Comenzamos con esta nota una análisis sobre las distintas problemáticas de la energía. Abordaremos y en su caso denunciaremos los intereses que buscan apropiarse de ella en contra de los intereses de nuestra Nación y la necesidad de una política estratégica para apuntalar el desarrollo sustentable para todos los Argentinos.

por Luciana Glezer

>>Producir implica consumir energía. El desarrollo de un país está estrechamente vinculado con la disponibilidad de energía para su sector productivo. Entonces, a mayor crecimiento económico, mayor consumo energético. Así se puede apreciar una relación directa entre el producto bruto de un país y el consumo de energía.

Entre los años 2003 y 2012, el crecimiento anual promedio de la economía argentina, según las cifras oficiales, fue del 7,2 por ciento. En este contexto, el kirchnerismo, que había heredado un grave problema energético signado por la irresponsabilidad y la corrupción de las privatizaciones de los 90, demoró bastante en asumir la urgencia.

YPF-Mosconi

Cumplidos los 90 años de la creación de YPF y 20 años de su privatización, el Congreso Nacional sancionó la Ley Nro. 26.741 el 3 de mayo de 2012. Esta Ley de soberanía hidrocarburífera declara de interés público nacional lograr el autoabastecimiento de hidrocarburos. También declara de utilidad pública y sujeto a expropiación el 51por ciento del paquete accionario de YPF a su administradora REPSOL S.A.

Para realizar una evaluación de gestión es importante precisar el objetivo central de la compañía. En este sentido, YPF muestra aspectos claves para evidenciar el rol del Estado en la economía.

ANTES Y AHORA

En el contexto del Consenso de Washington, las reformas estructurales iniciadas en Argentina a mediados de los ’70 se profundizaron con la sanción en 1989 de la Ley N° 23.696 de Reforma del Estado. En el sector energético esto se materializó en una batería de decretos y leyes nacionales que habilitaron programas de privatización y desregulación económica. El objetivo fue transferir las funciones básicas del Estado en materia de gestión, planificación, control y regulación de la cadena energética al capital privado.

Un puñado de empresas privadas integró vertical y horizontalmente los segmentos de la producción de petróleo, gas y electricidad, participando en cada uno de los eslabones de las cadenas productivas, desde la extracción de la materia prima hasta la comercialización mayorista/minorista y el consumo industrial del producto final.

Jamás se concretó la comprometida expansión de la red troncal de gasoductos y de las líneas de energía eléctrica de alta, media y baja tensión que abastecen al mercado interno tal como lo exigían los marcos regulatorios y pese a la captación de rentas extraordinarias que fueron siempre transferidas al exterior, principalmente a su casa matriz, pero también engordando las cuentas de sus directivos.

La gestión de Respsol a cargo de YPF ha sido devastadora. Desde 1999, año que tomó el control total de la empresa argentina, el balance es solo negativo:

  • pérdidas del 65 por ciento en las reservas de petróleo y gas,
  • caída del 43 por ciento en la producción de petróleo
  • caída del 37 por ciento en la producción de gas,
  • la refinación de crudo bajó un 19 por ciento.

Esto provocó que Argentina, a partir de 2011 se convirtiera en un importador neto de gas natural y de algunos combustibles líquidos derivados, generando un déficit energético de varios miles de millones de dólares anuales, afectando negativamente la estructura de costos del aparato productivo y poniendo en serio riesgo la seguridad nacional.

Mientras tanto los ingresos por ventas y las ganancias netas de la empresa se incrementaron ininterrumpidamente durante los 13 años de gestión de Repsol en YPF, permitiendo a Repsol distribuir entre sus accionistas US$ 15.728 millones, transferir US$ 13.370 millones para desarrollar unidades de negocios en el exterior y saldar la deuda comprometida para adquirir YPF en 1999 por más de US$ 13.100 millones.

A partir de la expropiación del 51 por ciento de las acciones, la nueva gestión pública de YPF ha logrado revertir las tendencias declinantes de Repsol. Como consta en los balances de la empresa, durante el periodo acumulado enero-septiembre de 2013 la producción de petróleo se incrementó 1,3 por ciento y la de gas natural se ha mantenido estable. Este indicador cobra relevancia cuando se observa que la producción de petróleo de YPF en 2011 había registrado una caída de 7,3 por ciento respecto a 2010 y que la producción de gas en 2011 había registrado una disminución de 9,6 por ciento respecto a 2010. En septiembre de 2013 la producción de petróleo y de gas aumentaron 5,1 por ciento y 3,6 por ciento, respectivamente, en relación a igual mes del año anterior.

