por Miguel Núñez Cortés

“A Soren A. Kierkegaard (5 de mayo de 1813 – 11 de noviembre de 1855), que nació y murió en Copenhague, se le considera el padre del existencialismo por hacer filosofía de la condición de la existencia humana y por centrar su filosofía en el individuo y la subjetividad, en la libertad y la responsabilidad, en la desesperación y en la angustia. ​

“Su obra trata variadas cuestiones, entre ellas las de las emociones y sentimientos que experimentan los individuos al enfrentarse a las elecciones que le plantea la vida.

“Acostumbró a dejarle al lector la tarea de descubrir el significado de sus escritos porque, según sus palabras, «la tarea debe hacerse difícil, pues solo la dificultad inspira a los nobles de corazón».

“¿sería la sociedad argentina o parte de ella, materia de estudio social por parte de Soren A. Kierkegaard? Creo sinceramente que sí.

“En Temor y temblor Kierkegaard introduce la figura del “caballero de la resignación infinita”, quien es capaz de convivir con el dolor que eso le produce, en oposición al “caballero de la fe”.

“Para Kierkegaard, la resignación infinita es sencilla y está basada en la creencia (y convicción) del absurdo.

“Como una consecuencia de este “absurdo plan matriz” que sufrimos los argentinos, confeccionado vaya a saberse dónde y puesto en acción por el “mejor equipo de los últimos cincuenta años”,
¿habremos entrado los argentinos en el campo de la resignación infinita?
¿estaremos convencidos de este absurdo y creemos que la resignación en la que se nos ha sumergido es irreversible?

“De lo que no hay que dudar es que los CEO’s y sus mandantes debieron de optar por la ley o por su provecho personal. Optaron por esto último. Eligieron estar contra todos. Y ese fue el momento en que renunciaron a su dignidad.

“Optaron por llevar a gran parte del pueblo argentino por el camino de la infinita resignación. Desde un principio supieron que quien les quita la vida a los inocentes, siempre tendrán un pretexto para buscar nuevas víctimas inocentes … ad infinitum. Lo comprobamos día a día. Hay días en que dos veces se manifiestan temas antagónicos. ¿no fue así con los impuestos? ¿no se anunció cómo un ideal de gobierno reducir los impuestos y minutos después se explicitó que se aplicarían otros nuevos?

“Y más allá del marasmo (como paralización e inmovilidad en lo moral y en lo físico) económico y social en que nos han sumergido, esta resignación infinita nos ha traído una enorme tristeza. Estamos tristes, pero no somos tristes.

“Yo culpo a este Gobierno de habernos malogrado en el amor y en la esperanza”. Volvamos a  Kierkegaard, quien en 1841 le escribió en el anillo de despedida a su amada Regina Olsen esta frase que bien podría sernos hoy de inmensa utilidad y de fructífero aliento En mi final está mi comienzo”,  sentencia de María de Estuardo, reina de Escocia, momentos antes de ser decapitada.
“Nada está perdido entonces”, salgamos de la resignación infinita y -pensando en 2019- volvamos ahora a amar, volvamos a sonreír, a bailar y a cantar, el final está cercano y con él, el glorioso comienzo de una nueva República.
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