Por Silvia Rojkes

El primer territorio a conquistar es el cuerpo de la mujer, nos dice Rita Segato.

Desde tiempos lejanos, coloniales y hasta el presente, se entregaron territorios a los conquistadores con los cuerpos que los habitaban como parte de las ganancias. Siempre el cuerpo de la mujer, el cuerpo femenino, como moneda de pago, como manera de ejercer el poder machista, que se dispersa a lo largo y a lo ancho de todas las actividades que producimos. 

Las mujeres, siempre experimentamos las desigualdades, las inseguridades, los atropellos y las opresiones.

Con la ocupación de los territorios, llegó la colonialidad del poder, del pensamiento, del conocimiento y fue tomando a las comunidades como rehenes de un pensamiento único, llevado adelante por quienes sostienen estos principios patriarcales y neoliberales hoy,  como modelo hegemónico.

Con la lucha de las Mujeres hoy extendida gracias a la tecnología al mundo digital globalizado, más allá de que grandes sectores aún no tienen acceso a ellos, comienza a tener fuerza y se va generando una mayor reflexión e interpelación a los mandatos patriarcales y su sentido común de violencia contra las mujeres. Frente a un discurso igualitario que enmascara la desigualdad y, continuando con Segato, “pone en juego una cuestión de poder, la relación de género basada en la desigualdad, como la estructura más arcaica y permanente de la humanidad”.

La Provincia de Tucumán es la única del territorio argentino que todavía no adhirió a la Ley Nacional 27499, que lleva el nombre de Ley Micaela. 

Tampoco lo hizo con otras leyes vinculadas a los derechos de las Mujeres. ¿Por qué no lo hizo? ¿Por qué no lo hace?

Cuán fuerte es este poder, escondido o no,  detrás de líderes políticos, religiosos, comunicacionales y jurídicos, que quiere prolongarse en el tiempo y tener continuidad con el aval de sectores de la comunidad, en la construcción y renovación permanente del “pensamiento único, que va incorporando las demandas sociales al discurso hegemónico, transformando en una cuestión natural a las desigualdades, considerándolas inevitables, como expresión de las diversas capacidades de adaptación de los individuos ante el mercado”, ¿justificando que hay desigualdades necesarias?

No hay Justicia Social Global,  como lo plantea Boaventura de Souza Santo, si no hay Justicia Cognitiva Global. El pensamiento único, genera violencia. Alguien lo dijo: no hace falta estar en guerra para que la violencia sobre el cuerpo de la mujer sea el territorio de lucha, de colonización.

En este Tucumán, ¿qué se esconde? No puedo dejar de preguntarme. “Belén”, “Lucía”, la gran cantidad de femicidios sólo en 5 meses, la violencia institucional al no dar las respuestas que las normas indican. ¿Qué persiguen?

El mismo Tucumán que se ha declarado, ilegítimamente, ser “Pro vida”, no da respuestas a estas perversas realidades tapadas por estos sectores que promueven un pensamiento irracional, violento, único.

Durante mi gestión como Ministra de Educación (Poder Ejecutivo) y como Legisladora Provincial (Poder Legislativo), la cuestión de género fue parte de mi agenda permanente. Siempre lo fue, siempre trabajé desde los Derechos Humanos incorporando la lucha feminista todos los días, en las distintas situaciones que se nos fueron presentando, porque nadie nace feminista, nos vamos construyendo, justamente por las realidades que vamos viviendo y conociendo. Debo decir, una vez más, que trabajé con poco apoyo, que no fue tarea fácil, por lo que nos alegramos ante pequeñas conquistas que fueron convirtiéndose en el andamiaje necesario para otras, porque es una lucha desigual.

La Ley Micaela pone el eje de su accionar en la capacitación, en la educación, en la información, en la reflexión colectiva e individual de todxs quienes trabajan en los tres Poderes del Estado, para poder construir nuevos paradigmas, sacar a la violencia del campo de lo íntimo, de lo privado, y llevarla al campo de lo público, para que sea el Estado, con sus instituciones, quien garantice a toda la población la seguridad necesaria a través de las políticas públicas de igualdad de condiciones. 

Como lo plantea Dora Barrancos, la perspectiva de género es fundamental para mejorar la equidad entre todxs. Es urgente descolonizar el pensamiento para dejar de naturalizar las desigualdades que producen cada día más violencia.  

No más muertes, no más violencias, no más discriminación. 

Como dice un grafitti: La Negra se convirtió en semilla. ¡QUE SEA LEY!

Prof. Silvia Rojkes  es Presidenta de la Fundación Central Espacio de Ideas. Legisladora Provincial (2015-2019). Ex Ministra de Educación de la Provincia de Tucumán (2007-2015).