Por Miguel Núñez Cortés

Un 14 de abril de 1931 se proclama la Segunda República Española. Este segundo intento de gobierno republicano, le pone fin constitucional a la monarquía borbónica de Alfonso XIII. La Segunda República gobierna España hasta 1 de abril de 1939 fecha del final de la Guerra Civil, que dio paso a la dictadura franquista. 

A pocas horas del recuerdo emocionado de ese especial 14 de abril de 1931, España sufre el ataque cruel de un enemigo despiadado e invisible. Hoy puede verse palpablemente la situación heredada por el actual gobierno en cuanto a la reducción de la Salud Pública, tanto instrumental y edilicia, como humana. Rajoy y su Partido Popular, un símil al de Mauricio Macri argentino, ha sumido a los españoles – por medio de su neoliberalismo deshumanizado y cruel – en víctimas destacadas de la actual pandemia. El actual gobierno de coalición lucha denodadamente por fortalecer la Salud Pública.

¿Está llamada España a recibir ataques de fuerzas invisibles, entre otros? ¿La mal llamada gripe española de la Primera Guerra mundial fue el primer aviso?

Un  17 de enero de 1966 dos aviones de Estados Unidos colisionaron sobre Palomares, en Andalucía. Cuatro bombas termonucleares cayeron sobre esa región. Luego de un perezoso rescate del material nuclear, el Ejército de EEUU se retiró dejando atrás 50.000 metros cúbicos de tierras contaminadas, algo que no se conoció hasta la llegada de la democracia a España. 

El gobierno derechista de Franco no suministró protección de ninguna clase al personal que participó en la limpieza, protección que sí llevaba el personal estadounidense. El plutonio-239, que era utilizado en las armas nucleares, sigue emitiendo radiación atómica y así será por miles de años. Cerca de un 30% de la población andaluza de Palomares presentaba vestigios de plutonio radioactivo, revelaron estudios posteriores.

La bomba perdida en el mar luego de 80 días de búsqueda fue localizada a 869 metros de profundidad y 5 millas de la costa, gracias a la ayuda de un pescador local, un vecino llamado Francisco Simó Orts (alias Paco ‘el de la bomba’).

Para consumar la amarga teatralización del régimen de papel maché, Fraga Iribarne (Ministro de Información y Turismo en ese momento) no dudó en bañarse en el mar donde yacía la bomba en profundidad (aun no encontrada) para demostrar que no era dañina. Quienes sufrieron distintos tipos de cáncer, por la remoción en tierra de los escombros atómicos, padecieron lo que el derechista Fraga Iribarne se cuidó muy bien de no hacer.

Por su parte en España, en esta cercano 14 de abril – día que se podía haberse celebrado pleno de gloria y alegría – sufren los horrores de un enemigo mortal e invisible, como aquél de Palomares, en 1966.    

La gripe mal llamada española, la liberación del horror radioactivo y el tristísimo número de muertos por otro mal invisible, el COVID19, convierte al territorio español en un hito singular de  catástrofes  ingobernables. 

Centenares de fallecidos cada día, miles ya en total espanto, se percibe en el aire, la borrosa tristeza de un paisaje enfermo de dolor y muerte. En su Animae rerum,  según formato alejandrino introducido por Rubén Darío, Francisco Villaespesa desgrana la pena, en melancólico soneto: 

Al mirar del paisaje la borrosa tristeza

       ANIMÆ RERUM (de las cosas)

Al mirar del paisaje la borrosa tristeza

y sentir de mi alma la sorda pena oscura,

pienso a veces si esta dolorosa amargura

surge de mí o del seno de la Naturaleza.

Contemplando el paisaje lluvioso en esta hora

y sintiendo en mis ojos la humedad de mi llanto,

ya no sé, confundido de terror y de espanto,

si lloro su agonía o si él mis penas llora.

A medida que sobre los valles anochece,

todo se va borrando, todo desaparece…

El labio, que recuerda, un dulce nombre nombra.

y en medio de este oscuro silencio, de esta calma,

ya no sé si es la sombra quien invade mi alma

o si es que de mi alma va surgiendo la sombra.

                                             Francisco Villaespesa

¡Que otra fuerza invisible te reintegre la paz y la salud, España! Que te devuelvan el vigor y la esperanza los espíritus poéticos siempre vivos de Machado, de Góngora, de Rosalía de Castro, de Bécquer, de Lope de Vega, de Quevedo, de Jiménez, de Hernández, del gran Federico …y de Ugarte, ambos con su grupo teatral de «La Barraca».