Por Carlos Resio 

“La primera premisa de toda la historia humana es la existencia de individuos humanos vivos. El primer hecho a constatar es, por tanto, la organización corpórea de esos individuos y la relación por eso existente con el resto de la naturaleza” C. Marx & F. Engels – Feuerbach

En charla con un joven amigo me cuenta que todas las mañanas, madrugadas, se dirige a distintos puntos de la provincia a trabajar en el emprendimiento de su padre, la recolección de resina de pino en distintos bosques implantados que se encuentran en la provincia de Misiones. Su tarea es la de coordinar la logística que gira alrededor de las labores de preparación de pinos y áreas adyacentes además de la cosecha. La extracción de la resina del pino es sencilla aunque requiere de paciencia y energía vital, es un trabajo manual y agotador. Caminar kilómetros en el pinar soportando temperaturas de 35°C en verano y 10°C en invierno además de la humedad y los insectos no es para cualquiera. Los equipos de trabajo se componen de trabajadores locales, generalmente jóvenes sin ocupación fija, en pausa por estar fuera de cosecha de yerba mate o ni siquiera con ese trabajo temporario. Ya imaginará el lector cuales son las condiciones de trabajo, sobran los ejemplos en otros rubros que requieren de este tipo de mano de obra. El pago es a destajo y me explica mi joven amigo que si trabajan 8 horas diarias de lunes a sábado pueden obtener un pago de hasta $25.000 lo que no es poco, dice. Claro que no tiene que llover, ni romperse la moto en la que se trasladan, ni quedarse en casa por un hijo enfermo, etc.

El producido de este trabajo es la miera  o resina de pino, exudado del árbol cuando su corteza es lastimada, un hidrocarburo de origen vegetal con alta demanda en el mercado y con un precio internacional de alrededor de U$S700 la tonelada. De la primera transformación, destilado, se extrae la trementina (aguarrás mineral) y colofonia (resina sólida cristalizada) cuyo precio internacional se multiplica por 10 con respecto al de la materia prima. Siguen siendo productos con mínimo valor agregado.

Los principales productores son China con el 74% de la producción mundial y luego le siguen Brasil e indonesia con el 9% y 7%. Nuestro país ocupa un lejano 6° puesto y las provincias de Misiones y Corrientes proveen la mayor parte de la producción que se exporta sin transformación o apenas con la transformación primaria de destilado. Tanto la trementina como la colofonia son a su vez materia prima de productos con alto valor agregado, de creciente demanda y con proyecciones sin techo a la vista.

La estructura productiva de nuestra región mantiene un fuerte perfil extractivista, con una alta presión sobre áreas de bosque nativo, concentrando en la yerba mate, el té y la madera la mayor parte de su producción. Estos tres rubros tienen la particularidad de que el producto final de consumo no contiene gran valor agregado ya que tanto la yerba como el té solo requiere de procesos de secado y molienda mientras que la madera sale de nuestra provincia con apenas un proceso de aserrado y cepillado o en pasta para papel salvo el caso de pequeños emprendimientos muebleros o carpintería de obra. Fue el deterioro del precio de la madera implantada lo que impulsó la producción resinera y el incipiente desarrollo de plantas de destilado para la producción de sus subproductos de primera transformación.

Las decisiones sobre la matriz productiva y la distribución de las riquezas están íntimamente ligadas. El mercado concentra la propiedad de la tierra y de los medios de producción y es allí donde la sociedad a través de la política debe incidir para contrabalancear esta distorsión que empobrece a nuestras regiones, cada una con su realidad productiva pero siempre primarizada. El proyecto gobernante, el “misionerismo” que lleva 17 años en el poder, ha condenado a la provincia a un “estancamiento ordenado”, habiendo propiciado negocios afines a la simpatías del poder sin propiciar el desarrollo y la distribución. No es el caso de la resina de pino, cuyos derivados podrían significar emprendimientos de alta tecnología química como la farmacéutica, pinturas y químicos sustitutos de los obtenidos del petróleo con altísimo valor agregado que elevaría la calificación de trabajadores y trabajadoras y así también su nivel de ingresos, se destina a la exportación a granel para que la transformación final se desarrolle en otros países para mejorar la situación de sus trabajadores mientras aquí queda el trabajo precario, no calificado y mal pago además del daño ambiental que produce el monocultivo de pino (bajo los pinos con alta densidad de ejemplares no crece más que maleza).

El modelo de frontera de producción traza una curva que indica cómo deben combinarse las fuerzas productivas y los recursos para lograr la mayor eficiencia. De esta manera en un extremo de la curva estará la producción de resina bruta y en la otra la de productos tecnológicos de alto valor agregado, esta es una de las herramientas teóricas de un estado presente parapropiciar la distribución de los beneficios, de nada vale sin vocación democrática. Para ello, necesitamos una sociedad consciente y comprometida y una dirigencia a la altura de las circunstancias. Una provincia postergada, sin inversión en infraestructura dirigida a una transformación productiva y sin la decisión de su pueblo de lograrla seguirá condenada a ser lo que decidan intereses ajenos.