos turísticos. Posiblemente cambien los gustos también. Muchos querrán balcón, más espacio y en general más luz.

La foto de las inmobiliarias cerradas por más que en el día de ayer el presidente permitió la apertura no cambiará de un día para otro el panorama detenido. Los precios bajarán y esto puede ocurrir hasta en un 30%.

La capacidad de ahorro de los inversores se ha congelado derivado de que muchos no trabajan y otros pierden en sus negocios, desde ya no se sabe qué precio tendrá el dólar a fin de año, estas realidades achican el universo de inversores en el mercado.

El personal de la actividad deberá entrenarse en las tecnologías más modernas. La nueva forma de trabajo en las inmobiliarias será la presentación de las propiedades por medio del zoom y de toda la diversidad de herramientas tecnológicas.

En los últimos días se firmó el primer boleto de compra venta de la pandemia. Esto fue posible porque el Colegio de Escribanos porteño aprobó un reglamento que habilita a los escribanos a realizar certificados de actuación remota que se pudo firmar vía zoom. El escribano en estas circunstancias certifica mediante visualización del documento la identidad de las partes mostrando sus firmas en cada una de las páginas del contrato.

Mientras no haya crédito accesible para la clase media la compra de unidades y el mercado van a ser pequeños y para una minoría de la sociedad.