Por Miguel Núñez Cortés

Todo árbol que se poda crece con mayor vigor y sus retoños tienen asegurada una larga vida. Como en Guernika, ciudad situada en el País Vasco. El bombardeo de Gernika, así escrito en su en su idioma original fue un ataque aéreo realizado sobre esta población española el 26 de abril de 1937, en el transcurso de la guerra civil española, por parte de la Legión Cóndor alemana y la Aviación Legionaria italiana, (Operación Rügen) que combatían en favor del bando sublevado contra el gobierno de la Segunda República Española. Ingresaron al espacio aéreo español sin pedirle permiso a nadie. Ni al gobierno ni a los insurrectos. Fue una práctica de guerra gratuita, sobre seres indefensos.

“Las tropas que se retiraban del frente debían atravesar obligatoriamente Gernika para llegar hasta las posiciones del Cinturón de Hierro. La villa de Gernika era la capital cultural e histórica de los vascos; tenía antes del ataque una población de unas 7000 personas, a las que habría que añadir un gran número de tropas, que se retiraban para preparar la defensa de Bilbao, y refugiados que huían del avance de las tropas franquistas. En ese momento no tenía ningún tipo de defensa antiaérea, aunque sí tenía tres fábricas de armas, una de ellas de bombas de aviación.

“El ataque aéreo de italianos y alemanes empezó a las 16:30 de la tarde y, aunque se dijo que el objetivo de la operación era la simple voladura de un puente, el hecho real es que tanto el puente, como una fábrica de armas, situada en las afueras de la población, resultaron intactos. No obstante, el ataque fue devastador: los bombarderos lanzaron una gran cantidad de bombas medianas de 250 kg, livianas de 50 kg y más de tres mil proyectiles incendiarios de aluminio de 1 kg. sobre el casco urbano de la ciudad. Los cazas Heinkel He 51, entretanto, disparaban en vuelo rasante a las tropas que huían del lugar”.

Todo fue destrucción y muerte. El “árbol de Gernika”  fue destruido y solo quedó un tronco quemado (Sucesión de los robles: el Árbol Padre (siglo XIV-1742), el Árbol Viejo (1742-1892) y a continuación el Árbol Hijo y sus retoños).

A quienes les interese el tema de Gernika, deben saber que a pocos metros de la Casa Rosada en Buenos Aires, hay un retoño del árbol de Gernika, plantado por la comunidad vasca en la Argentina en 1915. Un sucesor de aquél árbol, que  es un ejemplar de roble situado delante de la Casa de Juntas en la localidad vizcaína de Gernika y Luno en el País Vasco, España simboliza las libertades tradicionales de Vizcaya y los vizcaínos, y por extensión las de los vascos

El CÍRCULO PODEMOS BUENOS AIRES PROVINCIA, que reúne a españoles y argentinos en la Argentina, cuyos principios son coincidentes con los del partido Podemos de España (que conduce Pablo Iglesias) , tramitó en su momento ante el Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, la preservación del retoño, vecino del monumento a Juan de Garay (presumiblemente vasco). Al monumento tuvieron que trasladarlo a un lugar cercano. El retoño del árbol de Gernika “porteño” quedó en el mismo lugar.

Y decenas de retoños nacen todos los años, en un vivero vasco, para perpetuar el sentido simbólicamente antifascista originario. Eterno amor de jardineros.

Y así es el peronismo, de raigambre humanista y jardinera, propiciadora de este vivero humano que los viejos del 45 siguen cuidando con esmero, desvelándose en el cuidado de los individuos  más jóvenes. Cada vez que el árbol peronista fue podado, aún sacrificialmente,  reverdeció, se fortaleció y lo que es más importante … fructificó. Y como aquél árbol vasco de raíces simbólicas, el peronismo se nutre y alimenta la enorme potencia de la justicia social.

Por eso enamora, por eso convoca, por eso es capaz de despertar esperanzas y concebir alegrías. Siempre fue una propuesta creyente basada en los más profundos valores nacionales de nuestro pueblo, el pueblo de Perón y de Evita, de Néstor y  Cristina, de Alberto.

Los jóvenes que tienden por propia naturaleza a plantearse ideales altos y fuertes, captan rápidamente esa invitación a la entrega, a darlo todo, a encontrarle significado a las palabras nuevas.

Lúcidos, saben que nadie echa vino nuevo en odres viejos,  donde solo se acumulan extravíos y odios históricos.

La fuerza omnicomprensiva del peronismo perdura en el tiempo y pospone -por anacrónicas- circunstanciales consignas electoralistas. Qué vacío político in-sistencial, qué angustia debe impregnar el entendimiento político de quienes obedecen órdenes que parten –a todas luces- desde la penumbra en que se ocultan, con malsano egoísmo, determinados personajes.

 

Si “la Patria es el Otro” cabe repetir las palabras de Kotzker Rebe:

 

“Si yo soy yo porque soy yo,

y si tú eres tú porque tú eres tú;

entonces yo soy yo y tú eres tú.

Pero si yo soy yo porque tú eres tú, tú eres tú porque yo soy yo;

entonces tú no eres tú y yo yo no soy yo.

 

Por lo tanto … ambos, tú y yo, somos los Otros.

La Patria misma.

ILUSTRACIONES 

Mientras el retoño roble del árbol de Gernika (plantado en 1915)  permaneció en el mismo lugar, las obras del Paseo del Bajo obligaron al traslado del monumento a Juan de Garay a muy corta distancia del emplazamiento original. Una magnífica obra de restauración. El helipuerto de Casa Rosada está en zona cercana.

EL AUTOR EN 2009 JUNTO AL “ARBOL DE GUERNICA”, QUE ESTÁ BAJO EL TEMPLETE.

.FUE BOMBAR DEADO  26 DE ABRIL DE 1937 – (YA HAY RETOÑOS SUSTITUTOS)

Gernika luego del bombardeo nazi