Por Oliverio Jitrik

Entre los petardos que escuchamos a diario en últimas fechas se destaca el artículo de uno de los más comprometido portavoces de sus canalladas, claro está, excluyendo  a los ahora silenciosos Casero y Brandoni, que deben estar guardados en sus casitas, despertándose tranquilos sabiendo que existe un estado nacional, ahora sí, “serio”, y a la vez manifestarse muy irritables a lo largo del día por tener que reconocerlo. Aunque ya se fueron casi un par de semanas desde su aparición el 14 de abril, el artículo cuyo autor se devela enseguida cobra vigencia en relación con la decisión de la Suprema Corte de considerar legales las sesiones a distancia; como un modesto ejemplo –desde luego que acechan peligros mucho mayores- de este curioso “Mundo del Revés” walsheano de una derecha cuyas bajezas se intensifican cada vez más en el mapa térmico del planeta pandémico.

Se trata ahora una vez más de La Nación y de su insidioso articulista Jorge Fernández Díaz (FD), que termina condensando una larga introducción fabulesca–su prosa ha sido celebrada hasta por Guillermo Moreno-en una “verdad” central: qué injusto que le apliquen el impuestazo a quien,como fruto de sus ahorros, disponga del equivalente a 125.000 dólares o más, “un departamento de dos ambientes” (¿en Villa Ortúzar?).

Como era previsible en esta especie de comunicadores, a FD no le pareció conveniente aclarar a sus lectores que el impuesto sería en realidad aplicable solamente a capitales superiores a 3 megadólares, guardando un silencio sepulcral poco digno de su probablemente admirado capitán Alatriste, el personaje de Pérez Reverte,que definitivamente se empeña en combatir injusticias. En el mismo artículo el arrogante remata afirmando que “durante las últimas décadas, los príncipes demagogos lograron casi siempre imponerse en elecciones a los príncipes austeros”. ¿Debe entenderse que los “príncipes austeros” serían Macri o Vidal? ¡delirium tremens!  

¿O es FD mentiroso o es un tonto que quiere leer “medidas absurdas del gobierno populista digitado por CFK” en cada disposición del gobierno? Ya que estos sujetos huérfanos de honor nunca reculan, y gozan de impunidad -evidentemente las prioridades nacionales ahora son otras- deberían por lo menos ser enfrentados a debate (ahora virtual si se quiere), tal como el guante que la Red en Defensa de la Humanidad (REDH)le echó a los firmantes del manifiesto expelido por la banda de Vargas Llosa –la FIL  (Fundación Internacional para la libertad)-e integrada por coproflotantes (me reservo el otorgamiento de ciertas excepciones en este lamentable colectivo) de varios países y estilos, como Lopérfido, Aznar o “Populismo Macri” y otros cuya adherencia puede entristecer, como la de Fernando Savater (los demás eran todas fichas cantadas, como el historiador mexicano Enrique Krauze o Lacalle padre, entre otros fieles de la derecha latinoamericana) ¿Recogerán el guante?

El odio que FD profesa a la “Pasionaria de Calafate” –apodo que desea instalar a toda costa en sus notas de tono indignado- no parece motivo suficiente para exhibir tanta estupidez doctoral.

Pero Fernández Díaz, como él mismo ironizaría, sería un barbudo progre del curro de los Derechos Humanos comparado con el esperpento mediático llamado Luis Majul, el único hombre que logra hablar sin separar las mandíbulas. En el mismo medio, este pernicioso dice muchas mentiras y construye sofismas que sólo puede comprar un votante de Macri, lo que da un número pavoroso, sí, pero que cualquier niño del Nacional Buenos Aires podría rebatir en su clase de Lógica. Aunque Majul reconoce la consensuada y “correcta decisión de evitar contagios masivos”, la pudre al tocarla, afirmando audazmente que no se deja hablar a periodistas serios como él de “la economía que se derrumba, del aumento de la inflación, la desocupación, riesgo país, bla, bla, bla”, sin siquiera intentar demostrar cómo habría podido Fernández reventar en tres meses estos índices si ya estaban reventados y tal como los dejó el Rey Amarillo. Sin embargo, el clímax de la deficiente sevicia lo alcanza al decir que detrás de la “maniobra de Cristina” para lograr que sesione el Senado está “El intento de provocar renuncias en la Corte Suprema, para lograr un tribunal adicto.” Claro, explica, “para asegurar impunidad en sus causas”.

Suponiendo que se logre aplicar el impuesto, para ser congruente debería Majul firmar sus objeciones a la adquisición de recursos sanitarios destinados a la lucha contra la pandemia, entrando una vez más en el gracioso y eterno cortocircuito de estos personajes, que por un lado estimulan el caceroleo por los sueldos “de los políticos”pero que por el otro chillan si hay que aplicar impuestos a los ricos, aunque didácticamente se les explique que justo eso es lo que hacen los“países serios” de Europa, como la banda macrista se empeñó en recitar, y todavía sin saber dónde marcar Holanda en un mapa.

Algunos se han encargado en estos días del atildado Prat Gay. Pero el que está puesto para ser puteado es el pobre Feinmann, eso es evidente, cumple con esa noble función. Así ejerció esa descarga y con gran tino el intendente de Pehuajó, digno coterráneo de la gran Manuelita. Y ya lo veo a Feinmann masticando el golpe: “…así son los peronistas K, se pintan de cuerpo entero, patoteros, pendencieros, a imagen y semejanza de la jefa de la banda…”. Tranquilos gorilas, que viene lo mejor.