YPF participa con el 51,2 por ciento de la capacidad instalada del parque argentino de refinación; estas son las transformaciones químicas del petróleo para obtener derivados comerciables, como por ejemplo las naftas.

YPF cuenta con tres refinerías: La Plata (Bs As), Luján de Cuyo (Mendoza) y Plaza Huincul (Neuquén). Le siguen muy detrás las empresas: Shell (15,9 por ciento), Axion (13,8 por ciento), Oil Combustibles (8 por ciento), Petrobras (4,9 por ciento) y Refinor (4,2 por ciento), cada una con una sola refinería.

YPF fue la única petrolera que registró tasas interanuales positivas de producción de crudo entre 2012 y 2013: un 3,1 por ciento respecto al año anterior, cuando PAE, Sinopec, Pluspetrol y Petrobras declinaron 4 por ciento, 2,5 por ciento, 6,9 por ciento y 7,1 por ciento, respectivamente.

Según datos provistos por la Secretaría de Energía de la Nación correspondientes a enero de 2014, observamos que YPF obtiene el primer puesto en el podio productivo petrolero con un incremento interanual del 9,8 por ciento.

VACA MUERTA, VIVITA Y COLEANDO

El Departamento de Energía de Estados Unidos ubica a la explotación en la formación de Vaca Muerta en el área General Mosconi como el cuarto yacimiento del mundo en petróleo no convencional. De notable importancia, si se considera que Estados Unidos sorteó su déficit energético a partir de la explotación no convencional, para la extracción de los recursos descubiertos en esta zona. El interés norteamericano resulta evidente. vaca-muerta-YPF

El desarrollo total del área General Mosconi demandará 26.500 millones de dólares a lo largo de 35 años. Para esto, obviamente, YPF y la Argentina necesita inversores.

El titular de la concesión de esta área de 395 km2 es YPF. Dentro de ella, hay en ejecución un programa piloto en una subárea de 20 km2, en la cual YPF viene trabajando y que requeriría, para su desarrollo, de una inversión de US$ 1500 millones en un período de 12 a 18 meses. Aquí es donde intervendrá Chevron, tras el acuerdo firmado con YPF, con un aporte de US$ 1240 millones. Chevron arriesga US$ 1240 millones para saber, dentro de 18 meses, si hay indicios de una explotación importante. Y en cinco años se conocerá si hay resultados de extracción a través de la perforación de 900 pozos. Con esta inversión apunta a estar presente en ese desarrollo si el área le interesa.

En este acuerdo entre YPF y Chevron no hay cesión ni reparto de soberanía. YPF será el titular del área concesionada por la provincia de Neuquén. Estará a cargo de la dirección del proyecto, de la administración de las inversiones, de la operación técnica de los pozos y de la comercialización de los hidrocarburos, tanto en los mercados internos como en los destinados a la exportación.

YPF tiene identificados ocho bloques en la provincia donde en los próximos años concentrará su actividad en Vaca Muerta. En ellos ya obtuvo resultados promisorios durante las tareas exploratorias. Se trata de Loma Campana, Bajada de Añelo, Bandurria, La Amarga Chica, Narambuena, Bajo del Toro, El Orejano y Pampa las Yeguas I. En Loma Campana hoy se concentra la mayor actividad de la empresa en yacimientos no convencionales. En esa zona tiene 19 equipos de perforación, más de 160 pozos terminados con una producción de 20 mil barriles diarios de petróleo. Además de Loma Campana, la petrolera nacional tiene como objetivo otras siete áreas para las cuales busca socios inversores.

COCARDA PARA LA GESTIÓN PÚBLICA

Se trata del descubrimiento de un nuevo yacimiento petrolífero. Una reserva calculada en 15 millones de barriles, casi 2,4 millones de metros cúbicos. Según el comunicado oficial de la empresa “este nuevo hallazgo es resultado del agresivo plan exploratorio que YPF puso en marcha con el objetivo de aumentar los recursos de hidrocarburos de la Argentina”. Los trabajos de exploración comenzaron en octubre de 2013. Hacía 15 años que no se realizaba ninguna tarea de exploración en la zona. Este último descubrimiento se produjo en una concesión ubicada 30 km al norte de la localidad de Cinco Saltos, en la provincia de Río Negro, cuenca neuquina, a 3154 metros bajo boca de pozo. El ensayo final registró una producción por surgencia natural de 6000 litros de petróleo por hora. Los recursos petroleros de todo el país alcanzaban, a fines de 2012, a 69,5 millones de metros cúbicos, con lo que el reciente hallazgo aportaría un 3,5 por ciento adicional.

