por Alejandro Mosquera

Se acerca el cierre de listas y el Frente Todos logró lo que se venia anunciando consolidó la alianza con el Frente Renovador y Sergio será el primer candidato a diputado nacional, lo cual presenta junto con los Fernández, Axel Kicillof – Verónica Magario, una oferta electoral potente en la provincia de Buenos Aires.

Sin embargo, dar por ganada la elección sería un error que puede costar caro. El Macrismo demostró ser un pésimo gobierno, pero una buena maquina electoral sin escrúpulos y con mucho dinero y apoyo de los medios hegemónicos que parecen actuar bajo su comando de campaña.

El gobierno sintió el impacto de la novedad de la formula presidencial anunciada por la líder del espacio opositor. Y por muchos días pareció grogui, sin iniciativa. Vio como alternativa federal se dispersaba y con ello el plan del peronismo dividido. Trato de convencer a Urtubey de ser su vicepresidente, no pudo, quizás por la juventud del gobernador Salteño que no quiere dilapidar hacia delante su carrera política. Prefiere verse con Lavagna como heredero del centro derecha social y la derecha económica que como socio de un gobierno que si pierde puede quedar en la historia como la peor experiencia.

La táctica después de la incorporación de Miguel Pichetto fue tratar de demostrar que estaban competitivos, el coro editorialista de su equipo de campaña salió a “vender” la buena nueva. El esquema propagandístico es simple: el gobierno esta recuperando su capacidad porque logró controlar el dólar, la inflación va a tener una tendencia descendente, tenemos el apoyo de afuera (FMI, Trump, Bolsonaro, Duque etc.) y con Pichetto recogemos algunos puntos que necesitábamos para anular el efecto Massa y Lavagna-Urtubey. Mientras las elecciones provinciales sumaban derrota tras derrota al oficialismo, con lo cual es más difícil hacer creer que un hombre sin votos los trae. Sin embargo adheridos a la ideas de repetir algo hasta que se convierta en verdad los grandes medios insisten.

Cumpliendo con el papel que se espera el senador pone su activismo militante en tratar de incorporar peronismo menemista y sueltos enojados con el Kirchnerismo, sepulta así el discurso de Cambiemos de responsabilizar a los últimos 70 años de las desgracias nacionales aludiendo explícitamente al peronismo.

La batalla electoral principal nuevamente está en la provincia de Buenos Aires. Salvo las consultoras todos los cuadros políticos de los distintos espacios y partidos saben que no se puede calcular la segunda vuelta sin que suceda la primera vuelta que puede cambiar el escenario. Recordemos que en la última elección presidencial se gana en primera vuelta, pero se perdió la provincia de Buenos Aires, lo cual provocó una ola de triunfo que fue indetenible hacia el ballotage.

La estrategia de Vidal es pensar la provincia como tres elecciones: La tercera sección (el sur del conurbano +La Matanza) saben que el kirchnerismo y el peronismo son muy fuertes, trataran de dar batalla peronizando sus presencias y con el tema de la seguridad con el ministro del área Cristian Ritondo como primer diputado nacional. ¿Cuál será el papel de las fuerzas policiales en la campaña? No es la primera vez que seguramente sean utilizadas como un canal menos visible para las elecciones. En la primera sección (oeste y norte del conurbano) confían en dar batalla apuntan a conservar los distritos donde gobiernan y están convencidos que los distritos cercanos a la general Paz han mutado las poblaciones y que se vota como en capital. Y que cierto triunfalismo del Frente de Todos puede jugarle a favor.  Y luego esta el interior de la provincia donde piensan hacer una diferencia importante, porque todos los candidatos desde la formula nacional, la gobernación y la primera diputación representan mas al área metropolitana. Quizás una presencia activa del candidato peronista que mejor representa esas comunidades: Paco Durañona (Intendente de San Antonio de Areco) puede aguarle el plan.

Mas allá de las ingenierías de dirigentes el proceso político y social profundo se sigue desarrollando. El castigo de la inflación, de las tarifas, de las tasas, impactan sobre e tejido productivo y social produciendo daños. La expectativa social para transformar la realidad que se vive tiende a ser delegativa, es decir depositan la esperanza en las elecciones de octubre. ¿Podrá el Frente expresar e impulsar un bloque social, que con sus contradicciones pueda ser la base del desarrollo de una etapa nueva de la Patria?

Sin restarle ni un milímetro a la importancia de las elecciones, es en el rumbo del próximo gobierno donde se construirá o no ese bloque histórico que derrote al neoliberalismo y construya un nuevo paradigma. Será un gobierno de transición en ese sentido histórico y no por el doble comando o por el programa electoral que se discute en estos días.

Hemos sostenido en estas columnas que “la grieta” fue y es una estrategia del poder que se llevó a cabo en gran parte de Latinoamérica. Pero no sostenemos como una gran parte de lo políticamente correcto que hay que superarla. Nuestro análisis es que hablar de la grieta ocultó los conflictos reales de la historia y el presente. La promoción de la grieta estaba destinada a ocultarle a los productores, los empresarios nacionales, las pymes, los trabajadores y excluidos las causas reales de su situación y ubicándose al lado de Ceos, la oligarquía, el gran capital financiero porque se habían “robado todo” los populistas del gobierno anterior y tantos otros lemas que utilizaron en estos años.

La idea de superar la grieta como si fuera una cuestión de River -Boca, o de peronista y radicales, también oculta. La discusión sobre los modelos de país es una confrontación real, ¿o se piensa que hay una tercera vía entre neoliberalismo y el proyecto nacional de desarrollo.? Eso significa que los que pensamos que no hay síntesis, sino que hay que derrotar y superar al neoliberalismo, jugamos al todo o nada.  No es cierto. Con inteligencia estratégica, sabiendo los pasos en la reconstrucción del país, y generando una correlación de fuerzas adecuada es que se puede avanzar en un rumbo de transformación del país.

Mirar los problemas de frente y los conflictos en la sociedad y en los intereses contradictorios de cada sector que tiene que ser parte del bloque social es el camino. ¿Cómo se pagará la Deuda externa que Macri no lega? ¿Cómo recuperar los salarios y jubilaciones? ¿Cómo poner en marcha el aparato productivo y expandirlo? ¿Cómo se enfrentarán las condicionales del Fondo cuando haya que reestructurar la deuda? Solo como ejemplo sirven estas preguntas para ver que en sus respuestas se irá construyendo el rumbo y el papel histórico del próximo gobierno popular.

 

Conclusión aquí y ahora

Para derrotar al proyecto y al gobierno neoliberal necesitamos liberar la energía de millones de argentinos, necesitamos que el protagonista sea nuestro pueblo. El frente necesita una campaña coherente y el movimiento nacional y popular actuar como un solo cuerpo luego de los cierres de listas y de las internas donde las haya.  Ellos (los amarillos) intentaran que el debate electoral sea lo mas lejos de la gente que puedan. El frente necesita, sin rebajar el papel en los medios, del protagonismo de los trabajadores, de los movimientos sociales, de las organizaciones, de los intelectuales, de los estudiantes, de los científicos y maestros…. En ese protagonismo se estará escribiendo la victoria en octubre y también el rumbo cuando haya gobierno popular.