por Miguel Núñez Cortés

Estas breves líneas pretenden ser un apoyo a quienes lucen [email protected] la divisa verde sobre sus cuerpos en las calles de Buenos Aires. Permítase que se cite, a modo de analogía, a María Zambrano Alarcón, que  nació en Málaga en el año 1904 y murió en Madrid en 1991. Muy tarde reconocieron a esta pensadora, filósofa y ensayista española. Siempre los objetivos de muchas luchas son difíciles de alcanzar.

¿y por qué se menciona a María Zambrano? Porque  «el 18 de julio de 1936, María se sumó al manifiesto fundacional de la Alianza de Intelectuales para la Defensa de la Cultura (AIDC) española, colaborando en su redacción y marcando el compromiso de «la libertad del intelectual» con el «pueblo puesto en pie» por una «razón armada».

“Como su propio padre y como su admirado y admirador Antonio Machado – María- que nunca escatimó lucidez y valentía, se alineó definitivamente en la realidad, un gesto humano y personal que muy pronto aparecería en su obra bajo el epígrafe de «razón poética».

“Salió de España y retornó a ella ocho meses después, en plena guerra civil española, el mismo día en que es ocupada la ciudad de Bilbao por el bando franquista, momento en que comienza la diáspora intelectual española; a la pregunta de por qué vuelve si la guerra está perdida, María Zambrano responderá: «Por eso». (Tomado de la Segunda República Española, Madrid, 1986).

Y en las luchas siempre hay confusión y errores. Hay avances y retrocesos. Se equivocan los caminos priorizando aspectos que no son los centrales, en perjuicio de otros que son más abarcadores y alcanzan a todas las categorías del núcleo que se cuestiona y pretende modificar. En otras situaciones factores perturbadores infiltran objetivos que distorsionan los verdaderos motivos que provocaron el inicial proyecto en común.

Luego del triunfo de la ferocidad franquista, María se exilia – sin olvidar de guardar, en su hato de intelectual itinerante – los valores que la hicieron alinearse con los principios republicanos. El 28 de enero de 1939 cruza a Francia y luego viene a Suramérica. Casi 50 años de exilio, antes de regresar definitivamente  a España.

Fue una intelectual incansable en favor de la libertad. Lejos de su tierra supo permanecer ideológicamente dentro del mismo campo por el que dieron su vida miles de hombres y mujeres en favor de la dignidad de España, entre ellos muchos argentinos.(1936-1939).

[email protected] pañuelos verdes deberían asomarse a la vida de María Zambrano para tenerla como ejemplo de sabiduría y perseverancia. Ratificarían lo que ya [email protected] saben: a las metas no se llega solamente por voluntad propia, sino que hace falta superar las resistencias de otros, que a su vez están convencidos de recorrer caminos de verdad y de justicia. María Zambrano no tuvo miedo de las atrocidades del régimen franquista: se exilió, para seguir combatiéndolo. El franquismo estaba persuadido de la certeza de su causa, y no dudo en mancillar, atacar, torturar y asesinar a quienes disentían con su prédica.

Finalmente, en homenaje de nuestra ejemplar e ilustre poeta, habremos de sobrevolar el “Cantar de los Cantares”, que significa “el más hermoso de los Cantos”, “el Canto por excelencia” y que  probablemente, fuera compuesto en la primera mitad del siglo IV a. C. A título de sugerencia vaya una propuesta para quienes en la Argentina luchan por la dignidad humana. No es más que una frase de aquellos Cantos, que figura transcripta en la lápida de María Zambrano, en el cementerio de Málaga, España,

«Surge amica mea et veni».  

«Levántate, amiga mía, y ven»