Galuccio-y-Kicillof

El bloque de exploración no tenía actividad desde 1999, con la perforación del pozo Laguna Atamischi. Durante décadas la provincia de Río Negro careció de una política petrolera efectiva, dejando de lado aspectos cruciales como reservas y exploración, donde el ejecutivo provincial se dedicó exclusivamente a renegociar contratos

Según consta en la nueva ley de hidrocarburos, las provincias son dueñas de sus recursos. Las áreas de exploración y explotación son concesionadas a las empresas, donde la petrolera estatal tiene posición dominante en el mercado. A su vez, las provincias que cuentan con recursos hidrocarburíferos tienen su lugar dentro del directorio de YPF. La participación estatal total en YPF asciende al 51,02 por ciento, repartida entre el Estado nacional 26,03 por ciento y las diez provincias petroleras argentinas, 24,99 por ciento. Sobre este tablero caracterizado por la inherente tensión que se genera en la construcción de políticas de estado donde se juega la renta, Río Negro se consolida como una provincia petrolera.

SOLUCIÓN AMIGABLE

El acuerdo recientemente resuelto con Repsol, denominado «Convenio de Solución Amigable y Avenimiento de Expropiación», fue rubricado por ambas partes. Compromete un resarcimiento a la empresa española por más de 5 mil millones de dólares en títulos públicos. El acuerdo tiene como objetivo destrabar varios planes de inversión que prometen dinamizar la producción y el desarrollo de YPF.

El entendimiento entre el gobierno argentino y Repsol fue el fruto final de las negociaciones encaradas a partir de fines de noviembre pasado, cuando ambas partes firmaron un preacuerdo con el aval de los principales accionistas de la compañía y de los gobiernos de España y México.

Repsol había llevado al CIADI (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones, dependiente del Banco Mundial) una demanda por 10.500 millones de dólares. Con el acuerdo alcanzado 32 acciones jurídicas se dejaron sin efecto: Repsol inició 31, por sí o por terceros, de las cuales 28 causas fueron contra YPF y tres contra Bridas y Chevron. Por su parte, YPF sólo había iniciado una causa judicial contra Repsol, vinculada con los salarios del directorio, en especial contra Antonio Brufau.

La deuda que emitirá Argentina para el pago por la expropiación estará compuesta por 3.250 millones de dólares en un nuevo bono denominado BONAR 24 con vencimiento a 10 años y una tasa de interés de 8,75%; 500 millones en Bonar X con vencimiento en 2017 y tasa del 7% y 1.250 millones en título Discount 33, con vencimiento en 2033 e intereses del 8,28%.

La emisión de bonos complementarios con un tope de 1.000 millones en valor nominal estará compuesta por hasta 400 millones de dólares en Boden 2015 con un interés del 7% y vencimiento en 2015; hasta 300 millones en Bonar X y hasta 300 millones de dólares en Boden 2024.

El entendimiento contempla que en caso de controversia o diferendo, las partes se someterán al Reglamento de Arbitraje de la Comisión de Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional (UNCITRAL), ya que el acuerdo se encuadra en el Tratado Bilateral de Promoción y Protección de inversiones entre España y Argentina.

ESTADO Y SITUACIÓN

La recuperación de YPF se da en el marco de un tensionado debate sobre la articulación entre estado y mercado, premisa clave para analizar la coyuntura económica. Y el sector energético es protagonista en esta puja, por su carácter fundamental e indispensable, como condicionante del desarrollo.

El sector energético, librado a las leyes del mercado, se asfixió en el crítico saldo negativo. Argentina pasó de abastecer energía a otros países del mundo, a tener que comprarla. Con la alarma sonando, el gobierno sintió el peso de la camiseta, escucho los gritos de la hinchada, pidió la pelota y empezó a correr toda la cancha.

El balance general de la empresa re estatizada es contundente. Muestra que tiene las cuentas ordenadas. Números que derrumban el mito sobre la inherente ineficiencia e ineficacia del Estado; presupuesto que reza que el privado maneja mejor una empresa y que el Estado lo hace necesariamente mal. Es creencia fue tan profundamente implantada durante la etapa de valorización financiera (1976-2001).

Lo esencial del debate es definir el objetivo que direcciona la gestión de la petrolera: para una empresa privada es la maximización de la ganancia; para una compañía controlada por el Estado, procurar el beneficio social para los 40 millones de argentinos. Ahora el petróleo es un recurso estratégico y ya no un simple bien comerciable.>>