por Alejandro Mosquera

Con el auspicio del Presidente y la “espada” de Patricia Bullrich, desde el oficialismo crece un viscoso y pegajoso discurso sobre el enemigo interno. No se detienen ante la enormidad de falacias y prejuicios racistas que despliegan, el aparato propagandístico. El radicalismo subsumido en Cambiemos se suma a un discurso que va en contra de su propia historia, y se suma a la histeria seudo-nacionalista.

Ya no importan los hechos para los lideres de la elite de derecha que detenta el poder, el estado de derecho cede ante la prevalencia de la denuncia sobre la prueba. El mecanismo es la hoguera, se instala la sospecha, a la protesta se le adosa la denuncia de un delito, el joven artesano, trabajador, estudiante, solidario, se vuelve un peligro, se habla de terrorismo, luego se sostiene que esos subversivos son un peligro para el ser nacional. Acto seguido “la argentinidad” tiene el “derecho” a defenderse frente al pretendido enemigo a través de las fuerzas de seguridad, las armas al servicio de los ciudadanos.

Dos hechos con pocos días de diferencia marcan el tono de la campaña del Gobierno contra los mas débiles. Por un lado, Patricia Bullrich ministra de Seguridad de la Nación que sostuvo para justificar el asesinato de Rafael Nahuel: “Luego contó que el grupo “RAM es un nombre genérico de grupos que actúan violentamente y los queremos separar de otros grupos mapuches” y aseveró que “había armas de grueso calibre, una de las cuales cortó de cuajo un árbol de 20 centímetros” en poder de los mapuches que estaban en Mascardi.” (Clarin 27/11/17)

Y sentenció la ministra: “Le damos a la versión que nos da la Prefectura carácter de verdad” (pagina12 28/11/17) 

El fin de semana en la mesa de Mirtha Legrand, la vicepresidenta Gabriela Michetti volvió a ratificar el mismo método, decir que hubo enfrentamiento, que son violentos, que tienen practicas terroristas, para luego sobre esa base justificar la violencia ilegal de las fuerzas de seguridad y las ordenes del ejecutivo. Un Ernesto Tenembaum serio, pero amable con la funcionaria, pregunto ¿Qué pruebas? ¿Qué armas? Y sostuvo los hechos ocurridos, entre ellos que lo central era una persona muerta por la espalda con una bala coincidente con las utilizadas por prefectura. Y agregando que la ministra no podía sostener que lo que digan las fuerzas de seguridad son la verdad. La vicepresidenta trastabillo, mostró su enojo, sostuvo que había que hablar con sentido común, y como podía creerse que un miembro de Prefectura va a tirar contra personas sin ser atacado (sic).

Increíble razonamiento en un país donde asolo la violencia desde el Estado, y en democracia se cuentan por centenares las victimas jóvenes y pobres del gatillo fácil, y las policías bravas en muchas provincias y la ciudad de Buenos Aires.

Claro que uno podría deducir que Michetti ya no es parte del núcleo de hierro del PRO, que el papel de humanizar a Macri ya pasó de moda, y que sus papelones frente al Senado muestran una política que parece no estar a la altura de sus responsabilidades. Pero las respuestas en el programa de Legrand mostraron el vacío del discurso de creación de enemigo interno del oficialismo.

Hace horas cumpliendo con la línea del jefe del aparato propagandístico oficial el intendente de la capital neuquina Horacio “Pechi” Quiroga sostuvo por radio y en su Facebook la misma teoría y construcción social del enemigo. Transcribimos su posición, y algunos apoyos  que inmediatamente recibió para tener en claro los monstruos que despiertan estos dirigentes de la derecha racista e irresponsable, que por ello son más peligrosos para la paz de la Republica:


Una de consecuencias de las crisis del capitalismo en este mundo globalizado que nos toca vivir, ademas que los dueños del mundo siempre quieren descargar las crisis que provocan en los trabajadores, productores, clases medias y pymes, es que crecen el racismo, la xenofobia, el montaje del miedo para desmantelar el derecho y vivir siempre en un estado de emergencia que “legaliza” los horrores desde el poder. Las élites de derecha se apoyan en sentimientos primarios de parte de la población para que sacrifican en el altar de esa seguridad los estándares contra la arbitrariedad, la violencia y los derechos y garantías que tantos siglos le costo a la humanidad construir. Una parte importante de la derecha argentina entiende “volver al mundo” como sumarse a lo peor de las lacras del capitalismo salvaje. No son liberales, no son republicanos, es la vieja derecha modernizada en caras y métodos, para su sueño de un mundo sin democracia, sin pluralidad, sin jueces imparciales, sin periodistas independientes del capital, un sueño autoritario aunque se vista de seda.